Hacia los Briacs

Por Redacción

Para los mandatarios de los países occidentales más importantes, el presidente ruso Vladimir Putin es un personaje muy peligroso, razón por la que decidieron que el G8 volviera a ser el G7, como antes de incorporarse Rusia a la agrupación por motivos geopolíticos, ya que a diferencia de los demás integrantes no posee una economía desarrollada. Así y todo, en Europa ciertos dirigentes políticos de derecha, como la francesa Marine Le Pen y el británico Nigel Farage, elogian a Putin por su fervor nacionalista. También simpatiza con el ruso nuestra presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. A cambio de su negativa a votar a favor de una resolución de la ONU que condenaba la anexión de Crimea, Putin le agradeció personalmente, hizo de la Argentina un “aliado estratégico” y, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, invitó a Cristina a asistir a la cumbre de los Brics que se celebrará el 15 de julio en Fortaleza, si bien se aclaró posteriormente que le correspondería a la presidenta Dilma Rousseff confirmarlo por ser Brasil el país anfitrión. Es por lo tanto probable que la Argentina termine formando parte de la agrupación inventada por un economista de Goldman Sachs, Jim O’Neill, que en el 2001 vaticinó que Brasil, Rusia, India y China pronto desempeñarían un papel clave en el escenario económico mundial, profecía que, desde luego, entusiasmó mucho a los gobernantes de dichos países. En el 2011 Sudáfrica ingresó en el grupo sin que resultara necesario modificar el acrónimo original. De sumarse la Argentina, se transformaría en Briacs. Por desgracia, el optimismo que sentían los líderes de los Brics cuando soplaba con fuerza el “viento de cola”, se ha visto reemplazado por preocupación. Con la excepción hasta ahora de China, que sigue creciendo con rapidez, todos están en problemas. Brasil ha entrado en una etapa de crecimiento apenas perceptible, en India el progreso se ha hecho muy lento, Sudáfrica está plagada de dificultades de todo tipo y, aun antes de ensañarse Putin con Ucrania, Rusia corría peligro de hundirse en una profunda recesión, lo que se agravaría mucho si Estados Unidos y la Unión Europea aplicaran las sanciones punitorias que están preparando. Salvo en China, las economías de los Brics parecen destinadas a permanecer letárgicas. La mayoría depende demasiado del precio internacional de commodities como la soja, el petróleo y el gas o de sus recursos mineros. Cuando los mercados les sonríen disfrutan de prosperidad relativa pero, al llegar a su fin un ciclo, estallan crisis que no están en condiciones de atenuar. China e India, países de más de mil millones de habitantes, son casos aparte, pero la Argentina tiene mucho en común con los socios de dimensiones demográficas menos imponentes: Brasil, Rusia y Sudáfrica. Como ellos, es considerada rica por contar con recursos naturales abundantes, pero sucede que sus dirigentes no han sabido aprovecharlos en beneficio de buena parte de la población que, lo mismo que la mayoría de los brasileños, rusos y sudafricanos, está hundida en la pobreza. Gracias al “viento de cola” procedente de China, en los últimos años se han registrado algunas mejoras, pero puede que sólo sea cuestión de avances pasajeros ya que los eliminaría una recesión severa. Para tales países, el optimismo alentado por un boom de commodities o por las previsiones de economistas extranjeros influyentes suele tener consecuencias funestas. Convencidos de que nuevos paradigmas que los favorecen imperan en la economía internacional, con frecuencia se limitan a sacar provecho político de un buen momento que atribuyen a su propia sabiduría, negándose a impulsar reformas estructurales que se verían resistidas por los defensores de intereses creados. Es lo que ocurrió no sólo en la Argentina durante “la década ganada” por los kirchneristas que, según parece, se imaginaron inventores de un modelo novedoso superior a cualquier otro, sino también en Rusia y, de forma menos exagerada, en Sudáfrica y Brasil. En cambio, los chinos siempre han entendido que el desarrollo dependerá de la inteligencia y el esfuerzo de sus habitantes, cuyas capacidades constituyen su recurso más valioso, razón por la que nunca cayeron en la tentación de dormir sobre los laureles presuntamente conquistados.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.124.965 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Martes 24 de septiembre de 2013


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