“Escuelas en ruinas, casinos palacios”
Luego de ver la linda edificación del casino de La Pampa asemejándose a un hermoso castillo, me dije: “Si hubiera escuelas así de bonitas…”, y después, en un estilo similar, observo el Casino Magic en Neuquén. Y ésto es solamente la carta de presentación externa, porque en el interior de éstos hay distintas variedades de salas de esparcimiento, diversión y juegos de azar suficientes para hacernos olvidar del estrés que nos provoca el mundo moderno (aclaro que también soy una de las muchísimas personas tentadas de frecuentar esos lugares). Si bien las escuelas no están en ruinas, sí hay una gran diferencia de confort y esparcimiento, por eso este título de nota. Así con estos atractivos muchos adultos concurrimos en forma masiva a casinos, pese a que la mayoría de las veces nos salga muy caro y lo hacemos de por vida. Entonces me dije: “¿Por qué no hacer de las escuelas edificios cada vez más hermosos, para atrer a alumnos que tengan luego del horario de clases distintos lugares de entretenimiento o que al practicar deportes sean de mucho más trascendencia, como se les da en países del primer mundo? También en las escuelas técnicas, donde ya los alumnos avanzados puedan vender los productos hechos por ellos mismos y quedarse con un porcentaje (por supuesto que bajo supervisión de los maestros) para luego inyectar la otra parte del dinero de ganancia en los lugares de enseñanza, para así incentivar y mejorar la calidad de futuros trabajos. Creo que sería muy positivo, tanto para el alumno superior como para los cursos inferiores, porque al enterarse éstos que los alumnos avanzados ya tienen dinero propio tendrían mayor deseo de aprendizaje. Así, día a día los lugares de enseñanza tendrán mejoras, tanto en saber como en esparcimiento, logrando así el efecto esperado que es estar contento en la escuela y que el bienestar del alumno sea el placer y gusto de estar entretenido y ganando dinero, forjando su futuro, así nuestros jóvenes tendrán comodidad y se sentirán cada vez más útiles. No hay mejor inversión en el mundo –ni la hubo, ni la habrá– que la de la enseñanza, porque el saber cada día más es enriquecerse, porque el verdadero capital está dentro del ser humano, dado que su cerebro es el eje motor del mundo. Pero para que este eje funcione bien hace falta conocimiento, el cual se potencia y libera en una forma notable en las escuelas primarias, secundarias y universitarias. Es de suma importancia para la gente joven tener incentivos en los ciclos de enseñanza, por eso insisto en la calidad de las escuelas, principalmente las públicas. Y si son mejoradas día a día la juventud se verá atraída al sentirse protegida, con confort y entretenida, sin presiones ni aburrimientos, así los jóvenes, como jugando, irán aprendendiendo distintos tipos de profesiones, y muchos con poca experiencia de vida encontrarán ese rumbo que a veces les cuesta tanto hallar . También es necesario que en las escuelas se promocione mucho el deporte, porque éste canaliza a la energía de la juventud. Si las escuelas fueran palacios, les digo a los dueños de casinos que tendrán más clientes, sino fíjense en países con buenas escuelas la diferencia de apuestas. Creo que todo está en manos de los políticos. Se debe mejorar la educación, así todos nos beneficiaremos, porque los que van a mandar en el futuro tendrán el día de mañana un buen sentido común y estarán agradecidos de esos adultos, que ya mayores, les enseñaron a cultivar sus capacidades, y podrán estar contentos y agradecidos de la sociedad en que viven. Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquen
Luego de ver la linda edificación del casino de La Pampa asemejándose a un hermoso castillo, me dije: “Si hubiera escuelas así de bonitas...”, y después, en un estilo similar, observo el Casino Magic en Neuquén. Y ésto es solamente la carta de presentación externa, porque en el interior de éstos hay distintas variedades de salas de esparcimiento, diversión y juegos de azar suficientes para hacernos olvidar del estrés que nos provoca el mundo moderno (aclaro que también soy una de las muchísimas personas tentadas de frecuentar esos lugares). Si bien las escuelas no están en ruinas, sí hay una gran diferencia de confort y esparcimiento, por eso este título de nota. Así con estos atractivos muchos adultos concurrimos en forma masiva a casinos, pese a que la mayoría de las veces nos salga muy caro y lo hacemos de por vida. Entonces me dije: “¿Por qué no hacer de las escuelas edificios cada vez más hermosos, para atrer a alumnos que tengan luego del horario de clases distintos lugares de entretenimiento o que al practicar deportes sean de mucho más trascendencia, como se les da en países del primer mundo? También en las escuelas técnicas, donde ya los alumnos avanzados puedan vender los productos hechos por ellos mismos y quedarse con un porcentaje (por supuesto que bajo supervisión de los maestros) para luego inyectar la otra parte del dinero de ganancia en los lugares de enseñanza, para así incentivar y mejorar la calidad de futuros trabajos. Creo que sería muy positivo, tanto para el alumno superior como para los cursos inferiores, porque al enterarse éstos que los alumnos avanzados ya tienen dinero propio tendrían mayor deseo de aprendizaje. Así, día a día los lugares de enseñanza tendrán mejoras, tanto en saber como en esparcimiento, logrando así el efecto esperado que es estar contento en la escuela y que el bienestar del alumno sea el placer y gusto de estar entretenido y ganando dinero, forjando su futuro, así nuestros jóvenes tendrán comodidad y se sentirán cada vez más útiles. No hay mejor inversión en el mundo –ni la hubo, ni la habrá– que la de la enseñanza, porque el saber cada día más es enriquecerse, porque el verdadero capital está dentro del ser humano, dado que su cerebro es el eje motor del mundo. Pero para que este eje funcione bien hace falta conocimiento, el cual se potencia y libera en una forma notable en las escuelas primarias, secundarias y universitarias. Es de suma importancia para la gente joven tener incentivos en los ciclos de enseñanza, por eso insisto en la calidad de las escuelas, principalmente las públicas. Y si son mejoradas día a día la juventud se verá atraída al sentirse protegida, con confort y entretenida, sin presiones ni aburrimientos, así los jóvenes, como jugando, irán aprendendiendo distintos tipos de profesiones, y muchos con poca experiencia de vida encontrarán ese rumbo que a veces les cuesta tanto hallar . También es necesario que en las escuelas se promocione mucho el deporte, porque éste canaliza a la energía de la juventud. Si las escuelas fueran palacios, les digo a los dueños de casinos que tendrán más clientes, sino fíjense en países con buenas escuelas la diferencia de apuestas. Creo que todo está en manos de los políticos. Se debe mejorar la educación, así todos nos beneficiaremos, porque los que van a mandar en el futuro tendrán el día de mañana un buen sentido común y estarán agradecidos de esos adultos, que ya mayores, les enseñaron a cultivar sus capacidades, y podrán estar contentos y agradecidos de la sociedad en que viven. Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquen
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