El «tanque» germano no tuvo piedad alguna del conjunto saudita
Aprovechó al máximo todas las ventajas que le dio el débil adversario. La producción del equipo alemán lo reinstala entre los candidatos.
SAPPORO, Japón (Télam).- Alemania comenzó a vestirse nuevamente de candidato al título luego de vencer categóricamente por 8 a 0 al débil seleccionado de Arabia Saudita, en un encuentro válido por el grupo E.
Los goles del seleccionado alemán, que al finalizar la primera atapa ya vencía cuatro a cero, los anotaron la figura de la cancha, el delantero Miroslav Klose, quien marcó en tres oportunidades, Michael Ballack, Carsten Jancker, Thomas Linke, Oliver Bierhoff y cerró la cuenta Bernd Schneider.
El partido se jugó en el estadio Sapporo Dome, de Japón, y el árbitro del encuentro, de flojo desempeño en un partido de los fáciles para dirigir, fue el paraguayo Ubaldo Aquino.
El conjunto alemán, de la mano de Miroslav Klose, abrió el camino de una goleada que se podía presagiar apenas comenzado el partido.
Ya antes del encuentro, el mismo entrenador de los alemanes, Ruudy Voller, había adelantado que su equipo saldría desde el comienzo a atacar a los sauditas y sus dirigidos llevaron a cabo su pedido.
En el primer cuarto de hora de partido los alemanes crearon cuatro claras situaciones de gol y una de ellas, a los siete minutos, se concretó en la red pero el árbitro paraguayo Ubaldo Aquino de manera inexplicable anuló el tanto que había señalado el «tanque» Jancker.
Ese dominio absoluto comenzó a plasmarse a los 19 minutos cuando Klose, de cabeza, luego de un centro perfecto de Ballack venció por primera vez al indefenso Al Deayea.
Los tricampeones del mundo no se conformaron con la ventaja mínima y fueron por más y otra vez centro de Ballack, cabeza de Klose y adentro: 2 a 0 y a partir de ese momento lo único que se podía especular era cuantos goles más iban a marcar los muchachos de Voller.
Sin ofrecer resistencia Arabia Saudita se entregó y los alemames, sabiendo de la importancia que tiene la diferencia de gol en un mundial, continuaron atacando y por eso no sorprendió que Ballack señalara el tercero a cinco minutos del final.
Los tres goles de diferencia no provocaron que los alemanes se apiadaran de los sauditas y ya en tiempo de descuento de la primera etapa, Jancker, luego de una asistencia de taco de Klose dentro del área, gritó el cuarto gol.
Con el partido definitivamente resuelto, en el segundo tiempo los alemanes se dedicaron a cuidar la pelota, buscando no entrar en roces con los sauditas para evitar amonestaciones y lesiones, y si bien dejó transcurrir el tiempo, siguió intentando ampliar el marcador.Jugando de esa manera, muy tranquilos y hasta sin proponérselo, Alemania señaló cuatro tantos más.
Klose a los 24 minutos del segundo tiempo llegó a marcar su tercer gol (la última vez que un germano había señalado por un «triplete» había sido en España 1982 el delantero Karl Heinz Rumenigge ante Chile), que significó el quinto de su equipo, y tres minutos después el zaguero Linke anotó el sexto.
El séptimo tanto del partido pinta a las claras la realidad de Arabia Saudita: arrojándose al piso, a 25 metros de distancia del arco, el veterano Bierhoff convirtió ante la pasividad de un flojo arquero como Al Deayea y la mirada de toda la defensa que en la jugada previa intentó achicar pero cinco hombres quedaron enganchados.
El moño a la goleada se lo colocó Schneider, quien de tiro libre clavó la pelota en el ángulo izquierdo de Al Deayea, quien no atajó las fáciles, por lo cual, fue un espectador de lujo de la perfecta definición del mediocampista del Bayer Leverkusen, donde es compañero del argentino Diego Placente.
