Hacia el cauce institucional

Por Redacción

Editorial

Los últimos acontecimientos producidos en el orden político-gubernamental reflejan auspiciosas perspectivas para el futuro próximo ordenamiento institucional de la nación.

Haciéndose eco de la resistencia que despertaba la aplicación del estatuto de los partidos políticos, el gobierno nacional lo ha dejado sin efecto, dando satisfacción en esta forma al reclamo de la prensa y de la opinión partidaria.

Un reciente decreto deroga al que fuera dictado por el gobierno del general Ramírez a fines de 1943, disolviendo los partidos políticos. Vuelven pues las organizaciones cívicas a estar en la misma situación que las regía antes de la revolución del 4 de junio.

Ha de ser una incógnita, además, la convocatoria del pueblo del país a elecciones, pues como es de pública notoriedad, se ha fijado el día 7 de abril próximo para la celebración del acto electoral que ha de dar a la república autoridades constitucionales emanadas de la voluntad popular.

Las reiteradas y solemnes declaraciones de que los comicios estarán rodeados de las garantías que significan la imparcialidad de los funcionarios y la libertad de propaganda pre-electoral y ciudadana para votar deben aceptarse como expresiones de anhelos de bien público, pues lo contrario sería dudar del patriotismo de aquellos sobre quienes reposa tamaña responsabilidad. La agitación experimentada en la Argentina es una derivación lógica y previsible de los cambios determinados en el Viejo Mundo por el cruento choque bélico y sus inevitables consecuencias de alcance social.

Felicitémonos de que no hayan sido más graves y tengamos fe en que el fervor republicano del pueblo argentino ha de llevarnos a la paz y al orden que nos marca nuestra admirable Constitución.

(Editorial del jueves 25 de octubre de 1945)