«Estos son, aquí están los hombres disponibles» 11-4-03
Quién es Sandra Russo
Desopilante, aguda y tierna: como es ella son los «arquetipos» que ellas y sus amigas se han cruzado en la vida. Imperdible. «No todos son iguales», según dice Sandra Russo, periodista y escritora, que acaba de editar su último libro «Arquetipos: diccionario de varones disponibles». Se puede armar una enciclopedia con un poco de memoria, capitalizando experiencias propias y ajenas, una dosis de ficción y una muy buena técnica de observación. Fácil: con solo mirar alrededor, y talento, uno a uno van desfilando: el salame, el psicopatón, el mal analizado, el ni fu ni fa, el inútil, el psicobolche, el que huye, el rutinario, el sincero, el ex boy scout, el hipocondríaco… Con una postura ligeramente intolerante pero compasiva, Russo brinda a quien quiera leerla algo invalorable para los días que corren: carcajadas a más no poder, aunque las cosas no nos salgan bien. Su estrategia pasa por la reflexión punzante, sigue con un juicio contundente hasta lograr un final desopilante. De ahí la complicidad con mujeres y varones, a la hora de compartir su libro. «Dirijo el suplemento «Las/ 12″ en Página 12.Y lo veía densón, por los temas que tocábamos. Y como en la contratapa no teníamos aviso, aproveché de crear un espacio que aligerara el contenido general…con observaciones humorísticas sobre los hombres. Los viernes, cuando salían las columnas, veía a mis compañeros de redacción de Economía y Política leyéndola con disfrute. De esa complicidad, más el comentarios de todas las mujeres con que me cruzaba, creció esta serie hasta llegar ahora al libro, que editó Sudamericana», comentó la periodista a este diario. Son ensayos microscópicos, pequeños relatos..sigue Russo. «Escenificados, con técnicas ficcionales para darle más emotividad y carga». Sostiene nuestra entrevistada en su libro: «Las mujeres sabemos cómo sacarle provecho a la falta. Al fin y al cabo ser mujer es básicamente eso: resolver qué se hace con lo que no hay. Si bien aquello de la envidia del pene resultó un mal chiste (la periodista científica norteamericana Natalie Angier dice en su libro Mujer algo más o menos así: ¿por qué les envidiaríamos un revólver si tenemos una ametralladora a repetición?), personalmente tengo la sospecha de que en ese hueco, en ese túnel o en ese molde vacío que nos constituye como mujeres se funda gran parte de nuestras reacciones espontáneas, de nuestras estrategias de supervivencia y de nuestros impulsos más volátiles. Algo nos falta y vamos por ello». De los desencuentros, de los fracasos, de los lindos e inolvidables momentos, esta hermosa mujer de cuarentaypico pinta de cuerpo entero a «el aparato», «el banana»… – «el bonito»: «tan lindo que de primera es imposible, piensa una, que se fije en una». Pero bueno, se fija, pide el teléfono y hasta llama. Prende, y el bonito sigue siendo bonito hasta que a los tres meses, más o menos, se dan cuenta que es aburrido, insustancial, con mucho autoestima pero un salame. – «el salame»: como embutido tiene lo suyo, dice Russo, pero huele mal. Puede ser bruto o intelectual, pobre o rico, laburante o vago. «Los momentos de intimidad con el salame puede tolerarse. No nos sacará chispas, pero puede que esté inspirado o que su fuerza bruta compense en esa escena nuestra fuerza de voluntad por mantenernos aparentemente entusiasmadas. Lo que no se resiste con el salame es la charla posterior». Cero complicidad, cero sagacidad, cero ironía. Como escribe Russo, «cero pimienta, mucho vapor». -«el del otro palo»: Lo conoció en el chat. Se citaron y se gustaron. Las primeras semanas pudo reconstruir su historia: divorciado, hija en preescolar, empresa fundida, trabajo precario…bah, nada del otro mundo. Pero una mañana ella ve un ex militar implicado en una causa por robo de bebés y dice: «¡Qué barbaridad, estos hijos de puta siguen sueltos!». El, con tranquilidad, le responde: «No se puede generalizar. Acordate que acá hubo una guerra». Desde ese momento no lo vio nunca más. Fuiste. – «el insatisfecho»: Si tiene techo, necesita intemperie; si tiene sed, necesita hambre; si tiene libertad, necesita rejas; si tiene rejas necesita llaves; si tiene pasión necesita calma; si tiene calma necesita chispa. Si tiene futuro necesita pasado. Si tiene una, necesita dos. – «el ligth»: Russo dice que esta clase de varón es «como un autobronceante que otorga un bello color artificial que se va naturalmente a las 48 hora». ¿Esta todo dicho con esta definición? – «el mal analizado» es el que hizo terapia con un psicoanalista y entendió todo al revés. No tiene cura. Lo único que entendió es que «cada uno hace lo que puede»: con esta excusa, a prepararse. – «el ni fu ni fa»: es aquel que pasados los años la mujer dice «cómo era ese tipo, ese tipo…¿cómo es que se llamaba?». Ni un desborde, ni un papelón, ni una anécdota graciosa, ni una borrachera….Un consuelo para un ratito, nada más. -«el obsesivo»: acá hay que recordar a Jack Nicholson en «Mejor imposible». Russo dice que se lo puede calar la primera noche, cuando después de la copita de vino y de los mimos en el living, llega a la cama, se desnuda y…busca una percha para colgar los pantalones. – «el personal trainer»: es el que grita «¡¡¡¡carne!!!» como un matarife entusiasmado con la más tierna de las terneras. Es el que no se resigna al paso del tiempo ni a los vaivenes de la naturaleza. Más joven que la interesada, obsesivo, nada de intelectual, es el que lleva a pensar: ¿qué hacen esos rollos donde antes había pampa húmeda y lisa? ¿qué pasó en esa cola que antes se erguía desafiando a la ley de gravedad? ¿qué tienen que ver esos pocitos insignificantes en los muslos? En este arquetipo la autora reconoce: «hay momentos de la vida que se quiere músculo y músculo hay: sólo es cuestión de darle duro y parejo al aparato». Feliz, pero agotada.
Horacio Lara hlara@rionegro.com.ar
Quién es Sandra Russo
Desde hace veinticinco años que Sandra Russo es periodista. Su carrera la comenzó en Expreso Imaginario; después fue prosecretaria de la redacción de Superhumor; columnista de Humor y forma parte de «Pagina 12» desde su creación. Ahora es directora de «Las/12», suplemento semanal de «Página 12». Antes de «Arquetipos» escribió «No sabés lo que me hizo» y «Crónicas del naufragio».
Quién es Sandra Russo
Quién es Sandra Russo
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora