En busca del justo centro
En una de sus ahora acostumbradas apariciones mediáticas, la ex presidenta Cristina Kirchner dijo que la desaparición del peronismo es “una fantasía” que se proyecta de tanto en tanto en la Argentina desde el golpe de 1955. Ninguna otra idea podría tener mayor consenso entre los peronistas de cualquier época. Sin embargo, muchos parecen estar preparándose en estos días para una larga travesía en el llano. Mauricio Macri encarna para ellos el fantasma de una hegemonía no peronista duradera en el poder, un hecho inédito desde el regreso de la democracia. El anhelo de Raúl Alfonsín, cumplido.
El peronismo produjo la semana pasada una ronda de encuentros entre los que allí llaman “poderes reales” del partido. En torno a la figura del senador Miguel Pichetto, hoy el articulador de las principales expresiones internas, se reunieron en la presidencia del bloque del PJ legisladores, gobernadores y la conducción de la CGT con voluntad de reorganizar fuerzas para la nueva etapa. Se acordó la convocatoria a un encuentro entre gobernadores y gremios en Buenos Aires para después de las elecciones. El miércoles estuvieron en la presidencia del bloque tres intendentes bonaerenses de Unidad Ciudadana, la fuerza que postula a la doctora Kirchner en la provincia. No había allí nada que esconder para los jóvenes alcaldes de Malvinas Argentinas, Merlo y Navarro: se sacaron selfies con el senador y las subieron a Twitter. Un nuevo realineamiento, que para algunos anticipa un masivo corte de boletas en distritos del conurbano en perjuicio de la candidatura de la ex presidenta.
Se sabe que la señora, que se excluyó del justicialismo bonaerense, no tendrá lugar en el nuevo Bloque Peronista cuando en diciembre ingrese al Senado. Ahora avanza la conformación en Diputados de un interbloque peronista “en espejo” con el de la Cámara alta. Sumará diputados del Bloque Justicialista, el Movimiento Evita y a quienes se referencian en gobernadores, como el de Córdoba Juan Schiaretti. La novedad incluye al Frente Renovador de Sergio Massa, quien dejará su banca en diciembre. Massa cree que la unidad de las expresiones no kirchneristas es inevitable, pero ve esta iniciativa con más resignación que entusiasmo. Víctima de la polarización, la elección del domingo 22 es un trago amargo por el que Massa aún debe pasar.
Los desafíos para el peronismo se presentarán de inmediato. Macri avanzará después de la elección con la agenda de reformas económicas pendiente, que incluye la cuestión fiscal, laboral, tributaria y de distribución de recursos. Cualquiera sea el resultado, Cambiemos necesitará del acompañamiento de la oposición parlamentaria para su aprobación. Convalidar el modelo económico de Macri será una prueba clave para la identidad peronista, objeto para algunos de una disputa de contenido ideológico. ¿Pero cuál es hoy esa identidad?
Sobre la extraña permanencia del peronismo en el tiempo, Alain Rouquié dijo, parafraseando a Perón, que uno de los secretos ha sido su capacidad de saber “cabalgar la ola” de las tendencias políticas dominantes. Su “adaptación al paisaje”. El significado del peronismo ha ido variando sucesivamente del autoritarismo y dirigismo en los ´50, al antiimperialismo en los ´70, el liberalismo en lo ´90 y, en su última experiencia, el populismo latinoamericanista de izquierda. En una reciente entrevista con “Río Negro”, Pichetto anticipó que el modelo económico que defienden en la etapa esta reorganización en el llano es el de un capitalismo moderno, de inversiones y crecimiento de la actividad privada, con ligeras correcciones al rumbo tomado por el gobierno. En busca del justo centro: “Cuando uno mira los gobiernos que surgen en Europa, son de centro. La mirada siempre es de centro”, dijo el senador. Podría haberlo dicho Macri.
¿Un peronismo institucionalista? Podría parecer un oxímoron. Si Alfonsín empujó al peronismo a revalorizar la democracia, podría esperarse que esta nueva etapa lo lleve a valorar la importancia de la construcción de instituciones. Pero antes habrá que desentrañar qué valor les asigna realmente Macri.
La encrucijada que enfrentan hoy los renovadores peronistas es más compleja que la de los `80. No están Lorenzo Miguel, Ramón Saadi ni Herminio Iglesias. Del otro lado está Cristina Kirchner con 3,3 millones de votos, propios. Ella ya les anticipó: “Yo también soy peronista”.
Alain Rouquié dijo, parafraseando a Perón, que uno de los secretos ha sido su capacidad de “cabalgar la ola” de las tendencias dominantes.
Datos
- Alain Rouquié dijo, parafraseando a Perón, que uno de los secretos ha sido su capacidad de “cabalgar la ola” de las tendencias dominantes.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora