Vaca Muerta: la falta de equipos amenaza el crecimiento

Las trabas a las importaciones ya generan problemas en la realización de nuevos pozos. Vaca Muerta necesitará más perforadores y sets de fractura para el año que viene. El acceso al MULC, un dilema para las empresas de servicios especiales.





Las buenas noticias en Vaca Muerta muchas veces terminan volviéndose en todo un dolor de cabeza. Y como sucedió con la capacidad de transporte de los gasoductos y oleoductos, ahora la cantidad de equipos de perforación y fracturas se están tornando en toda una amenaza de cara a sostener el año que viene el acelerado crecimiento del sector.

El mes pasado Argentina en su conjunto alcanzó el nivel más alto de equipos de perforación activos (49) en más de tres años. Una buena noticia, sin lugar a dudas, pero que podría volver como un bumerang negativo a Vaca Muerta si la cantidad de rigs no acompaña al crecimiento del sector.

Algo similar ocurre con los sets de fractura. Si bien durante el mes pasado se incorporó un nuevo equipo -o un medio, ya que el nuevo set de Halliburton trabaja menos horas que sus pares- desde la industria reconocen que ya están más que ajustados con los equipos disponibles y es clave que para el año que viene se amplíe la oferta.

“El equipamiento de perforación y fractura disponible está muy justo para la actividad que tenemos hoy, pero para tener 1400 etapas de manera sostenida el año que viene, hay que traer equipos”, sostuvo el country manager de la empresa NCS Multistage, Luciano Fucello.

Y detalló que “hoy no se está pudiendo traer más equipos y de hecho hay una operadora que está queriendo traer un equipo y todavía no se lo aprueban”.

Pero los inconvenientes no solo están por venir, sino que ya se plasman en la actualidad, como bien señaló Fucello al advertir que “el mes pasado hubo tiempo no productivo en la actividad de fractura porque en algunos equipos faltaban insumos indispensables para las fracturas, como válvulas”.

El origen de los problemas está en el acceso al dólar de cotización oficial, el MULC hoy a 166 pesos, para las empresas de servicios especiales, que son las propietarias de los equipos.

Según estimó el directivo de una operadora de Vaca Muerta, “mientras faltan equipos, las empresas de servicios especiales tienen hoy cerca de 1.000 millones de dólares en Argentina en plazos fijos en pesos”.

El contrasentido entre tener pesos en plazos fijos que se devalúan y no ampliar la oferta de equipos para la industria radica en que por un lado estas compañías no pueden invertir por ejemplo en títulos bursátiles que les permitan esquivar la caída del peso argentino, pero además por la traba que encuentran a la hora de buscar acceder a dólares a valor oficial para importar nuevos dispositivos.

“Para las empresas de servicios este año ha sido bastante difícil porque más allá de que se estén aprobando muy pocas SIRAs (permisos de importación) también hay un cupo que se da para importar basado en lo que se importó en 2020 y 2021. Cuando una empresa llega a su cupo deja de tener acceso al MULC y pasa a pagar el dólar a 300 pesos y además no se están aprobando”, resumió Fucello.


Las estrategias para gambetear la crisis


Este embudo sin fin, ya que compara al sector con los años de la pandemia, está llevando a que la industria esté buscando alternativas que generan distorsiones. Uno de estos caminos alternativos es que algunas empresas de servicios especiales están solicitando a las operadoras que abonen parte de los nuevos contratos, de hasta el 30%, directamente en el exterior, como una forma de esquivar el bloqueo al giro de dividendos.

Otra alternativa que se está viendo es que las operadoras se están encargando ellas mismas de comprar en el exterior algunos insumos clave, dejando de comprarlos a las empresas de servicio por las demoras en las importaciones. Fucello advirtió que “esto lo que termina haciendo es baypasear a las empresas locales”

En tanto que el tercer plan B que se está viendo es la adquisición de los equipos directamente por cuenta y orden de una operadora. El caso testigo es el de Pampa Energía que recientemente anunció que importará el año que viene un set de fractura.

Si bien estas gambetas improvisadas apuntan a garantizar que las operadoras puedan realizar sus planes de trabajo durante el año que viene, generan un ruido de fondo ya que se trata de una suerte de “equipos cautivos” de las operadoras que los importen, que difícilmente puedan brindar servicios a otras firmas y que terminan perjudicando en mayor medida a las operadoras más pequeñas.


Se encarecen los servicios


La contrapartida de tener que importar insumos y equipos al valor del dólar Contado Con Liquidación (CCL) -hoy a 303 pesos- es que ese mayor valor se traslada directamente a las tarifas de los servicios brindados, que además ya se habían encarecido por la inflación internacional.

A poco de finalizar el año, la industria se prepara para un 2023 que en Vaca Muerta debiera ser de alta actividad en función no solo del reciente lanzamiento del Plan Gas 5, sino también de cara a la ampliación de la capacidad de transporte que se dará con las obras de Oldelval y del gasoducto Néstor Kirchner.

“Las empresas tienen que empezar a trabajar ya para tener la producción que se va a necesitar en el 2023”, señaló Fucello pero advirtió que el año que viene “va a estar comprometido. Muchas operadoras se están reuniendo para poder optimizar los equipos y que no los acapare alguna. Y se están coordinado esfuerzos, para que también las tarifas de los servicios no se vayan por las nubes al haber escasez”.

Mientras desde las operadoras se aceita esa coordinación que evidencia que se está rascando el fondo de la olla, Fucello señaló que hay un pequeño fuelle de descompresión en el horizonte de Vaca Muerta.

“Ya estamos viendo altas eficiencias por el avance de las fracturas en simultáneo de dos pozos con un mismo set –el dual frac o simul frac– y creo que el año que viene va a ser motivo de discusión técnica el bombeo continuo o continous pumping”.

Ese sistema lo que hace es ecualizar las presiones para permitir el bombeo las 24 horas del día, en lugar de las 16 a 19 que se realizan hoy, ampliando así al máximo de la capacidad la operación de los sets existentes.


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