“Esto no tiene nombre”

Redacción

Por Redacción

En las instalaciones del club San Martín de Cipolletti funciona Funpabia (Fundación Patagónica para el Bienestar Animal), que se encarga de llevar adelante el plan de esterilización que fomenta el municipio con el fin de controlar la población de perros y gatos. Esta fundación, supuestamente y como lo dice su nombre, es para el bienestar animal, cosa que hoy nos dimos cuenta de que no es así. El 29 de agosto mi pareja llamó a Servicios Públicos de la Municipalidad para pedir un turno para castrar a sus dos gatitas, le otorgaron uno para el 3 de este mes y le dieron las indicaciones pertinentes para la cirugía. Llegado el día llevó a las dos gatitas y en el lugar le dijeron que cuando estuvieran listas lo iban a llamar para que las retirara. Cuando fue a buscarlas, los profesionales no le dieron ninguna indicación sobre el posoperatorio. Esto fue un miércoles; el jueves una de las gatas se iba recuperando, pero la otra poco y nada. El sábado (6/9), habiendo transcurrido tres días, mi mascota seguía mal. Al verla así optamos por llevarla nuevamente a las instalaciones de Funpabia, donde había sido operada. Nos atendió una ayudante del veterinario, una mujer bastante soberbia, quien nos preguntó si le habíamos suministrado los antibióticos al animalito, cosa que a mi pareja nunca le habían informado. Nos contestó que se les habría pasado ese detalle pero que nos quedáramos tranquilos porque era normal. Es más, nos hizo el comentario de que nuestra Coca no había tenido ningún inconveniente en la cirugía pero que la otra gata sí. Con mi pareja nos quedamos mirándonos, porque en ningún momento le habían informado que una de las gatas había tenido complicaciones. El domingo 7 a las 19:30 empezamos a buscar una veterinaria que atendiera urgencias porque nuestra gata estaba peor: parecía que le iba a dar un infarto por cómo respiraba y se retorcía de dolor. La verdad que nunca en mi vida había visto agonizar a un animalito de esa manera. Por suerte localizamos una veterinaria de guardia en la calle Luis Toschi, donde nos atendió Sergio (el veterinario). Le explicamos lo que había pasado, la revisó y nos dijo lo mal que estaba; había que dejarla internada para compensarla, estaba fría, se retorcía de dolor y tenía olor feo en la herida. Pensamos que era infección y el veterinario también. La dejó internada ese domingo. El lunes nos llamó a la mañana diciéndonos que estaba un poco mejor pero que la micha se seguía quejando. Él necesitaba estabilizarla para intervenirla quirúrgicamente de nuevo y ver qué le habían hecho. El martes a la mañana nos dio la triste noticia de que Coca había muerto… cuando la fuimos a buscar a la veterinaria, nos comentó la salvajada que le habían hecho a nuestra mascota y lo peor fue que le habían roto la vejiga. El lugar donde los operan es insalubre, no entendemos cómo esa fundación que pregona ser para el “bienestar de los animales” no vigila que se cumplan las mínimas condiciones de higiene, ya que estamos hablando de una cirugía y no de un simple corte de uñas. Es una labor loable si se hace bien, debido a que mucha gente no cuenta con los medios necesarios para pagar una cirugía de esta índole ya que es cara. La verdad, nos sentimos muy dolidos por lo que hizo esta gente con nuestra mascota, teniendo en cuenta que para nosotros una mascota es parte de la familia. Y más tristeza nos da porque esta gente no se hace cargo del mal trabajo que realizó. Nos tomamos el tiempo de escribir estas palabras para alertar a la población de Cipolletti sobre esta situación. No quisiéramos enterarnos de otro caso como el nuestro… ahora sólo quedan las lamentaciones porque ya no tenemos a nuestra gata con nosotros. Ariel Antonio Tilleria, DNI 24.157.542 Nancy Vergara, DNI 92.757.176 Cipolletti

