Frenesí
“Ustedes no tienen idea la cantidad de muertes que hay a manos de las mafias y que no trascienden…”. El presidente Macri soltó esa frase inquietante esta semana en su despacho, según confió una alta fuente del gobierno. Fue el día que la justicia descubrió un tambor sellado a cal y canto –es literal– oculto bajo tierra en una de las propiedades del Pata Medina. Un hallazgo macabro que al presidente sin embargo no sorprendió.
La trama del caso Pata Medina tiene todavía mucho para ofrecer a Macri, pero ya le ha dado bastante. “La pelea contra las mafias” casi no encuentra hoy objetores –de seguro no los hay en público– y representa un rédito para el gobierno en todos los frentes. El presidente reconoció en aquella misma charla que en las primeras escaramuzas no faltaron vacilaciones y temores. Pero la detención y el procesamiento del jefe de la UOCRA de La Plata por asociación ilícita, lavado de dinero y extorsión terminaron siendo una señal tanto para los gremios como para las empresas. En todos los sectores, confían en la Casa Rosada, hay algún “Pata Medina”. Para el gobierno, la caída del sindicalista de la construcción aporta a lo que llaman una “baja de riesgo” a los que decidan apostar a un tiempo nuevo en la Argentina. Pero también saben que el camino de la persuasión es largo y difícil. Macri incluso cree que el crédito que ha conseguido en el mundo durante estos primeros dos años de gobierno aún tributa a su pasado reciente en la Ciudad de Buenos Aires y en Boca Juniors y a su historia personal. Cree que sin él, la Argentina no lo habría logrado.
Algo de este Macri “garante personal” del cambio se adivinó en Mar del Plata, durante el cierre del 35º coloquio empresarial de Idea. El presidente ofreció una entrevista pública en la que fue tratado casi como un gurú. Las crónicas de las tres jornadas del encuentro marplatense coinciden en que allí se vivió un clima de euforia ante los primeros resultados del programa económico. El ascendente economista Martín Tetaz lo retrató con una ironía: “Pasás 15 minutos acá y salís pensando que vamos a ser Australia”. Curiosa excitación la de esta gente: buena parte de los expositores les recriminaron a los empresarios su falta de coraje y compromiso en el pasado, pero también en lo que va de este tiempo. El presidente finalmente les reclamó: “No hay excusas: asuman su liderazgo”. Si hay una comunidad a la que le costó penetrar a Macri en la etapa de la transición ha sido precisamente la empresaria, de donde él mismo proviene. A esta altura parecen haber llegado a un lugar común. En sus diálogos reservados, Macri empieza a hablar del gradualismo en pasado y todo el gobierno transmite la sensación de que va a acelerar el ritmo de las reformas, la demanda central de ese sector. “Reformismo permanente”, describe el presidente, en una adaptación al macrismo del célebre trabajo de Trotsky.
Ese frenesí vivido en Mar del Plata parece haberse instalado también en la justicia desde las elecciones del 13 de agosto. El juez Julián Ercolini procesó el jueves a la procuradora Alejandra Gils Carbó por administración fraudulenta por irregularidades en la compra de un edificio para la sede del Ministerio Público. El juez dio por probado que Gils Carbó avaló un plan para direccionar la operación en la que se pagó una comisión desmesurada: 8 millones de pesos. El juicio político finalmente aparece en el horizonte cercano de la procuradora.
Los jueces federales parecen decididos a hacer su trabajo con independencia del calendario electoral. No es lo usual entre los hombres encargados de investigar al poder en la Argentina. O con excepciones, que investigan a los que han perdido el poder. En ese registro, nada muestra más claramente que Gils Carbó pertenece para ellos a otro tiempo.
Macri entiende que Comodoro Py ha sido un refugio de jueces “o temerosos o bien oportunistas”, como reconoce en privado. El presidente no aclara si esas conductas fueron también operadas por un “cambio cultural” o aún responden a esos mismos patrones. Pero dice ver una relación directa entre la recuperación que muestra la economía brasileña y el reconocido trabajo de los jueces de ese país las investigaciones por corrupción.
A una semana de las elecciones la euforia en torno al rumbo del macrismo empieza a parecerse a la que tuvieron otros gobiernos de la democracia en sus momentos de hegemonía. Esa gloria siempre ha sido efímera.
“Reformismo permanente”, describe el presidente, en una adaptación al macrismo del célebre trabajo de Trotsky.
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- “Reformismo permanente”, describe el presidente, en una adaptación al macrismo del célebre trabajo de Trotsky.