Gas importado: el país gasta u$s 5.000 millones por año
Por los 100 barcos ingresados
JORGE AUGUSTO SAPAG (*)
El acuerdo que la provincia del Neuquén firmó con YPF y que tiene tratamiento legislativo parece haber despertado nuevamente a los aficionados del teorema del exdiputado radical Raúl Baglini: saben que están lejos de ejercer el poder y esa distancia los convierte proporcionalmente en los opositores más tenaces a cualquier política de Estado que se proponga, sin mayor análisis ni fundamento, ni propuesta alternativa. En estos casos los gobernantes, y más aún cuando todavía resta más de la mitad del mandato por cumplir, debemos evitar la seducción de las sirenas que, con su canto engañoso y falaz, intentan hacernos torcer los rumbos elegidos por las mayorías populares de la nación y de la provincia. Porque mientras los gobernantes tenemos la responsabilidad de gestionar, otros toman “té de macaneo” y les aflora la verborragia sin fundamentos. Neuquén inició un nuevo camino de autonomía, de progreso y de paz social. Los neuquinos tenemos en nuestras manos la herramienta para revertir este ciclo de constante y pronunciada declinación en la producción y en las reservas de petróleo y gas. Esa situación condiciona el desarrollo del país y obstaculiza el crecimiento sustentable de las provincias productoras, ya que para satisfacer la demanda de energía este año la Argentina importará gas y petróleo por más de 12.000 millones de dólares. Es necesario preguntarse, entonces, quién paga los 7.000 millones de dólares en gasoil y naftas que se importaron en el 2012 para sostener la actividad industrial y para los hogares, o de dónde salen los 5.000 millones de dólares que costaron los 100 barcos de gas natural licuado que la Nación inyectó a la red. La respuesta es clara: los paga el pueblo. Y no aportan un centavo los que viven poniendo palos en la rueda. Seguir así y no dejar que cambiemos el rumbo es poner de rodillas a la República y retornar a la desindustrialización, a la desocupación masiva, a la caída brusca del consumo y, por lo tanto, a la brutal exclusión social con sus efectos: la pobreza y la marginalidad. Esa etapa ya la vivimos, con una huida en helicóptero y la casi desintegración como país en el 2001 y algunos responsables de esa situación hoy pretenden darnos cátedra de un nacionalismo que nunca sintieron. Cada hora que demoramos o discutimos esta genuina inversión representa para la Argentina un gasto de 1,5 millones de dólares por hora en gas y combustibles que se importan. Son 36 millones de dólares por día. Son 1.080 millones de dólares por mes. Y son 12.900 millones de dólares para solamente un año de importaciones. No tenemos ningún futuro soberano sin energía propia que permite la educación, el trabajo y tener alimentos. Con la firma del acuerdo entre la Provincia e YPF podremos iniciar un ciclo virtuoso de producción con un programa piloto de 115 pozos de petróleo no convencional en 20 kilómetros cuadrados y una inversión de 1.200 millones de dólares. Será la primera factoría de estas características de América Latina. YPF propone un plan en tres etapas para un área de 395 kilómetros cuadrados, conformada por un sector de Loma La Lata Norte y otro de Loma Campana. En la segunda fase se invertirán nueve mil millones de dólares hasta el 2018, con 900 pozos perforados. Y en la tercera, se llegará a los 16.500 millones de dólares de inversión, con un total de 1.650 pozos perforados. Como contrapartida se producirán ingresos del orden de los 12.000 millones de dólares en regalías y otros ingresos para la Provincia, y una cifra similar en concepto de Impuesto a las Ganancias para el Tesoro Nacional. Se generarán 1.500 puestos de trabajo directos y 10.500 en forma indirecta. Diecinueve equipos de perforación trabajarán durante 15 años en forma continua. La producción de petróleo y gas no convencional en el quinto año representará un volumen casi similar a la actual producción de crudo. Así también se cumplirá el principal objetivo de la ley de Soberanía Hidrocarburífera: lograr el autoabastecimiento de la República. Además, este acuerdo entre la Provincia del Neuquén e YPF se realiza en el contexto de una nueva legislación de cuidado ambiental y de controles y sanciones en el ámbito de la producción hidrocarburífera que salvaguarda nuestros recursos estratégicos más importantes: el agua, la tierra y el aire, para nuestra generación y las futuras. Por lo expuesto manifiesto que las expresiones en contra del acuerdo entre la Provincia e YPF o las críticas a la atracción de capitales para invertir en el desarrollo de reservorios hidrocarburíferos son posiciones antinacionales y antipopulares que atentan contra el desarrollo autónomo de la provincia y contra la satisfacción y el sostenimiento de los derechos sociales adquiridos (trabajo, salud, educación y viviendas para todos). Estas realidades y estas posibilidades son las que proponemos para un pueblo de pie y en marcha. No queremos a los neuquinos caminando de rodillas hacia su pobreza y subdesarrollo. Trabajamos infatigablemente por un pueblo neuquino que lucha con dignidad por su bienestar, por municipios autosuntentables, por una sólida Caja de Jubilaciones y por una Provincia con genuina autonomía federal para atender con justicia sus salarios y obligaciones. Una autonomía construida sobre la base del pleno desarrollo de sus potencialidades. Hacerlo es nuestro mandato popular y nuestra obligación y a los que traicionen este mandato, que las actuales generaciones de neuquinos y la posteridad se lo demanden. (*) Gobernador del Neuquén