Ariel Antonio Tilleria, DNI 24.157.542 Nancy Vergara, DNI 92.757.176 Cipolletti


En las instalaciones del club San Martín de Cipolletti funciona Funpabia (Fundación Patagónica para el Bienestar Animal), que se encarga de llevar adelante el plan de esterilización que fomenta el municipio con el fin de controlar la población de perros y gatos. Esta fundación, supuestamente y como lo dice su nombre, es para el bienestar animal, cosa que hoy nos dimos cuenta de que no es así. El 29 de agosto mi pareja llamó a Servicios Públicos de la Municipalidad para pedir un turno para castrar a sus dos gatitas, le otorgaron uno para el 3 de este mes y le dieron las indicaciones pertinentes para la cirugía. Llegado el día llevó a las dos gatitas y en el lugar le dijeron que cuando estuvieran listas lo iban a llamar para que las retirara. Cuando fue a buscarlas, los profesionales no le dieron ninguna indicación sobre el posoperatorio. Esto fue un miércoles; el jueves una de las gatas se iba recuperando, pero la otra poco y nada. El sábado (6/9), habiendo transcurrido tres días, mi mascota seguía mal. Al verla así optamos por llevarla nuevamente a las instalaciones de Funpabia, donde había sido operada. Nos atendió una ayudante del veterinario, una mujer bastante soberbia, quien nos preguntó si le habíamos suministrado los antibióticos al animalito, cosa que a mi pareja nunca le habían informado. Nos contestó que se les habría pasado ese detalle pero que nos quedáramos tranquilos porque era normal. Es más, nos hizo el comentario de que nuestra Coca no había tenido ningún inconveniente en la cirugía pero que la otra gata sí. Con mi pareja nos quedamos mirándonos, porque en ningún momento le habían informado que una de las gatas había tenido complicaciones. El domingo 7 a las 19:30 empezamos a buscar una veterinaria que atendiera urgencias porque nuestra gata estaba peor: parecía que le iba a dar un infarto por cómo respiraba y se retorcía de dolor. La verdad que nunca en mi vida había visto agonizar a un animalito de esa manera. Por suerte localizamos una veterinaria de guardia en la calle Luis Toschi, donde nos atendió Sergio (el veterinario). Le explicamos lo que había pasado, la revisó y nos dijo lo mal que estaba; había que dejarla internada para compensarla, estaba fría, se retorcía de dolor y tenía olor feo en la herida. Pensamos que era infección y el veterinario también. La dejó internada ese domingo. El lunes nos llamó a la mañana diciéndonos que estaba un poco mejor pero que la micha se seguía quejando. Él necesitaba estabilizarla para intervenirla quirúrgicamente de nuevo y ver qué le habían hecho. El martes a la mañana nos dio la triste noticia de que Coca había muerto... cuando la fuimos a buscar a la veterinaria, nos comentó la salvajada que le habían hecho a nuestra mascota y lo peor fue que le habían roto la vejiga. El lugar donde los operan es insalubre, no entendemos cómo esa fundación que pregona ser para el “bienestar de los animales” no vigila que se cumplan las mínimas condiciones de higiene, ya que estamos hablando de una cirugía y no de un simple corte de uñas. Es una labor loable si se hace bien, debido a que mucha gente no cuenta con los medios necesarios para pagar una cirugía de esta índole ya que es cara. La verdad, nos sentimos muy dolidos por lo que hizo esta gente con nuestra mascota, teniendo en cuenta que para nosotros una mascota es parte de la familia. Y más tristeza nos da porque esta gente no se hace cargo del mal trabajo que realizó. Nos tomamos el tiempo de escribir estas palabras para alertar a la población de Cipolletti sobre esta situación. No quisiéramos enterarnos de otro caso como el nuestro... ahora sólo quedan las lamentaciones porque ya no tenemos a nuestra gata con nosotros. Ariel Antonio Tilleria, DNI 24.157.542 Nancy Vergara, DNI 92.757.176 Cipolletti

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