Habrían esclarecido el misterio del acampante muerto en el Manso

Todo indicaría que se trata de un turista procedente de Tres Arroyos, pero la policía todavía no lo confirmó

Redacción

Por Redacción

BARILOCHE .- Las recetas de cocina y menús que copiaba con prolijidad obsesiva sirvieron a la investigación más que la caligrafía del muerto en el intento de establecer su identidad. Se trataría de un hombre de 32 años que partió de Tres Arroyos hacia Bariloche el 3 de febrero pasado y nunca regresó.

Según informó su madre, Olga Chiachio, Claudio Leopoldo Godefrido se desempeñó como concesionario del comedor del Centro Atómico Bariloche hasta fines del año pasado. Después vendió la llave del negocio y alquiló un establecimiento geriátrico en Tres Arroyos, que ya no funciona. El gastronómico habría decidido recorrer las sendas de esta región como caminante solitario y nunca regresó. Su madre tampoco realizó la denuncia hasta enterarse que cerca de Bariloche había aparecido el cadáver de un desconocido. «Tuve la corazonada de que se trataba de mi hijo y por eso hice la denuncia», explicó a «La Voz del Pueblo» de Tres Arroyos Olga Chiachio.

Las bolsas plásticas de supermercados de Mar del Plata y un calendario de la empresa Vía Bariloche sellado en esa ciudad dieron las primeras pistas sobre la hipótesis de que se trataba de un turista. Por alguna razón, en ese calendario la víctima tachó desde el 4 al 30 de abril, día por día con una cruz.

Las recetas de cocina y diferentes menús anotados en una servilleta y en el reverso del mapa de montañas y senderos que le servía de guía formaron parte del enigma hasta que se conoció la profesión de Godefrido, que sin ser concluyente es reveladora.

Esos escritos también servirán para ser confrontados con otros del gastronómico desaparecido, pero hasta el momento la policía no confirmó que la similitud fuera absoluta. Antes de manifestar su certeza sobre la identidad del muerto la policía espera contar con elementos de prueba que le envíen desde la jefatura de Policía, de Viedma, y otros datos que aporten las personas que hicieron tratos con Godefrido mientras estuvo a cargo del comedor del Centro Atómico.


BARILOCHE .- Las recetas de cocina y menús que copiaba con prolijidad obsesiva sirvieron a la investigación más que la caligrafía del muerto en el intento de establecer su identidad. Se trataría de un hombre de 32 años que partió de Tres Arroyos hacia Bariloche el 3 de febrero pasado y nunca regresó.

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