“Hay que guiarse por la razón”
Escribo estas líneas para rebatir desde mi condición de técnico en minería y geógrafo matemático afirmaciones realizadas por la senadora nacional de Río Negro Magdalena Odarda. Lo hago en el marco del respeto, en primer lugar, pero marcando un desacuerdo profundo con lo manifestado por ella en relación con un derrame de cianuro en Jáchal, San Juan. En primer lugar, pongo énfasis en que la minería es la actividad humana que desde el origen mismo de la civilización marcó la diferencia del hombre con el resto de los animales y permitió edificar lo que conocemos como civilización, ya que el hombre es el único que emplea los minerales en su provecho, utilidad y beneficio, desde el acto fundacional de utilizar una piedra para cazar, defenderse o producir fuego, el sílex para elaborar una herramienta cortante y la sal para conservar alimentos (“salario” se deriva de lo valiosa que resultó), pasando por el hierro, el cobre, sustancias colorantes para las pinturas, el oro, las piedras preciosas, etcétera, etcétera, etcétera. Sería largo el tema pero lo cierto es que la civilización humana no sería tal si no fuera por los minerales, los mineros y, por supuesto, quienes invierten en el desarrollo de la actividad, sin duda inversiones de alto riesgo por cuanto cuando suponemos que hay un rico yacimiento, después de invertir nos encontramos con que era una mala jugada de la geología. Afortunadamente, para abastecer las necesidades de los siete millones de seres humanos que hay sobre la Tierra todavía hay quienes se dedican a producir los minerales que se necesitan y capitales que aún se orientan a esta actividad de riesgo pudiendo hacerlo hacia cosas más rentables como la droga, las armas o la trata de personas. El “hambre de metales” lo tiene la sociedad, ya que sólo un teléfono celular requiere de 160 metales diferentes y hay que extraerlos y financiar su extracción. Algunos de estos metales raros obtenidos en África costaron cientos de miles de muertos en guerras para que Ud. pueda tener su celular. En cuanto al derrame de cianuro, en primer lugar, si se debió a una falla humana se soluciona sancionando al imprudente, que en este caso no ocasionó daño alguno, como los tantísimos accidentes que se ocasionan en su mayoría por la estupidez humana. Ejemplos sobran. Por otra parte, cualquier minero sabe que la neutralización del cianuro se realiza simplemente con lavandina (así como lo lee) y listo. Agrego, por último, que la megaminería no es una “moda” sino que simplemente el agotamiento de los minerales en la Tierra lleva a la necesidad de mover más roca para “exprimir” –por decirlo de alguna manera– lo poco que queda y que los humanos necesitan y alguien lo tiene que producir. Noten, en Río Negro, la pobre Línea Sur, que paradójicamente en la superficie es pobre y en el subsuelo es rica, algo así como si debajo del catre de un pobre hubiera cajas con lingotes de oro. Es necesario guiarse por la razón y no por la convicción de las cosas. Víctor Soler, DNI 4.543.486 Andacollo
Víctor Soler, DNI 4.543.486 Andacollo