El zanjeo para el colector de Bariloche, una caja de sorpresas

Los operarios se encontraron con grandes piedras y cañerías y cámaras subterráneas ilegales que derivan en el ducto. Estos imprevistos generan demoras en la ejecución de la obra.




La obra para el tendido del nuevo colector cloacal costanero que desde hace meses altera el tránsito de vehículos y peatones en pleno centro tiene un ritmo de ejecución más lento del previsto y no para de sumar contratiempos debido a las difíciles condiciones del subsuelo.

Los operarios de la empresa Ecosur Bahía encargados de abrir la zanja ya completaron el tramo de la avenida Juan Manuel de Rosas e ingresaron en 12 de Octubre. El avance es metro a metro y la aparición de grandes rocas que deben ser removidas con martillo neumático, así como caños y cámaras subterráneas que no figuran en ningún plano, imponen constantes replanteos.

Otro de los imprevistos fue la rotura del hormigón que se había colocado en algunos sitios ya terminados debido a la apertura del tránsito antes de tiempo.

Luego de examinar las condiciones del suelo, en el área céntrica los obreros y los técnicos comenzaron a poner especial cuidado en la “entibación” de las cavidades antes de colocar el caño del colector, para trabajar sin riesgos de desmoronamiento. Enfrentan también otras complejidades como la necesidad de ir “cada vez más abajo” en el zanjeo para asegurar que el caño tenga la pendiente adecuada.

Los detalles fueron aportados por el inspector del Ente Nacional de Obras Hídricas y Saneamiento Edgardo Molina, quien sigue la obra día a día.

Dijo que el tipo de subsuelo es “muy propio de Bariloche”, con rellenos de piedra dura y otras “sorpresas” que complican tarea: caños de conexiones cloacales, desagües pluviales y cámaras que no tenían previsto encontrar y que se rompen con la irrupción de las grandes palas.

Explicó que cada rotura debe ser reparada por la empresa y a veces implica demoras porque “hay que mandar a hacer caños” de la medida y el material adecuado para cumplir con esa exigencia del contrato.

Según Molina, en algunos sitios han encontrado ductos pluviales de importante tamaño que conectan directamente con la cloaca. Esos ingresos clandestinos a la red fueron señalados históricamente como causa principal en el colapso del sistema y el desborde de efluentes que terminan en el lago.

El inspector señaló que la empresa ejecutora lo comunica a los contratantes pero no corrige esa irregularidad. “La responsabilidad que tiene es colocar el caño nuevo y dejar todo como estaba”, explicó.

El ritmo de avance varía según los obstáculos. Molina dijo que han cumplido en algunos tramos con el ideal de instalar un caño por día (cada uno tiene un largo de seis metros), pero ese plan suele funcionar solo en la parte media de cada cuadra. Cuando llegan a las bocacalles se encuentran con cruces de caños diversos y otros imprevistos que en ocasiones los han obligado a detenerse varios días.

En Quaglia y 12 de Octubre, por ejemplo, encontraron un pluvial y una gran cámara que se rompió. Debido a esa intervención se inundó el subsuelo de un hotel ubicado enfrente, que al parecer derivaba líquidos a ese sistema.
El establecimiento denunció daños en la caldera y calefactores, de los que también deberá hacerse cargo la empresa que Ecosur Bahía.

A metros de allí el pavimento nuevo colocado al terminar uno de los tramos de obra, frente al puerto San Carlos, se partió por el peso del tránsito y no quedará otra que levantarlo para hacerlo otra vez. En principio habría existido allí alguna responsabilidad del municipio, porque el hormigón de ese tipo necesita siete días de fraguado, pero según Molina habilitaron el paso de vehículos a las 48 horas.

Los tres frentes

La obra comenzó a fines de 2019 y ya tiene los plazos vencidos. El principal motivo fueron las demoras causadas por la pandemia, que ralearon al personal y entorpecieron el envío de materiales.

Según describieron los responsables, el trabajo se desarrolla hoy en “tres frentes”. El más visible es el que está ubicado en pleno Centro, entre el puerto San Carlos y la calle Villegas. Otro trabaja en reemplazo de cámaras sobre la costa del lago desde Palacios hacia el este y un tercero está dedicado al tendido eléctrico para la planta de bombeo ubicada en el Ñireco.

El caño que colocan en la zona céntrica tiene un diámetro de 80 centímetros. Desde la calle Goedecke el colector
pasará a tener un metro y y en el tramo final, desde el bombeo hasta la planta depuradora, va un caño de 1,20 metro.


Tema irresuelto



Los responsables de la obra comunican al municipio y a la CEB cada imprevisto con el que se topan al avanzar con el zanjeo, incluidas las conexiones clandestinas de pluviales al colector cloacal.

Según el inspector del Enohsa, la obligación que tiene la empresa por contrato es “reparar lo que se rompe y dejar todo como estaba”.

Este medio consultó al gerente de la CEB, Federico Lutz, quien dijo que realizan un seguimiento de la obra ya que tienen a su cargo la concesión del saneamiento y deberán operar el nuevo colector cuando esté terminado, pero no efectuaron por ahora ningún trabajo puntual para revertir el ingreso indebido de líquidos a la red. “Cuando se comprueba la conexión de pluviales se recomienda al frentista para que lo corrija”, aseguró. Pero no habló del caso puntual de los grandes by pass clandestinos detectados en pleno centro.

Viviana Gelain, subsecretaria municipal de proyectos urbanos, dijo que tienen un inspector permanente en la obra pero tampoco estaba al tanto de algún problema puntual con pluviales que ingresen al colector cloacal. Dijo que sobre ese tipo de conexiones irregulares “se trabajan con cada obra de edificio y algunos fueron corregidos”. Admitió que es un problema “histórico” y aseguró que “a medida que se detectan, de a una se van resolviendo”.

El Departamento Provincial de Aguas también tiene incumbencia en el tema pero no habría tomado medidas hasta ahora para revertir las conexiones no autorizadas.


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