El sanatorio, de luto y con poca concurrencia
CIPOLLETTI (AC).- Los administradores de la clínica privada donde ocurrió la tragedia colocaron el símbolo del luto en el acceso principal de la calle Mengelle. En el sanatorio se registró muy poca actividad, únicamente atendieron los casos que ingresaron por la guardia y no hubo policías ni personal de seguridad en la entrada. Los pasillos y las habitaciones recuperaron la calma y ayer casi no ingresaron personas al sanatorio. Por ser domingo no funcionaron los consultorios y tampoco concurrió el personal administrativo. El sábado a la mañana, una multitud de personas tuvo que salir rápidamente de la clínica porque en el segundo piso hubo un episodio de extrema violencia. La persona que desencadenó la tragedia llegó alrededor de las 8:30 e ingresó en una silla de ruedas. Como conocía el lugar porque allí había estado internada su madre, subió por el ascensor hasta el segundo piso donde está la Terapia Intermedia, se atrincheró a fuerza de disparos y tomó de rehenes al personal y a los enfermos del área. La imputada pretendía que el médico Walter Nuñez, al que responsabilizó por un supuesto caso de mala praxis, pidiera perdón públicamente a través de un medio televisivo. Pero cuando el profesional estaba grabando las disculpas, la autora de los disparos advirtió que había una mujer herida y se entregó. La madre de la agresora es una paciente del hospital Castro Rendón de Neuquén que fue operada en la clínica privada de Cipolletti. Sin embargo, cuando le dieron el alta se descompensó y ahora está nuevamente internada en un centro de salud.
CIPOLLETTI (AC).- Los administradores de la clínica privada donde ocurrió la tragedia colocaron el símbolo del luto en el acceso principal de la calle Mengelle. En el sanatorio se registró muy poca actividad, únicamente atendieron los casos que ingresaron por la guardia y no hubo policías ni personal de seguridad en la entrada. Los pasillos y las habitaciones recuperaron la calma y ayer casi no ingresaron personas al sanatorio. Por ser domingo no funcionaron los consultorios y tampoco concurrió el personal administrativo. El sábado a la mañana, una multitud de personas tuvo que salir rápidamente de la clínica porque en el segundo piso hubo un episodio de extrema violencia. La persona que desencadenó la tragedia llegó alrededor de las 8:30 e ingresó en una silla de ruedas. Como conocía el lugar porque allí había estado internada su madre, subió por el ascensor hasta el segundo piso donde está la Terapia Intermedia, se atrincheró a fuerza de disparos y tomó de rehenes al personal y a los enfermos del área. La imputada pretendía que el médico Walter Nuñez, al que responsabilizó por un supuesto caso de mala praxis, pidiera perdón públicamente a través de un medio televisivo. Pero cuando el profesional estaba grabando las disculpas, la autora de los disparos advirtió que había una mujer herida y se entregó. La madre de la agresora es una paciente del hospital Castro Rendón de Neuquén que fue operada en la clínica privada de Cipolletti. Sin embargo, cuando le dieron el alta se descompensó y ahora está nuevamente internada en un centro de salud.
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