Hacia dos CGT
Se formaliza la división: Moyano no se baja y los gremios mayoritarios pretenden desplazarlo.
de domingo a domingo
Los “Gordos” buscan desplazar a Moyano de la conducción, pero éste adelantó que dará batalla.
Sin ser exclusivo, uno de los factores determinantes del devenir económico, político y social de los próximos meses, será la reñida definición de la nueva conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT), de raigambre peronista y parte esencial del “modelo” ubicado por las autoridades en la categoría de crecimiento con inclusión social. ¿Quiere ser el Lula argentino?, se le preguntó en diciembre al actual secretario general de la CGT, Hugo Moyano, quien acompañó el proceso de transformación kirchnerista desde sus inicios en 2003 hasta septiembre del año pasado, cuando empezó a girar hacia la oposición y cuestionar el mando estratégico de la presidenta Cristina Fernández “Algunos –contestó el dirigente camionero que pretende revalidar títulos, esta vez sin la venia de la Rosada ni de los gremios mayoritarios–, dicen que me queda grande el saco, aunque Lula es más bajo que yo…” Renuente a profundizar sobre la idea de constituir un partido laborista (llegó a formar junto con el petrolero Guillermo Pereyra una corriente nacional política que se fue desdibujando a la luz de su enfrentamiento con Cristina), Moyano, reconoció que ese es uno de sus sueños: “hubo de todo en el poder, artistas, profesionales, empresarios… pero no llegamos al 2001-2002 por culpa de los trabajadores. Los trabajadores no sólo vivimos las crisis, sino que las sufrimos. Si llegamos a manejar el país, hay cosas que no van a ocurrir”. Criticado por su estilo personalista y mandón (él retruca y afirma que “Los Gordos”, parte del sector contrincante, “no cuidaron” a sus representados durante el liberalismo menemista de los 90, y hoy parecen salidos de un “sarcófago”), Moyano avanzó en la convocatoria al Comité Central Confederal del 12 de julio. Por las buenas o por las malas. “¿Tienen miedo de perder?”, desafió al grupo de gremios que no termina de formalizar el apoyo al metalúrgico Antonio Caló y que, si se toman al pie de las letras declaraciones del lucifuercista Oscar Lescano, está dispuesto a judicializar la disputa bajo el riesgo de fracturar una vez más a la CGT, en un esquema por demás complejo, dada la existencia de una Central de Trabajadores Argentinos (CTA) oficialista y otra antikirchnerista. Las reivindicaciones obreras son comunes a todos los dirigentes, lo que varía es la intensidad y la oportunidad. Moyano, privilegiado durante muchos años, salió a denunciar “aprietes” de ministros a varios de sus excompañeros. Señaló que son tentados con dineros de la Administración de Programas Especiales (APE). El gobierno rechaza las imputaciones y trata de presentarse como prescindente, pero es evidente que Cristina no hace ningún esfuerzo por tratar de recomponer la relación con Hugo Moyano. Es más, con la determinación de ir dando participación a organizaciones juveniles como “La Cámpora” y “Kolina”, a cuyo frente se encuentran Alicia y Máximo Kirchner respectivamente, y sociales de exmovimientos piqueteros, la presidenta pretende ir acotando la influencia del Partido Justicialista y los poderosos intendentes del conurbano bonaerense. ¿Quién se apartó de quien? El secretario general de Kolina, Andrés La Blunda, aseguró a “Río Negro” que la presidenta ordenó ser “respetuosa” de la institucionalidad de la CGT, aunque espera por no “haber cercenado nunca los derechos de los trabajadores” que el futuro líder “sepa ver” la realidad nacional e internacional, “sepa ver” y “no ponga palos en la rueda”. Las principales espadas de Moyano (entre ellos Omar Plaini, Julio Piumato y Oscar Schmid), destacan la coherencia del dirigente camionero y las coincidencias “en un 90%” con el proyecto K. Sin embargo, reconocen que algo “se rompió” y que será difícil evitar la fragmentación en una etapa en la que se abren las puertas a la “sucesión cristinista”. Moyano dijo con claridad lo que piensa de la presidenta: “No representa el peronismo que muchos queremos”. Predican la unidad en un contexto de fragmentación que se da también en otras franjas de la sociedad, en forma horizontal. En la Rosada se muestran inflexibles: seguir adelante con las transformaciones y tratar de clausurar este año los arrebatos internos para ir posicionando con miras al 2015. Por eso, la instrucción para este año es gestionar, domesticar algunas variables como las que giran alrededor del dólar, “un recurso escaso”, y seguir adelante con las transformaciones, siempre de la mano el Estado.
ARNALDO PAGANETTI arnaldopaganetti@rionegro.com.ar