Entre la embajada y el piquete
La elección municipal en Plottier del último domingo fue un extraordinario experimento político del MPN.
Neuquén
gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar
No ha sido el último jueves un día pleno para Jorge Sapag. El edulcorado elogio que recibió del embajador de Estados Unidos en la Argentina, Noah Mamet, confrontó con el enojo de uno de los gremios estatales (ATE) que ese mismo día cortó rutas en la provincia para pedir una nueva recomposición salarial, una medida que se decidió luego de frustradas instancias de negociación. Mientras en el hotel Sheraton de la ciudad de Buenos Aires Noah destacaba la “reputación increíble” de Sapag en “todo el mundo”, “no sólo para negocios en particular, sino para ser un aliado en general para los creadores de política”, tres piquetes humeantes en Neuquén, algunos un poco más flexibles que otros, complicaban el tránsito y la vida cotidiana de varios cientos de personas sobre las rutas 22 y 40. De su tema preferido, la industria petrolera, Sapag habló en un encuentro organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (Amcham), un ámbito propicio para sembrar negocios y al mismo tiempo lo suficientemente poroso para ejercitar sutiles influencias. No es la primera vez que el gobernador concurre a un evento organizado por Amcham Argentina. Pero en el contexto actual de reposicionamientos frente al recambio presidencial, esta selecta vidriera le sirvió para acumular puntos en el intenso momento de entendimiento que vive con el candidato a presidente del Frente para la Victoria Daniel Scioli, al que dos días antes recibió en Neuquén para sellar el respaldo político al bonaerense junto a los demás gobernadores de provincias petroleras. Un tríptico de especulaciones envuelve el futuro político inmediato de Sapag. No es posible determinar si con Scioli, en caso de ganar las presidenciales, va a ocupar el cargo de ministro de Energía, el de presidente de YPF o dirigirá algún organismo dedicado a la búsqueda de inversiones para la industria petrolera. Son todas ideas que flotan y lo mantienen activo en el cierre de su ciclo provincial y en posición expectante como aliado en el nuevo universo kirchnerista. A diferencia de los elogios que recibe en esos contextos, en el vuelo de cabotaje Sapag no tiene un presente tan cómodo. La puja con los gremios es compleja, no sólo por el reclamo salarial sino también por la resistencia anticipada de las organizaciones sindicales a propuestas ya insinuadas para resolver el déficit de las cajas previsionales que administra el Instituto de Seguridad Social de Neuquén mediante el incremento de los aportes. También las disputas territoriales con comunidades mapuches en zonas donde las empresas quieren buscar petróleo opacan ese escenario de esplendor porque, además, golpean en el perfil de gestión más sensible de gobernador. El problema coyuntural de los piquetes de ATE, que no cortaba rutas desde mayo del 2014, se solucionó con la intervención de Trabajo, que dictó la conciliación obligatoria y restableció la mesa de negociación para el próximo miércoles. Pero esta instancia no pondrá punto final al conflicto, a menos que el gobierno revise su posición y acepte discutir otro aumento salarial, algo que no parece viable a juzgar por la insistente referencia de los funcionarios a la crisis financiera que se intentará corregir con medidas de ajuste después de las elecciones presidenciales, según dejaron trascender fuentes oficiales. Andrés y Julieta Un experimento extraordinario de la política se vivió el domingo pasado con el resultado de las elecciones municipales de Plottier. Aunque falta el escrutinio definitivo, Andrés Peressini se encamina hacia su reelección por una diferencia de 66 votos o tal vez menos, un resultado que generó enojo e incomodidad en el MPN. Peressini es un intendente, como otros en la provincia, con una consistencia política que, con el tiempo, admite deformaciones al molde original. Empezó como opositor al MPN pero desde hace un tiempo forma parte del primer círculo de aliados del oficialismo. Tiene reservada una banca de diputado por una colectora del partido provincial y, según los números provisorios, acaba de derrotar a la candidata oficial del MPN, Julieta Corroza. Existe un grado tan alto de disciplina en el MPN que nadie se atreve a hacer terapia en público sobre lo ocurrido. Corroza tuvo un explícito respaldo del vicegobernador electo Rolando Figueroa y a Omar Gutiérrez, gobernador electo, le adjudican guiño y palmada a Peressini. Después de las elecciones, y con la inocultable intención de evitar el desmadre a partir de la delicada situación creada por esta puja bifronte, el lunes se conoció el fallo salomónico de Sapag. El gobernador sumó los votos de Peressini y los de Corroza y concluyó, no que el MPN perdió, sino que la inmensa mayoría del electorado de Plottier respaldó el proyecto del oficialismo. Gutiérrez lo imitó pero nada dijo al respecto Figueroa, que el domingo de la derrota ensayó una queja al hablar de los problemas de lealtad que enfrenta el partido. Aunque hay votos recurridos y dudas sobre actas de algunas mesas, el acuerdo es no judicializar la elección para no repetir lo ocurrido en Plaza Huincul, que hoy tiene una votación complementaria para definir al próximo intendente tras un prolongado escándalo que comenzó en mayo. Por el escaso margen de ventaja, si la elección de Plottier se clausura con dudas, no se sabrá con certeza si Peressini resultó legítimo ganador. Es posible que el acuerdo le sirva al MPN, pero no a la democracia.
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