Expusieron medidas contra el delito en Bariloche
Funcionarios provinciales anunciaron algunas alternativas. Una familia, a la que le quemaron sus bienes, llevó su dramático pedido de ayuda. “Si no, tenemos que irnos”, dijeron.
Toncek Arko
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El ministro de Gobierno Luis Di Giacomo, la secretaria de Seguridad Marta Arriola y el jefe de policía Fabián Gatti expusieron ayer las políticas previstas para enfrentar en esta ciudad el crecimiento en el número y la violencia de los delitos. Luego de reunirse con la intendenta María Martini y varios concejales, explicaron algunas de las medidas y reconocieron que Bariloche representa un serio desafío en materia de seguridad, a un nivel que compararon con el de Cipolletti. La conferencia derivó en un momento tenso cuando se presentó Pablo Riquelme junto a su mujer y sus pequeños hijos, quienes hace pocos días quedaron en la calle, cuando en una represalia su vivienda fue incendiada por un grupo de delincuentes. Di Giacomo en un principio pareció desconocer el caso, luego preguntó intencionadamente a Riquelme si había denunciado las amenazas previas. El hombre le dijo que sí y le aseguró también haber presentado un amparo. Finalmente el ministro le propuso una reunión aparte, para evitar la exposición mediática del intercambio. “No es mediático, es urgente” advirtió Riquelme ante los funcionarios, que escucharon aturdidos y molestos su periplo de reclamos desatendidos. “Si no me ayudan tengo que irme de Bariloche”, les confesó. La intendenta Martini había elogiado instantes antes la decisión provincial de disponer un funcionario permanente de Seguridad en Bariloche y dijo que el municipio también reactivaría la dirección específica para esa área que existió tiempo atrás. “El enlace es fundamental”, aseguró. La secretaria Arriola admitió “los fuertes niveles de conflictividad” observados en Bariloche y lo relacionó con la venta de drogas y de alcohol en forma “indiscriminada”, lo cual “potencia la agresividad y el delito”. Informó que “ya están funcionando cuatro mesas barriales de participación comunitaria”, en las que esperan fundar la política de prevención. Dijo que los “ámbitos barriales” abiertos en esta ciudad ya iniciaron su trabajo con 60 jóvenes y adolescentes “transgresores de la ley”. Aseguró que “trabajar con esta población es un desafío enorme”. Más duro resultó el discurso de Gatti, quien habló directamente de “dar la batalla” en procura de que el Estado “recupere presencia en las calles”. El jefe de policía afirmó que este año se incorporarán al servicio 1.000 nuevos agentes y que un centenar ya fueron destinados a reforzar la dotación en Bariloche, la mayoría del grupo especial COER. Explicó que para asegurar viviendas para el personal y atender el alto precio de los alquileres en Bariloche, la provincia “ya decidió un aumento del 20%” en la adicional del salario instrumentado con ese fin para los policías destinados a esta ciudad. “Hoy existe una pelea de mafias y lo que se discute es el poder”, aseguró Gatti. También centró la mira sobre “quienes se disfrazan de dirigentes sociales y políticos para cometer delitos”. Ante una consulta sobre la situación de la cárcel local, Di Giacomo reservó una crítica a la Justicia. “Nos dicen que no podemos alojar más de 60, pero nos siguen mandando detenidos –argumentó–. Las obras requeridas están en marcha y la solución definitiva es la nueva cárcel, que ya tiene la tierra asegurada”.
Toncek Arko
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