Histórico pedido de perdón por pecados de la Iglesia 

Lo formuló el Papa en una emotiva ceremonia.

Redacción

Por Redacción

CIUDAD DEL VATICANO – En un hecho histórico y que no registra precedente por su amplitud, el papa Juan Pablo II pidió perdón ayer por los pecados cometidos por la Iglesia y los católicos en sus 2000 años de historia.

«Perdonamos y pedimos perdón», dijo el Papa vestido con la sotana púrpura de la Cuaresma en la homilía de una emotiva ceremonia en la Basílica de San Pedro.

«Pedimos perdón por las divisiones entre cristianos, por el uso de la violencia de algunos cristianos en el servicio de la verdad y por el comportamiento de desconfianza y hostilidad usado a veces hacia los seguidores de otras religiones», agregó.

La misa de penitencia, que el pontífice logró imponer pese a las resistencias en la Iglesia, fue uno de los puntos culminantes del Año Santo.

La frase «violencia en el servicio de la verdad» ha sido a menudo utilizada como referencia al tratamiento a los herejes durante la Inquisición, las Cruzadas y las conversiones forzadas de pueblos nativos al cristianismo, como en la conquista de América. Hubo expectativa antes de la ceremonia acerca de qué tan específico sería el Papa al hablar de los judíos.

La oración por el perdón de los pecados contra los judíos, que fue leída por el cardenal Edward Cassidy, decía: «Oremos para que, al evocar los sufrimientos del pueblo de Israel a lo largo de la historia, los cristianos reconozcan los pecados cometidos no por pocos de ellos contra el Pueblo de la Alianza.

El Papa luego añadió en sus propias palabras: «nos entristece profundamente el comportamiento de aquellos que en el transcurso de la historia han causado sufrimiento a sus hijos (de los Judíos), y al pedir perdón, deseamos comprometernos a una hermandad genuina con el pueblo de la Alianza».

No hubo una referencia específica al Holocausto.

La semana pasada la comunidad judía italiana hizo un llamamiento al Papa, quien visitará Jerusalén a finales de marzo, para que en la misa del domingo fuera lo más específico posible sobre el Holocausto. Sin embargo, el rabino David Rosen, jefe de la oficina en Jerusalén de la Liga Antidifamación de B»nai B»rith, indicó que las expectativas de que el Pontífice dijera más eran un «poco irreales».

Rosen, una figura destacada en las relaciones entre judíos y católicos, dijo a Reuters que la inclusión de una petición de perdón a los judíos en una liturgia católica en la basílica de San Pedro era un «paso significativo».

Siete perdones

Las siete categorías de perdón fueron: pecados generales, pecados en servicio de la verdad, pecados contra la unidad cristiana, contra los judíos, contra el respeto al amor, la paz y las culturas, contra la dignidad de la mujer y las minorías, y contra los derechos humanos.

No se hizo referencia a los homosexuales, quienes habían pedido ser incluidos en la lista de aquellos a los que se pidiera perdón.

La oración por el perdón hacia las mujeres y las minorías indicó que los cristianos habían sido «culpables de actitudes de rechazo y exclusión al consentir actos de discriminación por diferencias raciales y étnicas».

La oración por el perdón por las violaciones de los derechos humanos señaló que los cristianos no habían reconocido a Cristo en los pobres, los perseguidos y los presos y que muy a menudo cometieron «actos de injusticia al confiar en la riqueza y el poder».

Al referirse al aborto, Juan Pablo II dijo que los cristianos no habían defendido a los indefensos, «especialmente en las primeras etapas de la vida».

El Papa manifestó que los cristianos habían «violado los derechos de los grupos étnicos y los pueblos y habían despreciado a sus culturas y sus tradiciones religiosas. Una oración mencionó los pecados contra los gitanos. El Pontífice dijo que los católicos deben observar el principio del Milenio como una oportunidad ideal para pedir perdón por pecados del pasado, incluso aquéllos de la Iglesia como comunidad. A esto llama una «purificación de la memoria», necesaria para que la Iglesia puede seguir adelante. (Reuters y DPA) 

El significado del «mea culpa»

ROMA (DPA) – El concepto del «mea culpa» -mi culpa- tiene sus orígenes en la liturgia católica latina. «Mea culpa, mea culpa,mea maxima culpa», rezan los fieles al comienzo de la santa misa y se golpean el pecho tres veces en acto de contrición por los pecados cometidos.

El «mea culpa» pronunciado ayer por el papa Juan Pablo II tiene características que lo hacen trascendente. Por primera vez en la historia de la Iglesia católica, el Obispo de Roma pide perdón por las faltas cometidas en el pasado: por las Cruzadas, la Inquisición, el antisemitismo y por el conformismo de la jerarquía católica durantela época nazi. Hasta ahora, tan sólo se produjeron actos penitenciales aislados, sobre todo después del Concilio Vaticano II (1962-1965) y, más concretamente, en el actual pontificado.

En 1992, Juan Pablo II levantó la pena canónica al sabio Galileo Galilei (1564-1642), denunciado como hereje ante la Inquisición.

Seis años más tarde, en 1998, se publicó en Roma un documento sobre la Shoah (Holocausto), en el que la Santa Sede reconoció por primera vez que una parte de los católicos no se opuso decididamente a la persecución de los judíos.

El «mea culpa» del milenio es una iniciativa del actual pontífice. Para esta «Jornada del Perdón» se eligió el primer domingo de Cuaresma (12 de marzo), un día cargado de simbolismo ya que, para los católicos, éste ha de ser un tiempo de penitencia y de conversión. «Memoria y reconciliación: la Iglesia y los errores del pasado» es el título del documento que promulga el «mea culpa» del Papa. Tres años invirtió en su preparación un equipo internacional de siete teólogo.

Pero, ¿dijo realmente todo?

ROMA (DPA).- Temblando, el Papa se abrazó a su vara de pastor e inclinó profundamente la cabeza. Con la voz emocionada pronunció el histórico reconocimiento de culpas de la Iglesia, tras 2.000 años en los que su historia se ha visto ensombrecida por hechos de violencia, persecución y crueldad.

Nunca antes un pontífice había pronunciado un «mea culpa» tan amplio. «Un Papa valiente hace penitencia», consideró una fuente del Vaticano tras la misa en la catedral de San Pedro en el primer domingo de Cuaresma.

A pesar de ello, queda flotando en el aire la duda: ¿Dijo realmente todo?

La lista de faltas fue mucho más amplia que cualquier otra. Y no sólo se trató de las culpas del pasado, sino también del presente. El anciano pontífice aludió a la discriminación de la mujer, el odio racial, la falta de asistencia para los hambrientos, los perseguidos y los encarcelados.

Pero no nombró expresamente el Holocausto. Las organizaciones judías siguen condenando el «silencio» público del Papa Pío XII, al frente de la Iglesia en los años del nazismo.

El asesinato masivo de judíos por los nazis es hasta hoy uno de los problemas más candentes de la Iglesia.

A pesar de ello Juan Pablo II no pronunció la palabra Holocausto, ni se habló de la responsabilidad de la institución como tal, sino sólo de la de los «hijos e hijas de la Iglesia», algo que los críticos ya echaron en falta en el pasado.

«Nos duele profundamente el comportamiento de cuantos, en el curso de la historia, han hecho sufrir a estos, tus hijos (la descendencia de Abraham), y, a la vez que te pedimos perdón, queremos comprometernos en una auténtica fraternidad con el pueblo de la Alianza», dijo.

Crítica reacción del Gran Rabino de Israel

JERUSALEN (Télam-SNI).- El perdón pedido por el papa Juan Pablo II por las faltas cometidas por la Iglesia contra los judíos, fue recibido con tono crítico por el gran rabino ashkenazi de Israel, Israel Lau, quien dijo haberse sentido «profundamente decepcionado» porque el pontífice no mencionó explícitamente el Holocausto.

«Me congratulo por la iniciativa del papa Juan Pablo II de pedir perdón al pueblo judío por las persecusiones que sufrió desde hace dos mil años», declaró el gran rabino mediante un comunicado.

Sin embargo, se declaró «profundamente decepcionado de que el tema del genocidio no haya sido tratado durante la homilía papal, y mas aún por el hecho de que Juan Pablo II fue un testigo directo» en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial.

Mientras tanto, el alcalde de Jerusalén, Ehud Olmert, advirtió al Vaticano que no cuestione la soberanía que Israel se arroga sobre Jerusalén, cuando Juan Pablo II llegue a Tierra Santa.

Foto Télam


CIUDAD DEL VATICANO - En un hecho histórico y que no registra precedente por su amplitud, el papa Juan Pablo II pidió perdón ayer por los pecados cometidos por la Iglesia y los católicos en sus 2000 años de historia.

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