«Ella va de largo», la película que narra la vida de la primera gitana abogada de la Argentina

La ópera prima de Florencia García Long narra, a través de la voz de Karina Miguel, no solo su devenir como mujer dentro de la familia gitana, sino también el de las demás mujeres que la integran. El filme puede verse este jueves en el Cine Teatro Español, en el marco del Festival Audiovisual Neuquén.





“Ella va de largo” es la ópera prima de Florencia García Long y narra, a través de la voz de Karina Miguel, la primera gitana abogada del país, no solo su devenir como mujer dentro de la familia, sino también el de las demás mujeres.  

A partir del diálogo, estos retratos íntimos van tejiendo la historia con sus inflexiones y rupturas dentro de esta comunidad tradicional en la Patagonia. Las vivencias de su madre, de su hermana y de su nuera construyen un espejo en que se miran y reflexionan sobre quiénes son. 

La película participa del Festival Audiovisual de Neuquén (FAN), donde es parte de la Sección Oficial en Competencia Federal de Largometrajes Documentales y puede verse este jueves, a las 20, en el Cine Teatro Español. La entrada es libre y gratuita. 

El tiempo de inmersión en la vida de este núcleo familiar, previo a filmar, fue lo que le permitió a la realizadora una aproximación progresiva. Fue el punto de partida para confirmar que no quería hacer un documental ni tomar un retrato para exhibirlo a la vista de otros. “Con mucho respeto encaré este trabajo poniendo sobre la mesa las distintas posibilidades existentes, los conflictos, las contradicciones”, dice Florencia García Long, y agrega que “no es una obra institucional de la comunidad gitana. Está muy alejada de querer alimentar el morbo y los prejuicios. Nunca quise resignificar nada. Desde mi lugar de “paya” construí una mirada propia”.  

Ser parte de una comunidad determina a las personas. La convivencia con otros transmite, también, un modo de ser y estar en el mundo. Una cierta expectativa de ser se construye en el origen. La vida de Karina, su historia, es un elemento de tracción, que se va tejiendo con las pequeñas historias singulares de mujeres concretas, en este tiempo concreto. Entonces, en el tránsito por la interioridad de las tres generaciones, Florencia se preguntó cómo se retrata la pertenencia y el desarraigo, qué marcas deja en el cuerpo, en la mirada, la ruptura del legado. 

“Ella va de largo” trata de esto precisamente: de la desobediencia y de la transgresión. Avanza a partir del diálogo provocador. 

P: ¿Con qué nos vamos a encontrar cuando veamos Ella va de largo? 

Florencia García Long: Nos vamos a encontrar con un universo de intimidad en un contexto distinto, atípico y con otras reglas, pero en el que operan, de todas formas, la interioridad, la emocionalidad, los deseos, los proyectos, las búsquedas y las luchas. Visibiliza, pone voz a mujeres que forman parte de una cultura que está bastante invisibilizada y que a nuestra comunidad, en la que vivimos, le cuesta mucho reconocerla como una cultura propia. La película pretende generar preguntas y sacudir un poco ciertos prejuicios.  

En particular me convocó el camino de Karina, el proceso de ruptura de mandatos y de transformación, encarnado por una mujer y que siempre es más difícil».

Florencia García Long.

P: ¿Cuál fue el motivo por el cual decidiste hacer la película?  

FGL: “Hay cosas que a veces una entiende más y otras menos, según cómo repercuten. Había algunos indicios de la historia que eran claros y que de alguna manera me convocaban. Tenían que ver con un proceso de transformación en el marco de una cultura tradicional con elementos de cierta atmósfera, como lo tiene la colectividad gitana, que es muy celosa de lo propio. Surgió primero como curiosidad, de verlos cómo se mueven en la ciudad, cómo se saludan, cómo se encuentran. Quiénes son, cómo viven”.  

En particular me convocó el camino de Karina, el proceso de ruptura de mandatos y de transformación, encarnado por una mujer y que siempre es más difícil. Ser mujer es difícil en general, ya sea para acceder a ciertos lugares, a la legitimación, a portar la voz.  

Siempre me interesó la exploración de esa diversidad. Nos enriquece sumergirnos en ella. Como mujer me identifico con esa otra mujer que va logrando espacios. Es en esa diversidad donde nos encontramos frente a un espejo.  


Karina Miguel recuerda que uno de los mayores impactos que recibió cuando entró a la universidad fue ver la edad que tenían sus compañeros. “Veía gente de 30 años estudiando y pensaba: ¿qué hacen acá? Si tengo primos de 18 años que ya tienen casa, tienen coches, tienen una familia formada ¿Cómo va a tener 30 años y todavía estar estudiando?”.


