Escandalosa manipulación de las instituciones
MAGDALENA ODARDA (*)
La aprobación del acuerdo de Argentina con Irán configura un desvío nuevo y sorpresivo de la política argentina, que la coloca en un escenario peligroso con compañías no menos peligrosas. Con apuros y razones poco claras, los caminos del acuerdo aprobado fueron tumultuosos. Para lograr la aprobación del memorándum, el gobierno nacional utilizó la mayoría parlamentaria logrando la aprobación del plenario de comisiones del Senado, aun ante la oposición contrastante de las organizaciones de la comunidad judía y familiares de las víctimas del atentado contra la AMIA. Visiblemente fue un acto deslegitimado, aunque fuera aprobado en el marco de una formal legalidad. Posteriormente, la aprobación holgada del acuerdo en la cámara de diputados, fue el corolario de una maniobra que dejó al desnudo la manipulación que ejerce el gobierno nacional sobre las instituciones del Estado. Dos exdiputados, Carlos Eliceche de Chubut y Beatriz Mirkin de Tucumán, reasumieron sus bancas por un día para facilitar el quórum. A partir de esto, miles de ciudadanos se expresaron por los medios de comunicación denunciando este manoseo, indignados por la situación. Una bochornosa maniobra que tiene consecuencias dentro de las provincias involucradas y fuera de ellas. La maniobra violaría las constituciones de ambas provincias. En Tucumán, la Constitución establece que quien tiene un empleo nacional no puede tener otro provincial y esta última designación es nula, lo cual afectaría a Mirkin. La constitución de Chubut dice que los ministros tienen las mismas incompatibilidades que los diputados provinciales y, cuando se acepta un cargo incompatible, queda cesante por ese solo hecho. Esto afectaría a Eliceche que, si lo entendemos bien, al asumir su cargo de ministro coordinador, quedó cesante como diputado nacional. Desde otro punto de vista, si Eliceche asumió como ministro coordinador el 8 de febrero y sólo había pedido una licencia como diputado nacional, que no habría sido aprobada en sesión ordinaria, quiere decir que durante 20 días ocupó dos cargos simultáneamente. Entonces, siguiendo el hilo, se advierte también la violación de nuestra carta magna, la Constitución Nacional. El artículo 72 dice: “Ningún miembro del Congreso podrá recibir empleo o comisión del Poder Ejecutivo, sin previo consentimiento de la Cámara respectiva, excepto los empleos de escala.” Y entonces me pregunto: si la Cámara de Diputados no había tratado la renuncia de Mirkin y el pedido de licencia de Elicheche, ¿cómo pudieron ocupar cargos provinciales sin violar la ley? Desde distintas lecturas, es posible ver el dislate de esta maniobra que dejó mal parado al oficialismo chubutense como al nacional, mostrando una frontal contradicción con principios legales y éticos que deben prevalecer en las instituciones. Esta vergonzosa manipulación fue una muestra más de un abuso de poder al que no debemos acostumbrarnos. (*) Legisladora rionegrina. CC-ARI
MAGDALENA ODARDA (*)
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