Giannini y los sonidos de su “Funky Menuco”

El bajista roquense Gustavo Giannini tuvo un año agitado y mágico, con muchas sorpresas y la felicidad de un nuevo disco, “Funky Menuco”, que presentará esta semana en Neuquén.

Redacción

Por Redacción

eduardo rouillet

El jueves próximo Gustavo Giannini presenta “Funky Menuco” su nuevo disco con su quinteto en el Cine Teatro Español de Neuquén. Casi fin de año es una época de balance para el bajista roquense que fue entrevistado por “Río Negro” antes del show.

“Lo que dio este año es algo mágico, aunque la historia viene de mucho antes cuando comenzamos la gira con Litto Nebbia, con Willy Crook. Cosas que se fueron dando y no tanto tiempo atrás eran inimaginables, como el caso, ahora, de integrar la banda estable de Claudio Gabis y una serie de situaciones en las que –para serte sincero– me cuesta caer. Cuando lo pienso, me doy cuenta de lo loco que es estar tocando “La Balsa” con Litto Nebbia, o algunos de los funky que de adolescente le escuché a Willy. Creo que trato de no caer para que cada circunstancia no me ponga nervioso. Me engaño solo…”, confiesa.

– Si esos músicos te convocan, no es para experimentar.

– Siempre he sido un instrumentista responsable y aunque parezca mentira, esa palabra no está muy asociada con músico. Me tomo muy en serio mi trabajo y supe cumplir con cada uno de los que me pidieron que tocara con ellos. Son increíbles las cosas que se dieron cuando grabamos el disco que vamos a presentar en estos días, “Funky Menuco”, en una semana y en el mítico estudio de Nebbia, donde pasaron el Polaco Goyeneche, Rubén Rada, Winton Marsalis, muchos grosos a los que respeto profundamente. Usamos una mesa muy particular del año 72 que logra sonidos que no se consiguen con las actuales… Fueron siete días al palo en los que vino a grabar Litto, después el Chango, Lisandro. El quinteto entero tomó conciencia del momento que estábamos transitando.

– ¿Y vos?

– Continuamente tratando de ver para adelante. Ando con muchos proyectos, sin parar. Esto es un trabajo diario. De ahora en adelante pienso dedicarme al Gustavo Giannini Quinteto con el que cumplimos diez años sin cambiar de integrantes. Eso es raro en una banda que lleva el nombre de uno, pocas veces duran tanto. Es así porque hacemos temas míos y yo –de cierta forma– manejo algunas cosas, pero nos manejamos con grupo, como si fuera la orquesta de (Osvaldo) Pugliese, todos cobramos igual. Es una cooperativa…

– Grabaste con los ya nombrados, saliste de gira con Gabis, pero si algo le da sentido a tu vida y a tu música, es estar en el Alto Valle.

– Sí, totalmente. Además, no habría logrado que me convoquen todos ellos, si no hubiera hecho todas mis armas desde acá, donde estoy. Yo no me canso de tocar ante el público de Roca o de Fiske Menuco, como quiera llamarse. Para mí es un placer por la onda de la gente. Y digo también Neuquén, Cutral Co, Zapala. El destino ha querido que se me den una cantidad de trabajos en Buenos Aires, este 2013 he viajado un montón, pero no era un objetivo mío. Ya estamos armando con el Quinteto ir a Córdoba capital en marzo. En esa ciudad teloneé a Víctor Wooten en el Teatro del Libertador y tuve muy buena repercusión, se vendieron muchos discos, muchas remeras que dicen “Nunca confíes en un guitarrista”. La idea es esa. Quiero llevar la banda a Rosario, a Mendoza, a Temuco.

En muchos de los recitales que encaré este año, tuve que hacer el esfuerzo de no pensar en lo que se venía para subir lúcido a tocar y no nervioso. Focalizar en mi trabajo que es porque lo que yo estaba ahí. Esos nombres tan diferentes entre sí, hablan también de lo que soy como músico y de mi música. No estoy casado con un estilo en particular. Me gusta explorar en todos, de hecho he tocado hasta cumbia colombiana, un género que nunca había abordado, muy rico rítmicamente. Cada vez tengo más tolerancia musical. Soy más abierto.


eduardo rouillet

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