P: ¿Una vez encontrada la voz de Karina, cómo surgieron las demás voces? 

FGL: Surgieron al querer resonar esa voz en singular con las demás voces de mujeres que hablan y que sienten de manera distinta. Y esto de algún modo echa a tierra esos prejuicios que a veces solemos tener al decir ‘los gitanos son así’. Hay montones de formas de ser gitanos, de ser mujeres dentro de una comunidad, de un colectivo. No todas tienen las mismas expectativas, no todas tienen ganas de resignar lo mismo porque siempre cuando se cambia hay algo que se gana y algo que se pierde. Y esa tensión que provoca cambiar, es el eje de esta exploración, porque cada una tiene su propia batalla y algo para decir. Cada una tiene su propio mundo interno y riqueza. En esos determinantes, en esas luchas y sufrimientos hay una parte en la que todos nos parecemos. Somos lo mismo. Estamos todos tallados por la misma materia. 

P: ¿Cómo viviste lo que comenzó siendo una película y terminó siendo otra? 

FGL: Hay un hilo invisible que recorre todo el proceso. Siempre tuve la intención de logar la intimidad y la exploración profunda del mundo interno con cada una de las mujeres. Puede que por ser psicóloga es que me interesa mucho esa interioridad. En un primer acercamiento estaba muy presente una visión de heroína, pero no quise quedarme allí. Creo que es una película coral donde intervienen las voces de otras mujeres que muestran sus realidades, sus propias luchas para mantenerse, sus miedos a perder la enorme riqueza que tiene ser parte de una comunidad. Hay cuestiones que parecen atemporales pero que plantean cosas muy sencillas y humanas, como por ejemplo, ‘nosotros, a nuestros viejos los cuidamos’, en relación a la asistencia de los adultos mayores de la familia, que viven con ellos y de los que se ocupa alguien especialmente. No forma parte de su cultura que dejen morir solo a alguien mayor.  

P: ¿Cuál fue tu punto de inflexión en el proceso creativo como realizadora?  

FGL: Lo que más me movilizó fue conocerlas en su intimidad, convivir con ellas. Me faltó ponerme las faldas, pero estuve a punto. Fue de un enorme aprendizaje entender parte de esa configuración y darme cuenta de que nada era reductible a mis propios parámetros. Tengo algunas claridades que tienen que ver con cómo elijo vivir, una verdad que es para mí. No podría decir que son valores universales. La película nos permite ver que existen tantas historias como vidas y por ende visiones distintas del mundo. Es un ejercicio muy grande el que hay que hacer cuando nos ponemos los anteojos del otro para observar. Esto implica sacarse mucho de lo propio. Es difícil porque estamos limitados por nuestra propia mirada”.  

P: ¿Cuánto hay de tu propia historia en esta que cuentas?  

FGL: Transitar la adversidad es algo que marcó a mi familia tras exiliarnos en Suecia en la época de la dictadura cívico militar que imperaba en Argentina. Pero también transitamos mantener fuerte nuestro núcleo, lugar que nos sostuvo. Tanto Karina como nosotros, tuvimos un contexto adverso pero un refugio al fin. En lo personal me sentí muy reflejada en la búsqueda de esos elementos que hacen a la pertenencia. Pude configurar los bordes de la identidad y darme cuenta de que podemos ser varias identidades: soy hija de exiliados, soy hija del exilio entonces, pero soy sueca y también soy argentina, y soy mujer, soy madre, soy esposa, soy profesional, soy artista. Soy tantas cosas y a veces no soy nada, y otras veces soy todo y es un montón…No son cosas unívocas. Indagué una historia para la que justamente esa identidad está en crisis, a la vez que está defendiéndose también: se puede ser abogada sin dejar de ser gitana. Finalmente, veinte años más tarde de su graduación, Karina se encuentra en un lugar distinto pero igualmente piensa en el legado para las próximas generaciones de mujeres gitanas. La lucha es por eso mismo: seguir siendo. Experimentar la posibilidad de redefinirse.

Por Oscar Sarhan 


Ficha técnica

Título: “Ella va de largo”
Guión: Julian García Long y Florencia García Long
Producción Ejecutiva: Ana Laura Bonet
Sonido: Juan Manuel Yeri
Director de Fotografía: Guido Di Paula
Montaje: Josefina Llobet
Música Original: Marcos Archetti
Arte y Producción: María Ulrich
Post producción de color: Daniela Medina Silva
Asistente de dirección: Julián García Long
Dirección: Florencia García Long


Toda la programación, actividades, secciones en competencia y toda la información sobre el primer Festival Audiovisual Neuquén la podés encontrar en https://www.fan-neuquen.com.ar/edicion-2022/



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