El trueque, herramienta de necesitados sin divisas
Contexto
SEÚL.- La interceptación en Panamá de un carguero norcoreano con armamento cubano es un ejemplo de las grandes operaciones de trueque que lleva a cabo Pyongyang desde hace décadas con países no alineados para eludir las sanciones internacionales y cuidar sus escasas divisas. Corea del Norte afirma que las armas incautadas son “obsoletas” y están destinadas a ser devueltas a Cuba una vez reacondicionadas, en un “contrato legal”. Según los expertos, este caso revela una práctica de trueque sistemático practicado para sortear las sanciones cada vez más draconianas de Naciones Unidas para impedir que el hermético régimen comunista desarrolle armamento balístico y nuclear. El trueque clandestino permite a Corea del Norte no dejar rastros de las transacciones y le hace economizar sus escasas reservas en divisas. El caso puso también de relieve la obsolescencia de los equipos militares de Cuba, que en las décadas del 70 y 80 se destacó por su poderío militar en América Latina, e intervino exitosamente en guerras en África. “Hace tiempo que el ejército cubano no es más que la sombra de lo que era en la Guerra Fría ”, dijo un diplomático occidental en La Habana. “Desde la caída de la URSS, se redujo drásticamente, siempre equipado con material soviético de los años 80”, agregó. La isla recibió a lo largo de tres décadas armamento por 30.000 millones de dólares de la ex Unión Soviética, pero esos suministros “cesaron de forma abrupta en el año 1990”, dijo Raúl Castro en 2001. Desde entonces la isla no ha adquirió nuevas armas y la industria nacional se ha dedicado a modernizar los antiguos equipos: aviones MiG-21, 23 y 29, helicópteros y aviones de transporte Antonov. Viejos tanques soviéticos T-55 y T-62, entre otros. De unos 300.000 efectivos en los ‘90, las fuerzas armadas cubanas cuentan hoy con 60.000, según estimaciones.
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