Hablar de “orden”
Quiroga busca colonizar la UCR desde Nuevo Compromiso para captar a los radicales que no dejarían su partido.
HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar
El Poder Judicial se acaba de alinear con el Ejecutivo en la negativa a conceder, en lo que queda del año, un aumento salarial a la planta de personal. El presidente del Tribunal Superior, Ricardo Kohon, dejó sentado que si se ofreciera una mejora en el ámbito de la Justicia “la Legislatura no lo va a convalidar porque el poder político anunció que no hay recursos”. Kohon también descartó pedir un aumento del porcentaje del 18% de la coparticipación federal que recibe automáticamente el Poder Judicial: explicó que eso no es posible porque si los fondos coparticipados disminuyen para el Ejecutivo “para nosotros también”. La situación creada en la Justicia a raíz de las medidas de fuerza del gremio es crítica y ha merecido la intervención de los colegios de abogados de las distintas circunscripciones. El viernes, el colegio de Neuquén presentó un amparo para que se normalice la prestación del servicio, afectado en toda la provincia por el plan de lucha de Sejun. Para completar este cuadro de tirantez, Sapag le puso un cerrojo a la protesta gremial al dejar sentado, en declaraciones hechas en Bariloche, que “cortar rutas es un delito acá y en la China” y advertir que de ahora en más el gobierno accionará en todos los casos judicialmente frente a los piquetes. Frente a la estrechez de recursos y sus consecuencias en el ámbito salarial –es un hecho que no habrá un peso de aumento hasta el año próximo–, el gobernador quiere desalentar este tipo de medidas, que contribuyen a desestabilizarlo frente a los sectores medios que claman por orden. “Parece que (Sapag) está empezando a aprender: ahora dice que (los cortes de rutas) son un delito; yo lo vengo diciendo desde su primer gobierno”, afirmó Quiroga, presto siempre a sacar ventaja de los flancos que presenta su adversario. El intendente tiene en el municipio un panorama financiero medianamente ordenado y si bien éste no escapa a la escasez que afecta a los tres poderes de la provincia, al menos, no tiene déficit y eso le permite hacer frente a los gastos. “Lo que se dice bien, no está nadie”, pero podemos dormir tranquilos, eso sí con un ojo abierto”, aclaró un hombre del equipo de Quiroga. En ese contexto, “Pechi” trabaja para construir su propia alternativa de cara al 2015 y tiene como premisa que, además de las limitaciones financieras, el principal problema que enfrenta Sapag es su propio partido. Desde la óptica del quiroguismo, las buenas migas de la provincia con el gobierno nacional tienen su contrapartida en el hecho de que muchos de los simpatizantes del MPN, alentados por el hecho de que Sapag llegó al extremo de meter a la presidenta en la boleta, se alinean no sólo con el gobierno de Cristina sino también con sus expresiones políticas, el PJ y el Frente para la Victoria. “A Sapag no lo menospreciamos, inteligencia y capacidad no le faltan, pero su juego de mantener por un lado contenta a la izquierda y por el otro a la derecha ya no le funciona: a la izquierda ya no le puede volver a dar Zanon y en la derecha, la gente que reclama orden ya no le confía”. El plan de Pechi pasa, en lo provincial, por apoderarse de la UCR neuquina y en lo nacional por sumarse a un frente del PJ independiente con otras fuerzas “no K”. En el quiroguismo distinguen claramente entre esa postura y “la histeria de los ‘anti K’ como Carrió” cuya práctica, a su juicio, no conduce a nada porque “a la gente no le interesa”. Fieles a la idea de su jefe de que “el pueblo argentino es de Boca y peronista”, los partidarios de Quiroga puede que no sean ni lo uno ni lo otro, pero tienen voluntad de poder y no se quieren quedar afuera. No por nada Pechi mantuvo hace poco una larga entrevista con De la Sota y un encuentro privado con el jefe de gabinete de Scioli. ¿Y Macri? Que nadie se confunda: los pechistas no lo saldrán a decir públicamente, pero a Mauricio no le asignan “ninguna posibilidad”. El dato vale también para los críticos de Quiroga, que quieren ver en él al “Macri neuquino”. El intendente neuquino se siente identificado con la “centroderecha” pero se considera un administrador eficiente y ejecutivo, dos virtudes que no le atribuiría tan fácilmente al un tanto indolente alcalde de Buenos Aires. En Neuquén, el objetivo del quiroguismo es colonizar a la UCR desde Nuevo Compromiso Neuquino para captar el voto de los radicales, que ven en Pechi una alternativa de poder pero no se irían de su partido por nada en el mundo. El hombre elegido para llevar a cabo esa empresa en las internas radicales de diciembre es el exdiputado provincial y actual funcionario de Quiroga, Juan Carlos Galvañ. Para el sapagismo las disquisiciones de Quiroga forman parte de una forma de hacer política “muy mediática, que lo lleva a trabajar todo el día no en lo que va a hacer sino en lo que va a decir”. Los estrategas del oficialismo dicen que el intendente se pasó de rosca al tachar de cobarde al fiscal que se negó a acusar a los autores de un corte de ruta. En lo que no hay ya diferencias entre el sapagismo y sus competidores es en la lectura que tienen sobre esa metodología de protesta: “Hay que tratar de poner orden, la gente está harta de los cortes de ruta”, sintetizó uno de los principales colaboradores del gobernador. Además, para el gobierno, Kohon no podía hacer otra cosa que alinearse en materia de política salarial, “porque la plata se la tiene que pedir a Sapag”. Con ello insinúan también que la postura del TSJ es más cómoda, porque en definitiva el malo de la película es el Ejecutivo. El gobernador apuesta a remontar el bajón financiero hacia fin de año con el aumento del gas. Sus íntimos hacen notar que en el “Plan de los 100 días” el titular de YPF, Miguel Galuccio, incluyó un alza del fluido antes de fin de año. “Si lo puso es porque lo consultó con el gobierno”, se ilusionan.
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