“Es una ficción con denuncias que no se pueden probar”

Fue el alegato de la defensa de Claudio Maidana en el caso “Manzanas blancas”.

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES (ABA).- La defensa de Claudio Maidana, imputado por la megacausa por contrabando de cocaína en junio de 2010 sostuvo que aquel no cumplió la función de “nexo” asignada por la acusación. “Se armó una ficción propia de una película de Campanella; llena de denuncias que no se pueden probar y asignándole a nuestro defendido un rol de nexo que era innecesario para que se llevara a cabo la operación en cuestión”, fue el argumento central del alegato desarrollado tanto por Deborah Carreño y Pose como por María Bergamini Urquiza, las dos abogadas de Maidana. La audiencia tuvo ribetes emotivos cuando la primera de ellas rompió en llanto al referirse a la madre y esposa de Maidana que se abrazaron también llorando en la primera fila del público. Las letradas citaron alrededor de una docena de testigos (incluyendo a quien fuera jefe de logística de Frutol, Oscar Fresno) que coincidieron en numerosas audiencias en señalar que Maidana había abandonado la empresa Frutol (así como Cobbecar la otra firma de Temes Coto) el año anterior al que se hallara el cargamento, cuando dejó de ser exportadora . Los representantes de Maidana argumentaron que los dos viajes al sur en 2010 se debieron a la compra de un auto por lo que había tratado con Hinricksen, y a la firma como garante de un contrato de alquiler del frigorífico de Hinricksen. “Se debió a que Maidana le generaba al propietario mayor confianza que Hinricksen” de acuerdo al testimonio brindado en su momento por el dueño de ese establecimiento, Victor Muñoz. Carreño y Pose citó un par de artículos del diario “Río Negro” en los que se daba cuenta que la aduana de Regina tenía mayores controles que Neuquén. ¿Por qué exportaron por allí y por qué lo habría hecho Frutol que tenía canal rojo porque era nueva?, se preguntó la letrada y planteó que pudo haber jugado un rol destacado Fresno y que la exportación estaba destinada a salir por la firma Tala Viejo. El punto más intrincado fue el de los llamados telefónicos que la querella vinculó entre Villanueva Graña (imputado en la causa española) cuando estuvo en la Argentina, y Maidana, las defensoras de éste intentaron demostrar que el celular que se le asigna a Maidana nunca le perteneció y que el del español había correspondido a otra persona. En su apelación final, Carreño y Posse le pidió a los jueces en nombre de la familia de Maidana que no se condene por la presión mediática, que quien fuera la mano derecha de Temes Coto no tiene el perfil, ni las característica de un narcotraficante, y que el delito se pudo haber desarrollado con el mismo resultado “sin Maidana, o de alguien que cumpliera el papel que le asignaron los querellantes y el fiscal”. Así se dio por cerrada la etapa de los alegatos.


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