Suspendieron a un docente por leer un cuento de Casciari en San Juan

El docente de teatro Juan Esquibel fue apartado de su cargo luego de la queja de los padres y del Ministerio de Educación de la provincia sanjuanina porque el docente había leído en clase el cuento "Canelones", de Hernán Casciari. Según los denunciantes, el relato tenía "contenido inapropiado" porque mencionaba las palabras "culo", "teta" y "poronga".





La literatura está plagada de relatos que, sacados de contexto, pueden generar ruido. Leer un insulto en una obra literaria no nos suena raro dentro de ese marco, pero quizás la misma frase aplicada en otro ámbito pueda causar incomodidad.


Vamos a un ejemplo concreto: si un cuento menciona frases con alto contenido sexual, en el marco de una broma, entendemos que es una parte accesoria al relato y que está envuelta en algo mayor, que nos ayuda a comprender el relato. Y si ese relato es utilizado en un ejercicio de literatura o de teatro, en un ámbito escolar, lo que debería prevalecer es el contenido total de la obra (amén de, lógicamente, el mismo ejercicio de lectura o interpretación). Ahora, ¿qué ocurre si sacamos de contexto esa frase con contenido sexual? ¿Qué pasaría si, arbitrariamente, afirmáramos que en una clase se leyó “contenido inapropiado” a los estudiantes, amparándose en esas frases aisladas?

Caeríamos en el riesgo, entonces, de no comprender cómo funciona la literatura. Y esa misma situación tuvo lugar en San Juan, donde el Ministerio de Educación y la Justicia de la provincia separaron del cargo al docente Juan Nicolás Esquibel. ¿Cuál fue el motivo? Brindar “contenido inapropiado” a los estudiantes durante una clase de Teatro en la Escuela Normal Sarmiento. ¿Cuál era el “contenido inapropiado”? Una parte del cuento “Canelones”, de Hernán Casciari.

En el pasaje que generó esta situación, Casciari relata una charla telefónica entre dos jóvenes varones, donde hacen una broma a otro interlocutor. En dicha broma, simulan una conversación con contenido sexual, con la intención de incomodar a la persona del otro lado de la línea. Es apenas un breve pasaje, un recuerdo del escritor, que da paso al resto de la historia. ¿A qué se debe el escándalo? A que en ese pasaje telefónico, se mencionan las palabras “culo”, “teta” y “poronga”.

El pasaje en cuestión. Se puede observar que la anécdota que involucra las frases «polémicas» forma parte de un recuerdo del protagonista, y que es apenas un pasaje en el total del cuento.


María Buttazzoni, directora de Educación Secundaria del Ministerio de Educación, aseguró en una charla con radio Sarmiento que se trató de “un caso que nos preocupa, dada la complejidad […]. Según nos informaron, el profesor entregó un texto con contenido sexual y sobre homosexualidad a sus alumnos. A su vez, los habría invitado a los chicos a ver un video en una cuenta personal en la que presenta un monólogo en el que habla de contenido inapropiado para ellos”.

La funcionaria comentó que se está investigando la situación, y que en principio pueden afirmar que se compartió “contenido inapropiado, que no está dentro de la currícula ni de la propuesta pedagógica. No existe la libertad de cátedra en la escuela secundaria, se debe seguir las indicaciones del material que se incluye en la propuesta pedagógica”. Además, Laura Romarión, asesora de menores, señaló que “se investigan varias aristas, no un solo posible delito, pero en caso de existir, sería un delito contra la integridad sexual”.

El propio Hernán Casciari, autor del texto, reconstruyó lo ocurrido. Para ello, se comunicó con el docente Juan Nicolás Esquibel y con Marcela Herrera, rectora de la Escuela Normal Sarmiento.

“La semana pasada tenía que dar un ejercicio, y los chicos estaban bastante negados. Yo les comenté que estaba en la producción de ‘Canelones’, mientras charlábamos de Fontanarrosa. Y les propuse leerles el cuento. A muchos chicos les encantó, lo fueron a buscar… y ahora estoy saliendo en todos los medios. Usan videos míos viejos, que hacía cuando era estudiante, para escracharme”, relató el docente.


Según explicó, a los padres les disgustó la lectura del cuento. “Se hizo una captura malintencionada del fragmento, se estuvo divulgando por grupos y ahora recibo amenazas, me quieren golpear”, marcó.

Al respecto, agregó que los padres “no ven el texto como lo vemos nosotros. Yo les dije que la idea era trabajar sobre el texto, es algo necesario para el relato, para el sentido del cuento. Ver cómo lo podemos reemplazar con palabras que sean más correctas. Era un ejercicio, era trabajar sobre esto. ¿Qué cuento es correcto? Si hablo de Fontanarrosa, que insultaba en sus cuentos de fútbol”.

