Grasas trans: el mundo está lejos acabar con esta sustancia tóxica

El último informe de la OMS dice que el mundo no llega al objetivo de eliminarlas este año: 5 millones de personas siguen expuestas a ellas. ¿Cómo está Argentina?





El objetivo de acabar con las grasas trans industriales está lejos de alcanzarse y 5.000 millones de consumidores en todo el mundo siguen expuestos a estas sustancias tóxicas, advirtió la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se fijó como objetivo en 2018 eliminar estos ácidos grasos trans de la alimentación mundial para 2023.
En un informe publicado este lunes, la organización reconoció sin embargo que este objetivo es “inalcanzable” actualmente.


“No tienen ningún beneficio conocido, presentan muchos riesgos para la salud y generan costos gigantescos para los sistemas de salud”, afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en un comunicado.
El jefe de la OMS lanzó un llamado a deshacerse “de una vez” de estos “productos químicos tóxicos que matan”.


El panorama en el mundo y en la Argentina



Un total de 62 países –entre los que se encuentra la Argentina– ya adoptaron políticas de mejores prácticas para abordar el problema de las grasas trans.
Desde que el organismo pidiera por primera vez en 2018 la eliminación global de las grasas trans producidas industrialmente (ácidos grasos trans o AGT), la cobertura de las políticas de mejores prácticas se ha multiplicado casi por seis.


Hasta el momento, 62 países están liderando el camino con una política de buenas prácticas de AGT obligatoria ya vigente (43 países) o solamente aprobada (19), lo que representa 3.600 millones de personas bajo un paraguas de este tipo, es decir, aproximadamente el 46% de la población mundial, según el trabajo “Cuenta regresiva para 2023. Informe de la OMS sobre la eliminación global de grasas trans 2022”.


Hay dos alternativas de políticas de mejores prácticas en materia de eliminación de grasas trans, según la OMS: “límite nacional obligatorio de 2 gramos de grasas trans producidas industrialmente por 100 gramos de grasa total en todos los alimentos; y prohibición nacional obligatoria de la producción o el uso de aceites parcialmente hidrogenados (una fuente importante de grasas trans) como ingrediente en todos los alimentos”.


Las grasas trans se encuentran comúnmente en alimentos envasados, productos horneados, aceites de cocina y productos para untar; y su ingesta es responsable de hasta 500.000 muertes prematuras por enfermedad coronaria cada año en todo el mundo.
“Eliminar las grasas trans es rentable y tiene enormes beneficios para la salud. En pocas palabras, las grasas trans son una sustancia química tóxica que mata y no debería tener cabida en los alimentos. Es hora de deshacerse de ellas de una vez por todas”, agregó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.


Actualmente, 9 de los 16 países con la proporción estimada más alta de muertes por enfermedades coronarias causadas por el consumo de grasas trans no cuentan con una política de mejores prácticas: Australia, Azerbaiyán, Bután, Ecuador, Egipto, Irán, Nepal, Pakistán y República de Corea.
En 2022, tres países -India, Omán y Uruguay- implementaron políticas de mejores prácticas de AGT, lo que implica un menor ritmo de crecimiento menor que el año anterior, cuando 27 países pusieron en práctica este tipo de medidas


Sin embargo, con la incorporación de estos tres países se duplicó el tamaño de la población protegida por políticas de AGT de mejores prácticas vigentes a 2.800 millones de personas (en comparación con 1.400 millones en el año anterior).
“El progreso en la eliminación de las grasas trans corre el riesgo de estancarse, y las grasas trans continúan matando personas”, dijo Tom Frieden, presidente y director ejecutivo de la organización Resolve to Save Lives que colaboró con la OMS en la elaboración del informe.


“Cada gobierno puede detener estas muertes prevenibles aprobando una política de mejores prácticas ahora. Los días en que las grasas trans matan a las personas están contados, pero los gobiernos deben actuar para poner fin a esta tragedia prevenible”, agregó.


En las Américas se destaca Uruguay, donde el año pasado entró en vigencia en Uruguay el límite máximo de 2% de AGT en las grasas totales de todos los alimentos, uniéndose de esta forma a Brasil, Chile, Canadá, Perú y Estados Unidos como sexto país de la región en implementar una política en sintonía con la recomendación de la OMS


Por su parte, la Argentina aprobó en 2022 una política similar a la uruguaya que entrará en vigor en 2024. A principios del año pasado, el Ministerio de Salud preparó una nueva reforma, esta vez para rebajar al 2% los límites de los AGT producidos industrialmente en todos tipos de alimentos y agregar la eliminación de PHO (aceites parcialmente hidrogenados).
La propuesta otorga un plazo de dos años para adecuación de los alimentos al límite establecido de 2% de ácidos grasos trans, tres años para la adecuación de los ingredientes y materias primas al límite establecido de 2% de ácidos grasos trans y cuatro años para la eliminación del uso de aceites y grasas parcialmente hidrogenadas en la industria alimentaria.


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