Luz verde para las inversiones en San Juan: Vicuña obtuvo el aval para una obra eléctrica clave de su proyecto de US$9.700 millones
El ENREGE otorgó el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública para la infraestructura de alta tensión que abastecerá al proyecto Josemaría. La decisión rechazó las impugnaciones presentadas por provincias y otras compañías mineras, y habilita el avance de una de las mayores inversiones cupríferas del país.
El desarrollo del proyecto minero Vicuña dio un paso decisivo luego de que el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENREGE) otorgara el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública (CCyNP) para la construcción de la infraestructura eléctrica que abastecerá al yacimiento Josemaría, en San Juan. La resolución ratificó además la validez de una decisión adoptada previamente por el organismo y puso fin al proceso regulatorio iniciado en 2023.
La autorización habilita el avance del Proyecto de Infraestructura Eléctrica de Alta Tensión (PIEAT), una obra que permitirá extender por primera vez una línea de 500 kV hasta la zona cordillerana donde se desarrolla el emprendimiento. La infraestructura fue diseñada para suministrar los 260 MW que demandará la primera fase de Josemaría y es considerada una condición indispensable para el desarrollo del complejo minero.
Con esta definición también queda despejado el camino para la inversión inicial prevista por Vicuña, la empresa conformada por BHP y Lundin Mining, que asciende a US$9.700 millones. El proyecto fue incorporado en junio al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), convirtiéndose en el primer emprendimiento cuprífero aprobado bajo la categoría de Proyectos de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP).
Según las estimaciones de la compañía, esa inversión podría ampliarse hasta alcanzar los US$18.000 millones a medida que avancen las distintas etapas de expansión del proyecto. El plan contempla tres fases: la puesta en producción de Josemaría, la incorporación de los recursos de óxidos de Filo del Sol y posteriormente el desarrollo de los recursos sulfurados, junto con la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento del complejo.
Rechazo a las impugnaciones
La resolución del ENREGE también desestimó los recursos de reconsideración y los pedidos de suspensión presentados por distintos actores durante el proceso. Entre ellos se encontraban el Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) de San Juan, la provincia de La Rioja, municipios de la región y empresas mineras con proyectos cercanos como Los Azules, Hualilán y Gualcamayo.
Los cuestionamientos estaban vinculados principalmente con la prioridad otorgada a Vicuña sobre el 90% de la capacidad incremental de transporte eléctrico durante un plazo de 25 años. Los reclamantes sostenían que esa decisión podía afectar el principio de libre acceso a la red y limitar futuros desarrollos mineros o energéticos.
Sin embargo, el organismo regulador concluyó que la ampliación del sistema de transporte en extra alta tensión corresponde a la jurisdicción federal dentro del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y consideró que la prioridad otorgada resulta compatible con el marco regulatorio vigente, dado que la infraestructura será financiada íntegramente por inversión privada.
Desde Vicuña remarcaron que la totalidad de las obras será solventada por la empresa, sin trasladar costos a los usuarios del sistema eléctrico. Una vez finalizada la construcción, la infraestructura pasará a integrar el SADI y será administrada por Transener como parte de la red nacional de transporte eléctrico.
El alcance de la obra
El Proyecto de Infraestructura Eléctrica de Alta Tensión comprende cuatro intervenciones principales. Entre ellas figura la ampliación de las estaciones transformadoras Nueva San Juan y Rodeo, donde se adecuará la infraestructura para operar en 500 kV.
Además, se construirá una nueva línea de extra alta tensión de 167 kilómetros entre Rodeo y Chaparro, atravesando sectores cordilleranos que alcanzan los 3.500 metros sobre el nivel del mar. A eso se sumará una nueva estación transformadora Chaparro de 500/220 kV con tecnología GIS y una línea de alta tensión de 93 kilómetros que conectará directamente esa estación con las instalaciones de Josemaría.
La empresa señaló que la nueva infraestructura no solo abastecerá al proyecto minero, sino que también incrementará la capacidad del sistema eléctrico de San Juan. Según indicó, una vez cubiertas las necesidades de Vicuña, la capacidad remanente podrá ser utilizada por otros usuarios conforme a la normativa vigente, favoreciendo futuros desarrollos industriales, mineros y de energías renovables en la provincia.
El proyecto registra actualmente 2.615 trabajadores a nivel global, de los cuales 2.421 se desempeñan en Argentina. Del total, 580 corresponden a personal directo y 1.841 trabajan para empresas contratistas. Además, el 92,6% de la dotación global es argentina y más del 81% de los trabajadores directos son oriundos de San Juan, con una fuerte participación de habitantes de Iglesia, Jáchal y Guandacol.
Durante las etapas de construcción y operación, la iniciativa prevé generar más de 30.000 puestos de trabajo directos e indirectos y aportar más de US$3.270 millones anuales a la balanza comercial argentina mediante las exportaciones de concentrado de cobre.
Comentarios