“Es una afrenta gratuita”

Redacción

Por Redacción

El 26 de mayo leí atentamente en esta sección la carta que Marcelo Claudio Fracchia envió con el título “País con un gobierno intolerante”. En principio, me llamó la atención la sorna con que se refiere al periodista Nelson Castro. En segundo término, cuando habla del síndrome de hybris, me dio la pauta de que no tiene ni la más pálida idea de lo que dice, por cuanto éste es un trastorno transitorio de la personalidad que en ocasiones se manifiesta en algunas personas encumbradas y que se caracteriza por la desmesura con que se manejan respecto de las propias dimensiones y la realidad. Decía Perón, y 2.500 años antes que él Pericles, que la única verdad es la realidad. Y si tomamos, para ser breves, el concepto de que personalidad es un todo psíquico que se manifiesta en conducta, para el diagnóstico no hace falta, como afirma Fracchia, un interrogatorio, un examen físico ni un análisis de laboratorio: basta con observar la conducta. El síndrome de hybris se caracteriza por una mezcla de rasgos de megalomanía, paranoia y dismetría con respecto a la evaluación de la realidad. Es, para hablar en términos coloquiales, la enfermedad de los que “se la creen”. El nombre de este síndrome proviene de hybris, con que los antiguos griegos llamaban a aquellos actores de teatro que “se robaban la escena”, y para el caso que comenta Fracchia se trata sólo de quienes únicamente roban escena, que es bastante poco en cuanto a todo lo que se puede robar. A continuación, Fracchia comienza a hablar de la “poderosa corporación mediática” como gran motor de la oposición política. Sabrá este señor que en todo el planeta existen medios de comunicación masiva que están a favor de gobiernos y otros que son críticos de los mismos. Eso es absolutamente normal en todo el mundo democrático y no tiene por qué llamarle la atención a nadie. A continuación, Fracchia enumera varios indudables logros del gobierno argentino actual, como la ley de Identidad de Género, la prosecución de los juicios por delitos de lesa humanidad, la búsqueda de nietos desaparecidos y algo más. Pero convengamos que todo eso, si bien muy loable, es muy poco fruto para diez años de gobierno, máxime si consideramos el calamitoso estado de la educación y la salud públicas, la inflación descontrolada que ha derrumbado el poder adquisitivo de los salarios, la dilapidación de los fondos de la Anses (formados por las contribuciones de todos los trabajadores para poder jubilarse algún día), la caída permanente de la producción industrial en todos los rubros, la falta casi total de inversiones productivas, la mentira constante de los datos estadísticos, la desocupación creciente, las penurias de los jubilados y muchas situaciones de la realidad de nuestro país que sería largo enumerar. Abusa Fracchia de la mención de los “medios corporativos de comunicación” y afirma que sólo los psicópatas no ven claramente la realidad. Esto es como decir que todos los que no piensan como él son psicópatas, lo cual aparte de ser un disparate es una afrenta gratuita. Luego, y posiblemente a efectos de abreviar, habla ya de la “corpo”. Finalmente cita la famosa frase de Goebbels (ministro de Propaganda de Hitler) cuando decía “…miente, miente, que algo quedará…” y cabe pensar si la misma no le calzaría como a medida al gobierno actual. Le sugiero a Fracchia que solicite la ciudadanía de Venezuela o de Cuba, ya que allí seguramente se sentirá más cómodo. Eduardo Ghigliani, DNI 4.362.407 Neuquén

Eduardo Ghigliani, DNI 4.362.407 Neuquén


El 26 de mayo leí atentamente en esta sección la carta que Marcelo Claudio Fracchia envió con el título “País con un gobierno intolerante”. En principio, me llamó la atención la sorna con que se refiere al periodista Nelson Castro. En segundo término, cuando habla del síndrome de hybris, me dio la pauta de que no tiene ni la más pálida idea de lo que dice, por cuanto éste es un trastorno transitorio de la personalidad que en ocasiones se manifiesta en algunas personas encumbradas y que se caracteriza por la desmesura con que se manejan respecto de las propias dimensiones y la realidad. Decía Perón, y 2.500 años antes que él Pericles, que la única verdad es la realidad. Y si tomamos, para ser breves, el concepto de que personalidad es un todo psíquico que se manifiesta en conducta, para el diagnóstico no hace falta, como afirma Fracchia, un interrogatorio, un examen físico ni un análisis de laboratorio: basta con observar la conducta. El síndrome de hybris se caracteriza por una mezcla de rasgos de megalomanía, paranoia y dismetría con respecto a la evaluación de la realidad. Es, para hablar en términos coloquiales, la enfermedad de los que “se la creen”. El nombre de este síndrome proviene de hybris, con que los antiguos griegos llamaban a aquellos actores de teatro que “se robaban la escena”, y para el caso que comenta Fracchia se trata sólo de quienes únicamente roban escena, que es bastante poco en cuanto a todo lo que se puede robar. A continuación, Fracchia comienza a hablar de la “poderosa corporación mediática” como gran motor de la oposición política. Sabrá este señor que en todo el planeta existen medios de comunicación masiva que están a favor de gobiernos y otros que son críticos de los mismos. Eso es absolutamente normal en todo el mundo democrático y no tiene por qué llamarle la atención a nadie. A continuación, Fracchia enumera varios indudables logros del gobierno argentino actual, como la ley de Identidad de Género, la prosecución de los juicios por delitos de lesa humanidad, la búsqueda de nietos desaparecidos y algo más. Pero convengamos que todo eso, si bien muy loable, es muy poco fruto para diez años de gobierno, máxime si consideramos el calamitoso estado de la educación y la salud públicas, la inflación descontrolada que ha derrumbado el poder adquisitivo de los salarios, la dilapidación de los fondos de la Anses (formados por las contribuciones de todos los trabajadores para poder jubilarse algún día), la caída permanente de la producción industrial en todos los rubros, la falta casi total de inversiones productivas, la mentira constante de los datos estadísticos, la desocupación creciente, las penurias de los jubilados y muchas situaciones de la realidad de nuestro país que sería largo enumerar. Abusa Fracchia de la mención de los “medios corporativos de comunicación” y afirma que sólo los psicópatas no ven claramente la realidad. Esto es como decir que todos los que no piensan como él son psicópatas, lo cual aparte de ser un disparate es una afrenta gratuita. Luego, y posiblemente a efectos de abreviar, habla ya de la “corpo”. Finalmente cita la famosa frase de Goebbels (ministro de Propaganda de Hitler) cuando decía “...miente, miente, que algo quedará...” y cabe pensar si la misma no le calzaría como a medida al gobierno actual. Le sugiero a Fracchia que solicite la ciudadanía de Venezuela o de Cuba, ya que allí seguramente se sentirá más cómodo. Eduardo Ghigliani, DNI 4.362.407 Neuquén

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora