Estados alterados

Cristina cree que se destrabará la causa. Carrió denunció fines comerciales y de alianza táctica.

Por Redacción

La incertidumbre es una moneda constante en el acontecer nacional. A los desencuentros, siempre con nervios alterados en torno a “escraches” y una inflación que conmueve a consumidores y formadores de precios y desata la puja de los lobbys sindicales, se sumó con una fuerza arrolladora la decisión del gobierno de promover un acuerdo con Irán, para tratar de avanzar en la investigación del atentado a la mutual judía AMIA, perpetrado en julio de 1994 y que dejó 85 muertos. Ante la desaprobación de esa entidad y de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), la presidente Cristina Fernández anunció el viernes un anteproyecto de ley para que el Parlamento apruebe, en sesiones extraordinarias a partir del miércoles, un polémico memorando de entendimiento cuyo propósito es “destrabar una causa que estaba inmovilizada, sin posibilidad alguna de interrogar a los presuntos participantes”. “Propicia un paso más al precipicio y abre la puerta a un tercer ataque”, advirtió por el contrario el titular de la AMIA, Guillermo Borger, quien luego de idas y vueltas concluyó que un acuerdo con una nación que “niega el holocausto” está fuera del marco constitucional porque obligará a la Justicia argentina a ir a Teherán a hacer “un reportaje” a los iraníes sospechosos y no a tomarles “declaración indagatoria”. “Además, Irán ya ha dicho que los acusados son inocentes y que nunca los entregará”, agregó, haciendo eje en la poca confiabilidad que despierta el régimen fundamentalista de Ahmud Ahmadineyad, al que acusó de “promover el terrorismo internacional”. Por supuesto, Cristina reseñó el protagonismo de ella y de su difunto esposo, Néstor Kirchner, en foros como las Naciones Unidas y la desclasificación de la documentación atinente al bombardeo a la AMIA y a la embajada de Israel, en 1992. Indicó que ni hay renuncia a ejercer soberanía, ni el dictamen de la llamada “comisión de la verdad” tendrá carácter vinculante para el juez Raúl Canicoba Corral. Respondiendo a otras objeciones, y a las imputaciones que señalan a Irán con la pretensión de armarse para enfrentar a Israel, expresó: “¿Con qué país quieren que negociemos?”. Recordó luego que hace poco el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, informó en Viena que estaba dispuesto a un encuentro bilateral, y que también Alemania, aceptaba dialogar acerca de la agenda nuclear con ese enclave de Medio Oriente. Insistió Cristina que no se plegará a “los objetivos” de potencias del primer mundo y negó moverse por interés monetario o de recursos energéticos. Apuntó a que nunca se detuvo el comercio con Irán, salvo en 2003 y 2004, por un boicot del propio Irán por el desarrollo del trámite AMIA, Y subrayó que Estados Unidos aumentó un tercio la venta de sus granos a la cuestionada república a pesar de haber promovido sanciones comerciales por su plan nuclear. Autodefinida (igual que Cristina) como “políticamente incorrecta”, la dirigente de la Coalición Cívica, “Lilita Carrió, vaticinó que con visión de futuro el de Irán “es el problema más grave” para la Argentina, por cuanto se inscribe en un conflicto estratégico, que encuentra por un lado a Estados Unidos, Europa e Israel, y por el otro a Siria, Rusia y China. “Lilita”, quien acusa a Cristina de fomentar los “escraches” a través de sus “tuits”, y del comportamiento que despliega contra los miembros de la Corte Suprema, la líder de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, evaluó que “los líderes musulmanes y fanáticos de Irán, no buscan justicia, sino protección para los funcionarios de su gobierno” involucrados en la voladura del edificio de la calle Pasteur, en el barrio de Once, de la capital federal. Protestó además por el hecho de que la comunidad judía local no fue consultada, aunque reconoció que en su interior hay también empresarios como Eduardo Elztain y otros que “son kirchneristas”, que al aceptar someter la cuestión a otra jurisdicción “caen en una trampa y entregan la verdad y la justicia”. Para Carrió, el gobierno de Cristina emprende la iniciativa con dos propósitos: incrementar el intercambio económico porque “se necesitan dólares”; y dar cabida a los grupos que pretenden colocar regionalmente a la presidenta en lugar del venezolano Hugo Chávez, quien se encuentra postrado en Cuba y, según ella, “no vuelve más”. Al canciller Héctor Timerman, quien supo hace unos años estar bajo sus órdenes, “Lilita” lo descalificó de plano: “Traicionó a la verdad, a la justicia, a la Constitución Nacional y a su propio pueblo”. La oposición al kirchnerismo ya puso sus reparos, pero la hora de mayores definiciones llegará el miércoles. El radical Ricardo Gil Lavedra adelantó que la naturaleza política del acuerdo torna imposible una traducción en la causa penal. Para Margarita Stolbizer -del Frente Amplio Progresista que orienta el socialista Hermes Binner- hay que rechazar el memorando, pues desarticula los logros alcanzados por Canicoba Corral y el fiscal Alberto Nisman. Laura Alonso, del PRO y Gustavo Ferrari, enrolado con el peronista disidente Francisco De Narváez, señalaron que la urticante causa no puede ser materia de diálogo con Irán y que las conversaciones “hablan de la vileza de un gobierno desbocado y sin rumbo”.

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Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

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