En jerga bélica, puso a “enemigos” en fila

Redacción

Por Redacción

Análisis

Indagatorias, imputados, carátulas, testigos, jueces, fiscales y camaristas. La Justicia le arrebató de cuajo por unos días, nada menos que al kirchnerismo, la instalación de la agenda.

Es lo que la presidenta Cristina Fernández acaba de definir en su jerga bélica como un poder “contra” otro, destinado a “desestabilizar”, en un manifiesto que publicó ayer en Facebook, en el que puso a todos los supuestos enemigos en fila.

No debe haber sido fácil la semana que pasó para la Presidenta, sobre todo porque no está acostumbrada, así lo dijo, a que “le marquen la cancha”, aunque esta vez, Cristina recibió muchas malas noticias todas juntas, justamente el día de su cumpleaños. Tras haber soportado el fervor de quienes se hicieron ver bajo la lluvia, tuvo que atajar una ofensiva judicial que avanzó sobre Amado Boudou, los hoteles de su familia y la ultrakirchnerista procuradora del Tesoro

Entonces, no extrañó que haya salido a defenderse, como ella hace siempre, para blindar su últimos 10 meses de gobierno y redoblando la apuesta con un ataque para confrontar con todos y cada uno de los enemigos que describe.

En su publicación definió al “Partido Judicial”, como un “nuevo ariete contra los Gobiernos Populares, que suplanta al Partido Militar” y que está integrado por “grupos de Jueces y Fiscales vinculados y promocionados por los grandes medios y grupos económicos…, otros exfuncionarios políticos de la década del noventa y casi todos de aceitada articulación con las conducciones subterráneas desplazadas de los organismos de inteligencia”. En el mensaje , Cristina desgranó varios ítems más, casi un punteo de campaña, relativos a los derechos humanos, a la situación de los jubilados, a la acción de la Anses, a los trenes, al DNI, al desendeudamiento, a la reindustrialización, al Plan Nuclear y a los logros en innovación científica y tecnológica.

En toda esa lista no hubo en aquella prédica ni en su parrafada en las redes sociales ni una sola mención, con atisbo de autocrítica, no ya a las fallas estructurales del modelo, sino a las cosas más cotidianas, como son la desvalorización de la moneda o la inseguridad. Y seguro que, por esto, también marchó mucha gente.

(Hugo Grimaldi, agencia DyN)

Hugo Grimaldi


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