“¿Hasta cuándo el maltrato a los hijos?”
Soy una mamá preocupada por la educación de su hija, que en el siglo XXI debería ser algo común y sin discusión. En la provincia de Neuquén es un privilegio para algunos pocos que pueden abonar una cuota o que consiguen una vacante en una escuela parroquial. La sociedad está llena de niños indefensos, con familias llenas de impotencia que soportan la injusticia, la falta de respeto y de consideración por parte de gremios, dirigentes y gobernantes.
Tenemos una clase dirigente en todos los estamentos de la sociedad que es hipócrita, inoperante, oportunista, chata y antigua, sin ninguna intención de diálogo; que atrasa en una provincia rica, como la de Neuquén.
La provincia está gobernada por el MPN desde 1962 y es muy claro que lo único que les importa es mantenerse en el poder sin importarles sus habitantes. Y todo esto lo hacen con la complicidad de la oposición que sólo objeta maquillaje y nunca el fondo de las políticas. Los sindicalistas creen que sus derechos están por encima de todos, obviamente también de los derechos de los niños incluidos en nuestra constitución. Este sector se llena la boca hablando de la defensa de la educación pública y lo único que hace es destruirla a una velocidad escalofriante.
Tengo cincuenta años y una enorme pena al ver que mi hija tiene en el siglo XXI peor educación que la que tuve yo en el siglo XX.
Muchos políticos no pueden caminar por la calle y veo muy a mi pesar que los docentes van por el mismo camino. Nunca la docencia fue una profesión bien remunerada, pero en el pasado los maestros tenían un prestigio que hoy ya no tienen. Recuerdo a Marta Mafei haciendo ayuno en la carpa docente, con los chicos en las aulas. Hoy los docentes marchan con los antiguos guardapolvos colgados en palos, cortando el tránsito, haciendo un paro absolutamente salvaje. Ésa es la propuesta de los maestros de esta época. Por esto es que necesitan de una ley para que los padres no los maltraten. Con estas actitudes han dilapidado el mayor capital que tenían: el prestigio de la carrera.
También es muy triste y exasperante que la Defensoría del Niño, a la que todos los ciudadanos le pagamos el sueldo –y se la pasan hablando del “interés superior del niño”– aún no se haya presentado en la Justicia para defenderlos como se debe. O bien que algún fiscal actúe de oficio.
Durante el 2016 en la escuela y el grado de mi niña hubo 140 días reales de clase de los 190 que estaban previstos, lo que equivale a menos del 74% de jornadas.
Sólo tuvo 5 semanas completas de clase. 26 días de paro entre docente, auxiliares de servicio y nacionales. 11 días de jornada docente. 2 días por lluvia. 1 día por enfermedad de la docente. 7 días en los que de manera unilateral y sin explicación alguna dieron por terminadas las clases (desde el 6/12/2016). Los tres que faltan corresponden a nuevos feriados y fiesta del pueblo.
Los resultados de estas políticas están a la vista: aumento de la pobreza estructural, del clientelismo, del consumo de drogas y alcohol en los niños y jóvenes. ¿Hasta cuándo la sociedad seguirá soportando el maltrato a nuestros hijos?
Marcela Alderete
DNI 18.322.297
“Nunca la docencia fue una profesión bien remunerada.
Pero en el pasado los maestros tenían un prestigio que hoy ya no tienen”.
Marcela Alderete
DNI 18.322.297
Datos
- “Nunca la docencia fue una profesión bien remunerada.
- Pero en el pasado los maestros tenían un prestigio que hoy ya no tienen”.
Soy una mamá preocupada por la educación de su hija, que en el siglo XXI debería ser algo común y sin discusión. En la provincia de Neuquén es un privilegio para algunos pocos que pueden abonar una cuota o que consiguen una vacante en una escuela parroquial. La sociedad está llena de niños indefensos, con familias llenas de impotencia que soportan la injusticia, la falta de respeto y de consideración por parte de gremios, dirigentes y gobernantes.
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