Gorilas en peligro

Por Redacción

EMILIO J. CÁRDENAS (*)

Para evitar confusiones, comienzo por aclarar que esta breve nota nada tiene que ver con los gorilas en la acepción “oficialista”: esto es todo y cualquier argentino que no esté de acuerdo con las propuestas, estilo y modo de ser del gobierno nacional. Se refiere, en cambio, a los verdaderos gorilas que aún quedan en el mundo: a unos 800 de esos animales, apenas. Porque de pronto están en peligro. Particularmente los que habitan en el territorio del Parque Nacional Virunga, emplazado en el noreste del Congo. Ocurre que allí opera ahora una guerrilla, conocida como M-23 que, sublevada contra el gobierno central del Congo, es apoyada ilegalmente por Ruanda, que está inmiscuyéndose en los asuntos internos del Congo y haciéndose co-responsable de los graves delitos de lesa humanidad que el M-23 comete constantemente contra la población civil inocente de la región en la que consuman sus permanentes tropelías. El M-23 controla la región de Rutshuru, al norte de la ciudad de Goma, en la región de los Grandes Lagos. El Parque Virunga es maravilloso y visitado constantemente por turistas que quieren ver de cerca a los gorilas. En su propio “hábitat”, ciertamente. Para ello llegan desde todos los rincones del mundo. Hablamos de unos 6.000 visitantes por año, que generan unos dos millones de dólares de ingresos para el Parque y la región. Los gorilas están protegidos por un verdadero mini-ejército. Por unos 275 “rangers”, fuertemente armados con ametralladoras Kalashnikov y lanzacohetes, según informa la periodista Katrina Manson, del prestigioso “Financial Times”. Entrenados además por antiguos comandos belgas corren, no obstante, peligros de todo tipo. Tanto es así, que han tenido 130 bajas desde 1996. Algo más de ocho muertes por año. Un tendal, entonces. Pero los guerrilleros del M-23 no sólo asustan, perturban y –a veces– hasta matan a los gorilas. También han descubierto cómo hacer dinero con ellos. Ahora organizan visitas turísticas “paralelas” al Parque, para ver con ellos allí a los gorilas, por las que cobran 300 dólares por persona. La mitad de lo que percibe el Parque legalmente. Una corriente “negra” de turistas les genera ingresos que consideran interesantes. ¿Aceptaría usted ese tipo de invitaciones o excursiones? ¿No se sentiría inseguro? Algunos creen que para ahorrar no importa ponerse en manos de milicias sin alma y sin principios, sin advertir que en la empresa quizás les va hasta la propia vida, nada menos. De no creer, como inconciencia. Pero parece haber gente para todo. (*) Ex embajador de la Argentina ante las Naciones Unidas