El rublo se hunde y pone bajo presión a Putin
En medio de suba de precios, niegan un “corralito”.
AP
MOSCÚ(AFP/DPA).- El rublo ruso siguió derrumbándose ayer pese a la radical subida de tipos de interés del banco central de Rusia, colocando bajo presión al presidente Vladimir Putin, impotente ante una crisis monetaria que adquiere tintes dramáticos. El índice moscovita RTS, denominado principalmente en dólares, perdió un 12%, quedando en su nivel más bajo desde 2009. El hundimiento de la divisa rusa –ha caído desde principios de año un 60% ante el dólar– ha provocado pánico entre la población, que cambia rublos devaluados por dólares o euros . Todo ello se produce en un contexto de gran tensión política con Occidente debido al rol de Moscú en la crisis ucraniana, y de riesgo para la economía rusa de entrar en recesión. Las duras sanciones económicas occidentales adoptadas desde la anexión de Crimea, y el derrumbe de los precios del petróleo son dos de las principales causas de la grave crisis financiera y económica rusa. “La situación en el país es totalmente inestable. Tenemos miedo” se lamenta Yulia, frente a un banco de Moscú, donde se ha formado una larga cola. “Tengo miedo de que volvamos a la situación de los años 1990”, añade, aludiendo la época de caos y desorden que siguió tras el final de la Unión Soviética. En muchas tiendas de Moscú, por ejemplo, los comerciantes han comenzado a marcar los precios en y.e., al igual que en los 90. El y.e. es una unidad monetaria cuyo valor se fija de acuerdo con el dólar o el euro. En realidad está prohibida por ley, pero de ese modo los comerciantes evitan tener que cambiar constantemente el precio de sus mercaderías, en particular para bienes adquiridos en el exterior. En un intento por contener el descalabro del rublo, el banco central ruso anunció un aumento drástico de su tasa directriz, que pasó del 10,5% al 17%, más del triple respecto a principios de año. Poco antes, la entidad central había puesto en circulación 6.000 millones de dólares, también en una medida que apuntaba a detener la devaluación. Pero ninguna de las tantas disposiciones parece ser suficiente. Mientras el presidente Putin permanece mudo, el jefe de gobierno Dimitri Medvedev organizó una reunión de ministros del sector económico. Éstos definieron medidas para “estabilizar” el rublo, consistentes en favorecer la liquidez y el sector bancario, según explicó el titular de Economía, Alexei Uliukaiev. Los ministros no hablaron en cambio de la posibilidad de restringir los movimientos de capitales, poniendo techo por ejemplo a las compras de divisas, un “corralito” como el que conoció Argentina en el 2001. El mercado temía esta opción extrema ante la caída continua del rublo. “La situación es crítica”, aseguró el vicepresidente del Banco Central, Serguei Shevzov, mientras que el exministro de Finanzas Alexei Kudrin advirtió que la devaluación deja en primer plano la pérdida de confianza por parte de los inversores. El presidente Vladimir Putin le debe el éxito de su gestión en parte al creciente bienestar ganado en los últimos años, pero tras la anexión de la península ucraniana de Crimea, en marzo de este año, Rusia ha asumido una postura más que compleja en el terreno internacional. • En primer lugar, el comportamiento de Rusia en el conflicto ucraniano le ha valido al país sanciones económicas que obstaculizan el flujo de capitales. • A eso se sumó la caída del precio del petróleo, una componente no menor para la economía rusa, ya que genera la mitad de los ingresos del país. Y • La fuga de capitales ha alcanzado valores rércord. Si a esta situación se suma la especulación monetaria, el panorama no puede ser alentador. Putin por el momento se muestra reservado e insta a no entrar en pánico, al tiempo que advierte que impondrá severos castigos a los especuladores. Pero las advertencias han sido de poca ayuda.
EL MUNDO