Tartita de frutilla: una receta simple y fresca para la merienda
Una preparación dulce, colorida y fácil de hacer en casa, con una base crocante, crema suave y frutillas frescas como protagonistas.
Las frutillas son una de esas frutas que permiten preparar postres vistosos sin demasiada elaboración. Una buena opción para disfrutarlas es esta tartita de frutilla, que combina una base crocante con una crema suave y el sabor fresco de la fruta.
Es una receta ideal para servir como postre, acompañar una merienda o preparar en porciones individuales.
Ingredientes
Para la base
- 150 gramos de harina 0000
- 75 gramos de manteca
- 50 gramos de azúcar
- 1 huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para el relleno
- 200 gramos de queso crema
- 3 cucharadas de azúcar impalpable
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 150 gramos de frutillas
Para decorar
- Frutillas frescas
- Azúcar impalpable, opcional
Cómo hacer la tartita de frutilla
- Preparar la masa. Mezclar la harina con el azúcar y la manteca fría hasta obtener una textura arenosa. Agregar el huevo y la esencia de vainilla y unir sin amasar demasiado.
- Enfriar. Formar un bollo, envolverlo y llevarlo a la heladera durante unos 20 minutos.
- Cocinar la base. Estirar la masa y colocarla en un molde para tartita. Pinchar la superficie con un tenedor y cocinar en horno precalentado a 180 °C durante unos 15 a 20 minutos, hasta que esté apenas dorada. Dejar enfriar.
- Preparar la crema. Batir el queso crema con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta obtener una preparación lisa y cremosa.
- Armar. Colocar la crema sobre la base ya fría y cubrir con frutillas cortadas en mitades o láminas.
- Servir. Llevar a la heladera durante al menos 30 minutos antes de servir. Se puede terminar con un poco de azúcar impalpable.
Para que la base conserve su textura crocante, es importante dejarla enfriar por completo antes de colocar el relleno. Las frutillas también conviene incorporarlas justo antes de servir o mantener la tartita refrigerada.
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