En default “selectivo”



Para la calificadora de riesgo norteamericana Standard & Poor’s, se trata de un “default selectivo”, variante ésta del “default técnico” que suele usarse cuando un país está en condiciones financieras de saldar sus deudas pero, por razones políticas o jurídicas, no puede hacerlo a la fecha indicada. Sea como fuere, parecería que fracasó el tardío intento oficial de soslayar, con la ayuda de un grupo de bancos privados movilizados por el presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, los obstáculos puestos en su camino por la Justicia neoyorquina debido a la oposición de los fondos buitre que, es evidente, no confían en la buena fe de nuestro gobierno. Tendrán sus motivos. Como señaló anoche el ministro de Economía, Axel Kicillof, los fondos no estaban dispuestos a pedirle al juez Thomas Griesa conceder un amparo destinado a permitir que la Argentina estirara las negociaciones con la esperanza de prolongarlas hasta fin del año, cuando vencerá la ya célebre “cláusula RUFO” y se sentiría libre para adoptar una postura aún más combativa. De activarse dicha cláusula, la deuda podría agigantarse, pero tanto Griesa como los abogados de los fondos creen que la posibilidad de que se aplicara sería muy remota y sospechan que el gobierno está procurando aprovecharla sólo para engañarlos y ganar tiempo. A su modo, Kicillof les brindó motivos para asumir una postura inflexible al afirmar que el país –que, huelga decirlo, incluye a los bancos– no podrá pagarles “más que lo que se le pagó al 92% de los bonistas que entraron en el canje del 2005 y 2010”. De ser así, lo que exigía ante el juez y el mediador Daniel Pollack es que los “buitres” también entren en los canjes, algo que, de más está decirlo, nunca harían porque su negocio consiste en aferrarse a los presuntos derechos originales de quienes se arriesgaron invirtiendo en el país. De todas maneras, siempre y cuando el gobierno kirchnerista, la Justicia norteamericana, “los buitres” y los banqueros locales no nos deparen más sorpresas en las próximas horas, la Argentina podría estar en default por un tiempo, lo que con toda seguridad tendría algunas consecuencias ingratas, aunque no necesariamente sean tan catastróficas como algunos han vaticinado. Nos ayudaría el consenso de que un default “selectivo” no tendría repercusiones muy graves en el resto del mundo: puesto que la Argentina ya se ve aislada de los mercados internacionales, persistiría la versión de la normalidad a la que nos hemos acostumbrado. A menos que aquellos países cuyos mandatarios han manifestado su plena solidaridad con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su batalla contra los acreedores holdouts opten por apoyarla con algo más que palabras, será más difícil de lo que de otro modo hubiera sido el caso conseguir préstamos que no sean usureros o inversiones sustanciales, como apostaba el gobierno cuando acordó con el Club de París, Repsol y las empresas que habían ganado juicios en el Ciadi del Banco Mundial, pero tales desventajas aparte los costos inmediatos de lo que acaba de suceder no deberían ser muy grandes. Para Cristina y sus colaboradores más influyentes, entre ellos Kicillof, el encontronazo con la Justicia neoyorquina ha sido una experiencia desagradable. Puede que hayan tenido razón los muchos, incluyendo a la jefa del FMI y funcionarios del gobierno del presidente norteamericano Barack Obama, que criticaron el fallo de Griesa por entender que era poco realista de su parte pasar por alto sus eventuales implicancias para las finanzas no sólo de la Argentina sino también de otros países en apuros, pero acaso servirá para estimularlos a procurar formular legislación internacional para casos de default soberano parecida a la imperante para empresas que caen en bancarrota. De todas formas, tanto la cláusula RUFO como la decisión de someterse a las leyes del Estado de Nueva York fueron responsabilidad del gobierno kirchnerista. Así las cosas, debió haber aprovechado el tiempo que ha transcurrido desde que se iniciaron los problemas legales a fin de prepararse para enfrentar todas las contingencias, ya que, desafortunadamente para todos, parecería que el esfuerzo un tanto sorprendente pero muy positivo de la “patria financiera” nacional por evitar el default a último momento no llegó a tiempo para salvarnos de lo que tantos habían temido.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.124.965 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA - Jueves 31 de julio de 2014


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