El toke cubano

Por Redacción

DARÍO TROPEANO (*)

Tienes tremendo toke, chico”, dicen en el coloquial actual los jóvenes cubanos para referirse a algo bueno, moderno, que va bien. Cuba avanza en cambios económicos con amplia proyección social, desconocidos para el modelo socialista en experimentación desde hace más de 50 años. El resumen podría sintetizarse en la necesidad de avanzar sobre la búsqueda de la productividad en la economía, liberando fuerzas económicas en algunos sectores. Ello, sin renunciar a una economía planificada por el Estado nacional, que mantendrá los resortes de los principales medios de producción estratégicos para el proyecto sociopolítico en marcha. La productividad debe ser entendida en un sentido amplio, genérico. Se trata de eficientizar la gestión publica de las empresas estatales, bajo un régimen de autofinanciación y reducción sistemática de los subsidios otorgados a ellas. El rendimiento en la formación de la cadena de valor pasa a resultar esencial para mantener en funcionamiento los emprendimientos estatales, y quienes están al frente de ellos asumen esa carga bajo riesgo de liquidación de las mismas. La primera lectura nos dice que el Estado no está ni estuvo en condiciones económicas de afrontar los desafíos del bienestar material de la población, una vez alcanzadas las metas generales de dignidad humana: salud, educación, alimentación, cultura. Pero no podemos omitir que desde los cimientos de la sociedad se presiona para lograr mejoras en la vida cotidiana de los cubanos, una perspectiva clara de futuro y crecimiento humano a través de las capacidades y esfuerzos de cada uno. Una serie de leyes, decretos y proyectos en tratamiento legislativo vienen dando el marco jurídico para instrumentar esos cambios tanto en la actividad agropecuaria, manufacturera y de servicios. La ley de Contrataciones equipara a las personas físicas y jurídicas en el usos de los contratos típicos que conocemos en nuestro país, incluso algunos más modernos, como el leasing. La ley se ha nutrido de experiencias internacionales y muestra una libertad en la contratación entre los sujetos por demás llamativa, incluso bajo figuras como el arbitraje, cuestionada en ciertos casos por resultar para algunos una justicia privada. Legislación laboral reciente regula las alternativas propias de la relación de empleo, considerando la existencia de un empleador que contrató personal dependiente a su cargo, sea éste persona física o jurídica. La actualización de la ley de Inversiones Extranjeras será debatida en la Asamblea Legislativa durante el mes entrante y, en ella, el sistema de previsión de ingreso de capitales internacionales en las diversas ramas de la economía. En el puerto de Mariel una fuerte inversión de Brasil desarrolla una nueva terminal, con una base de containers para dinamizar el comercio exterior y establecer allí una zona franca con exenciones impositivas y libertad en las transacciones. Se trata de una zona geográfica y económica que opera como prueba piloto y pretende seducir a la inversión extranjera en el comercio exterior. La iniciativa privada en el agro y la construcción muestra el agrupamiento en cooperativas que, bajo ciertos estándares de la empresa privada, desarrollan en la actualidad proyectos diversos. Los servicios privados comienzan aparecer tibiamente en La Habana (gastronomía, galerías de arte, oficios individuales, etc.), donde compiten con las propias empresas y emprendimientos estatales, mostrando ya diferencias cualitativas, y se irán imponiendo en sectores donde el Estado no debería tener participación alguna. Ello resulta no sólo antieconómico, sino que restringe el desarrollo y el crecimiento de miles de emprendedores y de la propia sociedad cubana. La carencia de formación en management comercial y empresario se hace sentir, como así también la financiación al sector privado, que se nutre del escasísimo ahorro interno. Un debate sobre la participación del sector bancario público, mixto o privado resulta una necesidad que no tardará en aparecer si se quiere consolidar el proceso en marcha, como así también una ley de insolvencia que atienda la realidad de los emprendedores que fracasen, en muchas casos fruto de su inexperiencia. El pueblo cubano es llamativamente preparado e informado, pero el acceso a internet debe ser amplio y masivo, con una regulación y facilidades que no limite libertades, y en el convencimiento de que se trata de una sociedad altamente nacionalista y con amplias mayorías apoyando el sistema político y económico vigente. La población afronta serias limitaciones materiales en su vida cotidiana, pero el consumo se observa mejorado en los últimos años. Es imprescindible aumentar el nivel de ingresos de la mano del crecimiento de la productividad, sin miedo a que las personas puedan consumir bienes y servicios indispensables, lo cual asegura, por otro lado, un mercado que resulte atractivo a la inversión privada. El costo de desarrollo en infraestructura básica es cuantioso y resulta central para avanzar sobre los cambios que se pretenden. Sólo la inversión externa puede afrontarlo, y como contrapartida exigirá mercado, rentabilidad y seguridad jurídica. La participación china en diversos sectores de la economía, la intensa relación energética con Venezuela y un avance en distintos sectores con Brasil, ya como potencia regional, constituyen el marco de asociación estratégica básica de Cuba. En los retornos de una guerra fría, ahora con componentes diversos, Rusia ha anunciado la instalación de una nueva base militar –como en otros países latinoamericanos– que completa el círculo de ubicación geoestratégica del país. El toke cubano, entonces, afronta una suave revolución dentro de la revolución, en un mundo donde algunos Estados todavía defienden su autonomía y proyecto nacional. (*) Abogado. Docente de la Facultad de Economía de la UNC