Gustavo Giannini cosecha su enorme siembra musical

El bajista roquense inicia hoy una triple gira que lo lleva a tocar con El Soldado, luego a ser telonero de Billy Cobham en Neuquén y Buenos Aires y finalmente a recorrer el país con Litto Nebbia.

Por Redacción

MÚSICA

Gustavo Giannini sale una vez más de gira con El Soldado, Rodolfo Luis González, explomo de Los Redonditos de Ricota. El viernes tocan en Roca, el sábado en Plaza Huincul y el 30 en Zapala.

En los primeros días de junio, “El Lobo”, como apodan al inspirado bajista roquense, abrirá los conciertos del baterista estadounidense Billy Cobham, en su tour 40 aniversario del CD “Spectrum”, pegado a las presentaciones con Litto Nebbia.

El 7 Gustavo teloneará a Cobham en Bahía Blanca, en bajo solo y junto a Julián Cabaza en cajón, haciendo material del disco “Nunca confíes en un guitarrista”; el 11 lo hará en el Cine Teatro Español de Neuquén, a dúo con el guitarrista Zezé Nou; el 12 en el Coliseo de Buenos Aires, acompañado en percusión por Cabaza y por Willy Crook en guitarra y voz; y el 13, en la Sala Ástor Piazzolla del Teatro Auditórium de Mar del Plata.

Pero ahí no termina la vuelta. Desde el 6 en Rosario se viene la recorrida por Argentina junto a Nebbia, celebrando 50 años de rock argentino, con la puesta en vivo del último trabajo discográfico del rosarino, en el que Gustavo luce como bajista en un octeto que completan las guitarras de Daniel Homer, Leopoldo Deza en flauta traversa y teclados, el baterista y percusionista Daniel Colombres, Juanchi Cianfagna y Nico y Tifa Corley en voces y guitarras los dos primeros, y percusión y voces, el tercero.

-Con El Soldado es la tercera gira que hacemos y de alguna manera no nos cuesta sacar los temas y encontrarles su estilo porque a él lo vengo escuchando desde sus primeros casetes. Si relacionáramos a El Soldado y Litto, ambos hacen canciones y, como bajista, tengo que acompañarlas. Siempre me gustó hacer eso, llevar la línea, ayudar a que una canción se termine de armar rítmica y armónicamente.

-¿Cómo manejan vos y Julián los fraseos de cada uno, los solos improvisados, la conducción del vuelo por parte del solista líder?

-Por suerte, de modo espontáneo. Con Litto o con El Soldado cuesta la primera fecha, a poco de recién juntarnos, cuando todavía no nos metimos en la acción, después comenzamos a manejar qué mañas tienen en determinados temas, qué les gusta hacer con el fraseo, con los cortes, con los matices… Vamos entendiendo y adaptándonos. Son cositas que se liman en el vivo, se terminan de ajustar, de pulir en el recital. Imaginá, además, que son canciones que ellos tocan desde hacen años, décadas en el caso de Litto, clásicos, y naturalmente les van haciendo cambios por las necesidades de mantenerlas vivas para ellos, como intérpretes. Nebbia es un tipo que cambia las versiones todo el tiempo, las hace más frescas, incluye tarareos diferentes, modifica mucho los ritmos… Y eso es parte de este juego de la música.

-Y también maneja elementos del jazz o el bossa nova, que en cualquier momento incorpora… Ha sido mucho tiempo solista, acostumbrado a hacer lo que su repentismo creativo le dispara. Estuviste escuchando el disco que grabaste con él, ¿cómo lo definirías desde tu oído no neutral?

-Es un material largo, integrado por dos compactos y cincuenta y tres temas… Es muy lindo porque recorre toda la carrera de Litto, hay muchísimas canciones de Los Gatos, pero siempre reversionadas, puestas al día, algunas pasadas a bossa nova y a diferentes estilos. Es para dedicarle horas de audición y mostrarlo en vivo durará aproximadamente dos horas y media.

-Además intervenís en el tour de Billy Cobham, nada menos, que pasará por el Teatro Español de Neuquén el 11 de junio; un superbaterista y sesionista que supo juntarse con George Benson, Carlos Santana, Chick Corea, John McLaughlin, Quincy Jones, Herbie Hancock, Miles Davis…

-Para serte sincero, lo que más expectativas me genera es tocar en el Coliseo, un tema de bajo solo para 1.700 personas y después con Juli Cabaza en percusión y Willy Crook en voz y guitarra. Me alegra mucho esa posibilidad y visitar distintas ciudades llegando a más gente con oídos conocedores de la buena música de Cobham y su trío, que de otra forma no me conocerían. Billy para mí significa mucho, obvio, más este disco “Spectrum” que escuché tanto y a muchos músicos de la región -cuando éramos muy chicos- nos los mostró Cacho Lobello, un pionero acá en Roca, y flasheábamos con todo el delirio de sonidos, los solos de batería, el groove y las bases. Poder escucharlo ahora en concierto, es alucinante…

-¿Se viene otra etapa, Giannini, a partir de aquí?

-Sí… Pero son cosas que se van dando y dependen un poco de la suerte, también del trabajo propio sin duda, de muchísimos amigos que siempre me han tenido en cuenta, me han convocado y terminan ayudando para que estos pasos se den. Lo de participar en los conciertos de Cobham fue idea de Javier Celoria y le estaré eternamente agradecido por la oportunidad que me abrió.

-Algo has sembrado para que te consideren. No es tan pequeña o casual la cuestión…

-Cierto. A medida que laburo se van viendo esos frutos. En estos momentos tengo la perspectiva de tocar para otros que me han tenido en cuenta y lo haré cada vez que me necesiten. Con Litto es un equipo de veinte personas con el que recorreremos el país. Este año estoy a total disposición de este proyecto en el cual he sido parte de su gestación. Pronto Claudio Gabis regresará a Argentina y tengo que tocar con él más o menos por las mismas fechas. Ahora, lo más cercano a un proyecto propio es mi quinteto (Juan Pablo Bergese en trompeta, el saxo de Pablo de la Fuente, Roberto García en guitarra y el baterista Diego de la Vega) con el que tocamos parte del año pasado y con cuyo segundo disco (”Funky Menuco”) estamos llegando a las primeras 1.000 copias y vamos a hacer otra tirada más.

¿Qué vas aprendiendo de cada una de estas convivencias musicales?

-De grabar, de tocar en vivo, siempre se sacan experiencias para capitalizar. Pero no sé si podría definir con palabras lo que me va quedando de cada uno. Es mucho y se mueve en la convivencia entre lo musical y lo personal. Laburar con tipos como Litto contagia profesionalismo, estar atento a detalles que sólo el tiempo te permite detectar, pulir, incorporar. Se relaciona más que nada con estar haciendo esto que nos gusta y poder compartirlo con la gente y con los compañeros de ruta en esta decisión de vida. Artistas que por momentos somos nómades…

Eduardo Rouillet


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