“¿Hacia dónde vamos, Argentina?”

Por Redacción

Nuestros políticos –de ahora– nos están acostumbrando a que no nos interesemos en la política y los problemas de nuestro país. Nos “iluminan” con canales de los que corren detrás de una pelota –no digo que está mal como deporte–, pero nuestra juventud debiera saber más de los proyectos de desarrollo del país y a su vez del futuro. Eso ocurría con nuestros soldaditos cuando hacían el servicio militar y eran destinados a diversos lugares de nuestra patria, luego algunos se quedaban en las zonas que les ofrecían oportunidades de trabajo. Ahí comenzaba lo que formaría un entramado de provincianos de distintos lugares que dio como resultado parte del crisol de nuestra ciudadanía. Ahora hace años de la no integración por lazos familiares entre provincianos –que tanto bien haría a nuestra sociedad–, por lo cual muchos “chicos” viajan al exterior para ver posibilidades… y encuentran, como los mexicanos, droga y explotación; luego regresan para que sus familiares –o el gobierno– atienda sus necesidades. Seamos justos, no pasemos por alto a los que han traído galardones literarios o científicos, etc., fruto de la preparación que recibieron gratuitamente en la Argentina. Convengamos que nuestros políticos –que bien y mucho ganan– hacen muy poco por la juventud. ¡Qué va! Los matan o mueren de viejos en el cargo o, como muchos otros –cercanos–, ponen a familiares en puestos parlamentarios que deberían ser para quienes están fogueados en luchas políticas y/o el trabajo. En vez de que desde las legislaturas o el Congreso se haga lobby para sus parientes, ejemplos que podemos encontrar fácilmente en Neuquén y Río Negro, ¿qué ejemplo democrático se le puede ofrecer a nuestra juventud? ¿Y cuántos legisladores son procesados como en Río Negro por hacer uso indebido de –pretendidas– prebendas? Estamos pues ante una encrucijada, y a quien no tiene mayores medios –o sea uno de a pie– le resulta casi imposible abrirse camino solo, como ocurría hace unos años atrás. Muchos tienen que recurrir a los políticos para, por medio del voto, conseguir algún trabajo, lo que no es grato moralmente, pues el individuo se compromete políticamente a veces en contra de sus ideas. Ya no se ven obras como El Chocón , Alicurá, Piedra del Águila, etc., donde era fácil encontrar trabajo bien remunerado, etc. Solo le queda a nuestra juventud sacar fuerza de la flaquez y leer el Martín Fierro, que alguna vez fue lectura de los criollos cuando en los fogones había alguien que sabía leer. “Los hermanos sean unidos”… recordemos que sino los de afuera acabarán con nosotros por más pelota que sepamos jugar. Juan Carlos Malgesini DNI 4.673.429 Puerto del Este

Juan Carlos Malgesini DNI 4.673.429 Puerto del Este