Esquibel comentó además que “la prensa se está agarrando de todo lo que encuentra. He tenido que presentar cartas a los medios que han difundido videos personales míos. Primero, la escuela quiso resguardar mi identidad pero ahora sale mi rostro en todos lados”; y que un periodista amigo suyo llamó al Ministerio “y le dijeron que me sacaron todos los cargos, pero a mí aún no me han notificado nada personalmente”.

Lejos de polemizar, el docente dijo: “A mí me contactaron para contarme que había una madre enojada. Les dije que charlemos, que hablaba con la institución para justificar el contenido, y que incluso se podría utilizar material de la ESI para justificarlo. Tuve la reunión con los directivos, con la rectora, y hoy cuando tenía que llevar algunos papeles para justificar lo ocurrido en clase, me encontré con miles de llamadas perdidas y vi los escraches. Yo estoy haciendo los pasos legales correctos, a través de la institución”, indicó.


La rectora también habló con Casciari y explicó que fue contactada por las autoridades del Ministerio, que están “muy preocupadas por que no estalle el escándalo. Pero los padres van a decir cualquier cosa, y los medios empiezan a replicar y perseguir. Hay autoridades del Ministerio que me están presionando desde el jueves a la noche para que empiece a explicar lo que hice”. En este sentido, resaltó que primero habló con el docente, y ante la explicación de Esquibel, procedió con todas las presentaciones burocráticas.

“Me siguen persiguiendo. Están haciendo una caza de brujas con versiones que circulan, y yo no me voy a manejar con eso. Iré reconstruyendo paso a paso y escuchando a los actores de esta historia”, expresó la rectora.

Luego de que Casciari le ofreciera ayudar, le señaló que quien más la iba a necesitar era el docente. “Te va a necesitar Juan, porque yo estoy siendo cautelosa, pero esto no depende de mí porque no soy autoridad del Ministerio. Creo que ya hay una condena social, donde han empezado a difundir cosas personales de Juan que yo no puedo frenar”, aseguró.


Esta situación generó mucha repercusión durante la tarde del jueves. Pero en la jornada de ayer, Hernán Casciari logró contactarse con Cecilia Trincado, Ministra de Educación de la provincia de San Juan. Y según el escritor, la charla fue “muy surrealista”, puesto que la Ministra reconoce la importancia del ejercicio, pero al mismo tiempo procede con la suspensión.

“Lo que el Ministerio de Educación está realizando va en vías diferentes a lo que está haciendo la jueza de menores, que está actuando de oficio[…] por la protección a los menores respecto a las cuestiones sexuales. No tengo detalles de la situación, no sé cómo ha resultado la reunión con los padres”, expresó la Ministra.

A sabiendas de que la funcionaria había leído el cuento en su totalidad, Casciari le consultó sobre su postura. Allí, Trincado señaló que “como profesora de pedagogía diré que hay cuestiones que tienen que ver con el texto, y cuestiones que tienen que ver con el contexto. Creo que hay que ver eso, el cuento puede servir para muchos análisis desde lo ético y moral que pueden ser interesantes trabajar”.

Ante la declaración de la funcionaria, Casciari volvió a preguntar entonces a qué se debía la suspensión. Y allí la Ministra explicó que “se lo ha relegado de la sala de clases para ver la situación en su totalidad, porque como Ministerio tenemos que escuchar también a los padres. Son los padres de nuestros alumnos”.


El autor le marcó que no se podía ponderar la visión de algún padre enojado por encima de un ejercicio educativo exitoso, y la funcionaria contestó que “estoy llegando a ponerme al tanto de la situación en directo”.

En el cierre, y ante el pedido de Casciari de que ayuden al docente perseguido, Trincado indicó que “yo quiero a mis docentes, y quiero más aún a los docentes jóvenes”. Fue esa misma contradicción entre la postura personal de la Ministra y la situación que atraviesa el docente la que generó que el escritor, al compartir la conversación, señarala lo inverosímil de todo el asunto.

En una historia, en un cuento, hay un pacto entre el escritor y el lector en el que uno relata a su manera y el otro acepta esa visión de la historia. Por fuera del revisionismo histórico que se le pueda hacer a un texto, se comprende que muchas situaciones forman parte de una cadena de hechos que permiten sostener el relato. No comprender esto, o extraer pasajes para sacarlos de contexto, puede llevar a una lectura equivocada.

Lo interesante, y así lo explicó Casciari también durante sus tres llamados, es entender que se trató de un ejercicio exitoso. Que, en tiempos donde las redes pesan más que cualquier otro consumo, hubo un grupo de niños que disfrutó un cuento y que además, llegó a su casa y buscó más material en Internet. Lo que debería pesar es que muchos jóvenes regresaron a casa con una semilla, la de la literatura, germinando lentamente. Cortarlo de raíz sería un error. Y en un contexto donde la literatura (y más precisamente el aprendizaje y la incorporación de la lectura) está en crisis, es una oportunidad ideal para esperanzarse: sí, a los chicos les gusta leer. A veces basta simplemente con generarles entusiasmo.


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