Moringa: la planta milenaria que se estudia por su posible efecto sobre la glucosa
Sus hojas aportan fibra y minerales, pero los especialistas advierten que no reemplaza los tratamientos indicados para controlar el azúcar en sangre.
La moringa es una planta que ganó popularidad en los últimos años por sus propiedades nutricionales y por su uso tradicional en distintas regiones del mundo. En redes sociales, incluso se la presenta como un recurso natural capaz de ayudar a regular la glucosa en sangre.
Conocida en algunos lugares como el “árbol de la vida”, la Moringa oleifera es originaria del sur de Asia y sus hojas pueden consumirse frescas, secas o en polvo. Entre sus principales características se encuentra su aporte de fibra, proteínas y minerales.
¿La moringa ayuda a controlar la glucosa?
Algunos estudios preliminares analizaron el posible efecto de la moringa sobre los niveles de glucosa en sangre. Sus hojas contienen compuestos bioactivos que podrían influir en el metabolismo de los carbohidratos y en la respuesta del organismo a la insulina.
Sin embargo, la evidencia disponible todavía no permite afirmar que la moringa sea un tratamiento para la diabetes ni que pueda sustituir los medicamentos indicados por un profesional de la salud.
Por eso, aunque pueda formar parte de una alimentación variada, su consumo debe entenderse como un complemento y no como una forma de “curar” o controlar por sí sola la glucosa.
Qué nutrientes aporta la moringa
Uno de los motivos por los que esta planta despertó interés es su composición nutricional. Sus hojas contienen:
- Fibra, que contribuye al funcionamiento intestinal y puede ayudar a moderar la velocidad con la que se absorben los carbohidratos.
- Calcio, un mineral fundamental para los huesos y los dientes.
- Hierro, necesario para la producción de hemoglobina.
- Proteínas y otros micronutrientes, cuya cantidad depende de la forma en que se consuma la planta.
En redes sociales circulan afirmaciones que aseguran que la moringa contiene más calcio que la leche o más hierro que el hígado. Estas comparaciones pueden ser engañosas, ya que dependen de la cantidad consumida, la concentración del alimento y la capacidad del organismo para absorber esos nutrientes.
Una planta con una larga tradición
El uso de la moringa se remonta a siglos atrás y sus hojas, semillas y otras partes de la planta fueron utilizadas tradicionalmente con distintos fines. En la actualidad, la investigación científica busca determinar cuáles de sus posibles beneficios cuentan con evidencia suficiente.
Su popularidad creció especialmente entre quienes buscan incorporar alimentos de origen vegetal con una elevada concentración de nutrientes.
De todos modos, si una persona tiene diabetes o toma medicamentos para reducir la glucosa, es importante consultar previamente con un profesional antes de incorporar suplementos o concentrados de moringa de manera habitual.
La planta puede aportar nutrientes interesantes dentro de una alimentación equilibrada, pero no existe evidencia suficiente para considerarla un sustituto de los tratamientos médicos ni una solución por sí sola para controlar el azúcar en sangre.
Comentarios