Energía nuclear en Argentina: cuatro décadas de desarrollo y un aporte que crece
Las centrales nucleares aportan cerca del 10% de la electricidad del país y avanzan en proyectos para extender su vida útil y fortalecer la matriz energética.
La energía nuclear vuelve a posicionarse como un pilar estratégico en la matriz energética argentina. En marzo de 2026, la Central Nuclear Embalse cumplió 43 años desde la puesta en marcha de su reactor, mientras que Atucha I continúa destacándose como una de las instalaciones más emblemáticas del país. Ambas centrales no solo celebran su trayectoria, sino que refuerzan su rol en la generación eléctrica nacional.
Actualmente, las centrales nucleares aportan alrededor del 10% de la electricidad que se consume en Argentina, un porcentaje que resulta clave para garantizar un suministro constante y reducir la dependencia de combustibles fósiles. En un escenario global marcado por la transición energética, el sector nuclear se mantiene como una fuente confiable y de bajas emisiones.
En el caso de Embalse, ubicada en la provincia de Córdoba, el aniversario cobra especial relevancia. El 13 de marzo se cumplieron 43 años de la puesta en marcha de su reactor, que cuenta con una potencia de 656 MW. Se trata de la segunda central nuclear construida en el país y una de las más importantes del sistema eléctrico nacional.

Tras finalizar su primer ciclo operativo en 2015, la planta atravesó un ambicioso Proyecto de Extensión de Vida, que concluyó en 2019 y le permitió iniciar un nuevo ciclo de operación por otros 30 años. Este proceso incluyó trabajos de gran complejidad técnica, como el recambio de tubos de presión, generadores de vapor y sistemas informáticos.
La obra no solo permitió modernizar la central, sino que también tuvo un fuerte impacto económico y tecnológico. Más de 3000 personas participaron de manera directa en el proyecto, que además impulsó el desarrollo de proveedores nacionales especializados en bienes y servicios de alta complejidad.
Gracias a esta extensión de vida, Embalse continuará aportando energía segura y confiable para más de 3 millones de habitantes. Además, contribuye a diversificar la matriz energética, reducir emisiones de gases de efecto invernadero y sostener el empleo de más de 1000 familias durante las próximas décadas.
Otro aspecto destacado es su capacidad para producir Cobalto 60, un insumo clave utilizado en aplicaciones médicas e industriales, que también se exporta. Este valor agregado posiciona a la central no solo como generadora de electricidad, sino también como un actor relevante en el desarrollo tecnológico.

Por su parte, la Central Nuclear Atucha I, ubicada en Lima, provincia de Buenos Aires, continúa siendo un símbolo de la historia nuclear argentina. Desde su primera conexión a la red en 1974, se consolidó como la primera central nuclear de América Latina y mantiene su operación con una potencia de 362 MW.
Atucha I utiliza una combinación de uranio natural y levemente enriquecido, y su tecnología basada en agua pesada le permite operar con altos estándares de seguridad. A lo largo de su historia, ha contribuido al ahorro de recursos naturales y a la reducción del impacto ambiental, evitando emisiones contaminantes.
El complejo nuclear argentino se completa con Atucha II, una central de mayor potencia —745 MW— que fue finalizada tras la reactivación del Plan Nuclear en 2006. Su puesta en funcionamiento permitió recuperar capacidades técnicas e industriales en el país, fortaleciendo el desarrollo del sector.
La historia nuclear argentina se remonta a más de seis décadas, cuando el Estado comenzó a impulsar esta actividad como parte de una visión estratégica de largo plazo. Desde entonces, el país ha desarrollado tecnología propia, recursos humanos especializados y una infraestructura que lo posiciona entre las naciones con capacidad nuclear.
De cara al futuro, el desarrollo del sector aparece como un componente clave en la planificación energética hacia 2050. La extensión de vida de las centrales existentes y la eventual expansión del parque nucleoeléctrico forman parte de los desafíos para garantizar el abastecimiento y avanzar hacia una matriz más diversificada y sustentable.
En ese marco, el aniversario de Embalse no solo celebra su historia, sino que también refleja la continuidad de una política energética que apuesta por la innovación, la soberanía tecnológica y la seguridad en el suministro eléctrico.
La energía nuclear vuelve a posicionarse como un pilar estratégico en la matriz energética argentina. En marzo de 2026, la Central Nuclear Embalse cumplió 43 años desde la puesta en marcha de su reactor, mientras que Atucha I continúa destacándose como una de las instalaciones más emblemáticas del país. Ambas centrales no solo celebran su trayectoria, sino que refuerzan su rol en la generación eléctrica nacional.
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