En plenos Juegos, el Senado de Brasil define si abre el juicio a Dilma
Todos dan por descontado que darán un firme respaldo al impeachment. Bastará que la mitad más uno de los senadores apoye la acusación. El eventual juicio comenzaría el 25 de agosto, cuatro días después de la clausura de Río 2016 y durará cinco días.
Los senadores brasileños votarán en las próximas horas si Dilma Rousseff debe ser sometida a un juicio de destitución en la última escala previa a la decisión que a fin de mes podría bajar el telón a más de 13 años de la izquierda en el poder.
Mientras los Juegos Olímpicos de Río-2016 captan la atención de los brasileños, todos dan por descontado que el Senado dará un fuerte respaldo al impeachment contra la primera mujer presidenta de Brasil.
El eventual juicio comenzaría el 25 de agosto, cuatro días después de la clausura de Río-2016 y durará unos cinco días.
La sesión quedó abierta ayer por la mañana por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski, que dirigirá los trabajos. En horas de la tarde algunos de los senadores del plenario de 81 miembros exponían sus argumentos ante sus pares, en un proceso que resultaba más ágil de lo previsto.
“Hoy estamos defendiendo la Constitución. Aquéllos que cometen crímenes tienen que ser responsabilizados”, declaró el senador socialdemócrata Aécio Neves, rival de Rousseff en las elecciones de 2014. “Las condiciones para el alejamiento de Dilma están consolidadas”, afirmó.
Si la votación aprueba el informe del senador socialdemócrata Antonio Anastasia (PSDB), que recomendó destituir a Rousseff por haber cometido un “atentado contra la Constitución”, la presidenta solo tendrá una última oportunidad para evitar su caída.
En la sesión del Senado bastará que una mayoría simple –mitad de los presentes más uno– apoye la acusación para que el caso avance a la instancia final de juicio y sentencia.
“Hoy no es un buen día para nuestra democracia”, afirmó en su intervención el senador del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, Paulo Rocha. “Existe una alianza política con olor a golpe”, afirmó.
Rousseff, una exguerrillera marxista de 68 años, fue suspendida del cargo el 12 de mayo y desde entonces denuncia a su vice, Michel Temer, que la sucedió provisoriamente, de haber orquestado un “golpe” en su contra.
Por la tarde, unas 250 personas protestaban “contra el golpe” convocados por centrales sindicales en una céntrica avenida de Sao Paulo, donde también ondeaban carteles con la leyenda “¡Fuera Temer!”.
“Estoy aquí contra el golpe, porque este proceso no tiene nada que ver con las cuentas públicas o con corrupción. Era la derecha que quería llegar al poder”, dijo a la AFP Valder Dias, un obrero metalúrgico de 44 años.
Protestas similares fueron convocadas en otras ciudades brasileñas.
“Hoy estamos defendiendo la Constitución. Las condiciones para el alejamiento de Dilma Rousseff están consolidadas”,
declaró ayer el senador socialdemócrata Aécio Neves, rival de Rousseff.
La acusación sobre
Rousseff
Acusada de haber violado la Constitución al aprobar gastos sin la venia del Congreso y suscribir decretos para financiar al Tesoro con la banca pública, sobre todo en su campaña de reelección de 2014, Rousseff podría perder su mandato y ser inhabilitada para ejercer cargos públicos por 8 años. Una amplia mayoría de los congresistas considera que Dilma será destituida en
la fase de juicio.
Datos
- “Hoy estamos defendiendo la Constitución. Las condiciones para el alejamiento de Dilma Rousseff están consolidadas”,