Es cierto que Arabia Saudita no es parámetro para nadie pero marcar ocho goles en el debut de un mundial no es algo de todos los días, menos de estos tiempos, y Alemania, que parecía llegar a Japón para irse rápido, comienza a soñar con tener una estadía más extensa en el lejano Oriente.
Si se llega a enojar el monarca, chau DT
En el Mundial de Francia el entrenador de Arabia Saudita, el brasileño Carlos Alberto Parreira, fue destituido por un príncipe por las dos derrotas que había sufrido su equipo, por eso, luego de la categórica caída de ayer frente a Alemania no es decabellado pensar que el futuro del técnico Nasser Al Johar, pende de un hilo.
Cuatro años atrás, Arabia Saudita debutó con una derrota en Francia frente a Dinamarca (1-0). Luego de ese encuentro el príncipe Faysal Ibn Fahd Ibn Abd aks Aziz había sentenciado: «No quiero un segundo desastre. Está en juego nuestro honor».
Luego de esa advertencia, el equipo que hasta ese momento era dirigido por Parrerira fue vencido por Francia por 4 a 0 y el príncipe despidió al entrenador brasileño.
Cabe recordar que Parreira fue campeón mundial en 1994 con Brasil y en Francia participaba en su cuarto Mundial como entrenador pero en tierra gala no pudo completar su tarea y fue reemplazado por Mohamed Al Jarashi, quien había sido ayudante de campo de Jorge Solari en Estados Unidos «94.
¿Qué dirá el príncipe ahora, después de los ocho goles de Alemania, si para él había sido un desastre una derrota por la mínima diferencia ante Dinamarca, que en Francia estrenaba su condición de campeón de Europa, título que había logrado en Inglaterra, en 1996?
El entrenador Al Johar expresó una vez finalizado el partido que asumía la responsabilidad de la derrota y que confía «en poder resurgir en los partidos siguientes».
De los dichos del entrenador se desprende que el jueves, en el partido frente a Camerún, seguirá al frente del seleccionado saudita. De todos modos, habrá que esperar y Al Johar deberá rezar para que los monarcas de Arabia Saudita pasen de largo el revés porque de lo contrario su suerte está echada. (Télam)
En el podio de las goleadas
La contundente victoria de Alemania se convirtió en la tercera mayor goleada de la historia de los mundiales.
La mayor goleada en un Mundial se produjo en España «82, cuando Hungría, que integraba el mismo grupo que Argentina, goleó 10 a 1 a El Salvador.
El segundo puesto lo comparten justamente Hungría, que en Suiza «54 venció 9 a 0 a Corea y por el mismo resultado, en Alemania «74, Yugoslavia superó a Zaire.
La mayor cantidad de tantos de los germanos en un partido mundialista, antes de la goleada de ayer, se había producido en Argentina «78 ante México (6 a 0).
Además, los alemanes también hicieron historia a través del delantero Miroslav Klose, quien convirtió tres goles en un partido algo que no ocurría para los germanos desde el mundial de España «82, cuando el talentoso Karl Heinz Rumenigge marcara esa cantidad de tantos en la victoria por 4 a 1 frente a Chile. (Télam).-
«La misión está cumplida»
Ruudy Voeller apreció que su equipo salió a definir el partido con Arabia Saudita desde el comienzo y resaltó que «es una goleada que nos viene bárbaro. La misión residía en combinar y jugar por los costados y, la misión quedó cumplida», resumió el entrenador de los alemanes.
Por su parte, el arquero Oliver Kahn, capitán de los alemanes, explicó: «El desempeño del equipo, sobre todo en la primera parte, fue extraordinario. Fue un prólogo de ensueño, no se puede pedir más», dijo, visiblemente satisfecho.
Kahn, que cumplirá 33 años dentro de 14 días, indicó que los alemanes hicieron «una demostración de todo lo que debe hacerse en el fútbol. Evidentemente no cometeremos el error de pecar de exceso de euforia dando a este encuentro más importancia de la que tiene». (Télam).