«Hay una malversación de valores»

Lo dijo el premio Nobel Pérez Esquivel."Se le pone precio a todo y valor a nada".





NEUQUEN (AN).- La acción política concebida «como búsqueda del bien común en una sociedad» continúa siendo la herramienta justa que necesita la Argentina para dejar de ser un «país irracional y surrealista», dijo el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. Aseguró además que el deterioro de la sociedad, de la política y de la economía del país «se debe a la malversación de los valores, porque aquí se le pone precio a todo y valor a nada».

Las únicas soluciones que puede ofrecer este modelo a los conflictos sociales «son las promesas cortoplacistas o la represión a través de las fuerzas armadas y de seguridad». La lucha «será dura» pero servirá para formular «una nueva visión del país con otros referentes sociales».

El mercantilismo del modelo que se instrumenta actualmente «nos lleva a la pérdida de los verdaderos valores mientras se privilegian los intereses de las grandes corporaciones internacionales». A manera de ejemplo, calificó de «ministro de Economía reciclable» a Domingo Cavallo porque resulta «increíble» que el Parlamento argentino le acuerde «poderes especiales a quien nos hundió en la deuda externa» desde su gestión como presidente del Banco Central.

Pérez Esquivel recordó que transfirió la deuda externa de los privados al Estado durante la dictadura y luego diseñó un programa de ajuste «que con promesas de futuro nos hipotecó el presente y ahora nos mata a impuestazos».

En Argentina «necesitamos valores: los políticos en este país tienen miedo», dijo. Recordó cuando en 1994 el obispo Jaime de Nevares renunció a su escaño como convencional constituyente, y le dijo que «esto fue como fumar un cigarrillo encendido por las dos puntas: te quemás o te quemás».

El modelo, en consecuencia «está destinado al fracaso porque se agudizarán los conflictos sociales y no se solucionarán en el corto plazo los problemas del pueblo». Mientras, aumenta el índice de excluidos, cierran fuentes de trabajo y crecen el analfabetismo y las enfermedades endémicas en un panorama «de desigualdad social enorme».

Pérez Esquivel dijo que «copiamos un modelo que ya no funcionó en los Estados Unidos, donde hay 54 millones de personas bajo el nivel de pobreza y 52 millones son analfabetos».

Citó al escritor uruguayo Eduardo Galeano, en un ejemplo sobre los valores y el mercantilismo: «esta sociedad es perversa, no habla de ciudadanos sino de consumidores, y no existen pueblos sino mercados». Esa concepción, dijo, «produce el profundo deterioro de los valores».

Añadió que existen «perversidades del lenguaje que nos obligan a aceptar palabras como razones sabias sin razón» y ese es el caso de la «globalización que tiende al pensamiento único, y esto es un primer paso cultural, no económico». La verdadera oposición a esa filosofía que pretende predominar es «fortalecer los valores a través del pensamiento propio».

Ese primer paso servirá para recolectar «todos los trabajos producidos en los espacios de libertad que existen en el país, que sirven para recuperar la identidad, los valores, la ética». Rechazó la posibilidad de asepsia en esa búsqueda porque «no se puede hacer equilibrio sobre el filo de la navaja; no soy aséptico y nadie lo es, yo estoy siempre del lado de la víctima, a favor de un sector determinado».

Las relaciones existentes se sustentan en valores «concretos, hay nuevos conceptos de desarrollo y se pueden buscar conceptualizaciones del mercado y formas para generar fuentes de trabajo». Para lograrlo, «no hay recetas, yo sólo acepto las recetas para la cocina».

Volvió a mencionar la vacancia producida en la legislación nacional desde 1994, cuando se reformó la Constitución y desde entonces «ni los diputados ni los senadores avanzaron en la reglamentación de la consulta popular y los plebiscitos».

Entre el ALCA y el Plan Colombia

NEUQUEN (AN).- El Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, ALCA, «es un desastre» para el subcontinente, porque significa que los mercados de todos los países se abrirán «a los productos de Estados Unidos sin ningún filtro». Ese primer peligro, según Adolfo Pérez Esquivel, se complementa con el desarrollo del Plan Colombia, que reemplaza «la doctrina de la seguridad nacional» en los países sudamericanos y elabora una nueva hipótesis de conflicto en la región.

En lo comercial, Pérez Esquivel apuntó a reforzar los mercados regionales -Mercosur, Andino, Centroamericano- porque «no se puede negociar con nadie en una situación de extrema debilidad» como la que tienen Argentina y sus socios.

En relación con el Plan Colombia, el narcotráfico como hipótesis de conflicto sirve de pantalla para que Estados Unidos «instale bases militares en Ecuador, Panamá, El Salvador, Costa Rica y Argentina». Sobre esto, Pérez Esquivel denunció la información difundida por las Iglesias evangélicas en cuanto a que existe el proyecto de establecer una base norteamericana en Eldorado, Misiones, con «dos mil boinas verdes» para dar instrucción a militares argentinos, con el antecedente de las maniobras realizadas el año pasado en jurisdicción del III Cuerpo de Ejército -Córdoba- con la participación de 400 marines y 1.200 militares latinoamericanos.

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