Europa arrancó muy dividida una cumbre vital
Choques sobre rol del BCE y plan franco- alemán de una UE de “dos velocidades”.
Merkel y Sarkozy han encontrado más resistencia de la prevista entre sus socios al plan para salvar a la moneda única.
BRUSELAS . – Los dirigentes de la Unión Europea (UE) llegaron a un acuerdo de principio para imponer una mayor disciplina fiscal en la Eurozona, pero siguen divididos sobre la forma de alcanzar la verdadera “integración europea”.
Los líderes europeos no lograban ponerse de acuerdo sobre cuánta soberanía están dispuestos a ceder en el intento desesperado para salvar el ambicioso proyecto de unidad en el continente que surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial.
“Hay un acuerdo de principio sobre el contenido, falta resolver la forma” jurídica, señaló un diplomático al margen de la cumbre, que muchos llaman “de la última oportunidad” para salvar el euro.
Pero si bien están de “acuerdo en el contenido”, aún se mantienen las divisiones entre Francia y Alemania y el resto de sus socios de la Unión Europea sobre la forma de alcanzar una unión fiscal europea.
El proyecto de declaración contempla un déficit estructural anual de un máximo del “0,5%” del Producto Interno Bruto (PIB), salvo en “caso de circunstancias económicas excepcionales”. Esta regla de oro debe inscribirse en la Constitución de los países y será vinculante para los países de la zona euro. El nuevo pacto fiscal incluirá sanciones automáticas para los infractores que superen el 3% del déficit previsto en el Pacto de Estabilidad.
La UE podrá controlar los presupuestos nacionales, incluso durante su elaboración, dice el borrador.
“No tendremos una segunda oportunidad”, advirtió el presidente francés, Nicolas Sarkozy .
En la cumbre está en juego no sólo el futuro del euro, sino también la estabilidad del sistema financiero mundial y el equilibrio de poder en Europa.
La indefinición fue percibida por los mercados internacionales, que volvieron a temblar ayer y cerraron con fuertes bajas, mientras que las tasas crediticias para Italia y España se dispararon. Todo debido a la incertidumbre reinante sobre los resultados del encuentro y la noticia de que el Banco Central Europeo (BCE) se mostró esquivo a la compra de más bonos de deuda soberana. (ver aparte)
Es que para convencer que la crisis de la deuda en el continente no se repetirá, los países tendrán que ceder facultades importantes, como algunas decisiones sobre endeudamiento y gasto, a una autoridad central.
La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy quieren convencer a los otros 15 gobernantes de la Eurozona de acordar un plan que requeriría a sus gobiernos equilibrar sus presupuestos y aceptar sanciones automáticas si no lo hacen.
Al mismo tiempo, las mayores economías del bloque están bajo presión para comprometer más dinero a fin de aumentar los cortafuegos de la Eurozona en momentos en que la crisis amenaza con hundir a Italia y España.
El plan debe ser suficientemente bueno para convencer al Banco Central Europeo (BCE) de intervenir en los mercados de deuda pública de una manera lo suficientemente amplia para detener el pánico allí, dijo Paul De Grauwe, experto sobre la UE de la Universidad de Lovaina .
Merkel y Sarkozy quieren que se establezca un control presupuestario más estricto en un tratado, ya sea al cambiar el actual Tratado de la UE (constituida por 27 naciones) o al crear uno nuevo para la eurozona de 17 países a la que otros podrían optar. Una solución como esa puede ser necesaria debido a que varios países que no forman parte del euro han advertido que podrían bloquear cambios al tratado. (ver aparte)
(AP/AFP/DPA)