Eslabón perdido

En el gobierno evaluaron que se trató de una “huelga política” la que hizo Guillermo Pereyra el viernes.

Redacción

Por Redacción

gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

A diferencia de lo sucedido en los últimos meses del 2012, cuando los acuerdos salariales con los gremios estatales fueron producto de trabajosas negociaciones destinadas a ordenar los sueldos para el primer semestre, en esta mitad del año el gobierno de Jorge Sapag avanza con rapidez hacia el mismo objetivo. Pese a que todavía quedan sectores del Estado con los cuales aún no se terminaron de pautar las recomposiciones –se estima que falta cerrar acuerdos que involucran a unos 15.000 agentes, sin contar los empleados que trabajan en los poderes Legislativo y Judicial–, en dos semanas la gestión de Sapag ya resolvió el asunto salarial con las principales organizaciones gremiales. Con los demás sectores del Estado todo parece indicar que la firma de los convenios es cuestión de tiempo, excepto con los profesionales del servicio de salud pública que reclaman un espacio en la mesa de negociación a través de su organización gremial específica, lo que no ha sido concedido y por lo que existe un conflicto en ciernes. De hecho, el sindicato que los agrupa se movilizará mañana a Casa de Gobierno si es que no se produce la convocatoria para discutir la pauta salarial con este grupo que nuclea a 1.700 agentes. Los empleados del Poder Judicial tampoco tienen definido un aumento y las negociaciones pasaron a un cuarto intermedio hasta mañana. Este sector, al que le ofrecieron un 21% de incremento, fue el primero en comenzar a debatir la recomposición de haberes para la segunda mitad del año. Los trabajadores de la Legislatura por el momento obtuvieron recategorizaciones y probablemente obtengan un aumento, como sucedió en otras ocasiones, similar al que otorgó el Ejecutivo a sus empleados, que consistió en una suba de 1.300 pesos a abonarse en tres cuotas. Lo acordado en materia de sueldos, según datos de la cartera de Economía, incrementará la partida este año en 382 millones de pesos y subirá el gasto anual a más de 8.800 millones de pesos cuando se terminen de pagar las cuotas de lo pactado, que se materializará con dos vencimientos que operan en el 2014 y uno este año. Docentes y petroleros Un capítulo especial para el gremio de los docentes. ATEN, que el año pasado no firmó el acuerdo de la primera mitad del año con el gobierno y protagonizó un paro que se extendió durante 39 días, en esta ocasión aceptó rápidamente la oferta. La dirigencia valoró el hecho de que el aumento se incorpore al salario básico, lo que no sucedía, según dijeron los sindicalistas, desde el 2008. El impacto en el sueldo de bolsillo varía en este caso de los 500 a los 3.600 pesos, de acuerdo con las estimaciones hechas por la organización sindical. Aunque no es un gremio estatal, Petroleros Privados, conducido por Guillermo Pereyra, es el eslabón perdido en la estrategia de Sapag de anticiparse a las demandas sociales. El gremio sorprendió el viernes último con una huelga que afectó por completo la producción de hidrocarburos en la Cuenca Neuquina. La medida de fuerza, en la que además golpearon a un inspector y a empleados de YPF, fue impulsada en reclamo de mayor seguridad para los trabajadores del sector y por un aumento en el plus que se abona por zona desfavorable. El paro, que provocó pérdidas que fueron valuadas en diez millones de dólares, se produjo a pocas horas de una elección y en el contexto de un enfrentamiento político entre Pereyra y la gestión de Sapag por los cargos en el Congreso de la Nación, cuestión que se resolverá en las elecciones primarias de agosto próximo. La lectura que se hizo en el gobierno sobre esta inesperada decisión de Pereyra es que se trató de una “huelga política” con la intención de demostrar que el líder gremial puede hacer daño en el momento más inoportuno. Una curiosa declaración hizo el mismo día del paro a la mañana el presidente del partido provincial, Jorge Sobisch. “La interna del partido, en algún momento, seguramente se va a poner un poquito más áspera”, manifestó el exgobernador. Probablemente su vaticinio no aludió a la huelga lanzada por Pereyra, pero el de Sobisch no deja de ser un mensaje que alimenta la idea de que julio y parte de agosto –las primarias se realizan el 11– serán complicados para el gobernador, más por la propia interna del Movimiento Popular Neuquino que por la batalla que le planteen los adversarios de los demás partidos políticos. En el gobierno evalúan que Pereyra, sin transformarse en un dirigente incendiario, puede seguir utilizando el poder que tiene el sindicato que conduce para lograr que lo sigan teniendo en cuenta, independientemente del resultado de las primarias. En esta coyuntura, el dirigente petrolero agrupa a los enojados con Sapag y en el oficialismo creen que este primer test es un escalón para el armado de una interna mayor, la que se planteará por los cargos provinciales dentro de dos años.


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