Hollande comienza cumpliendo lo prometido
Cumplir acabadamente con las promesas electorales no es precisamente una fortaleza de la clase política, para la cual mentir no parecería ser pecado. Cumplir con lo anticipado no es ciertamente algo frecuente. Más bien, todo lo contrario. Por esto cabe destacar que el nuevo presidente socialista de Francia, François Hollande, ha dado algunas señales tempranas en el sentido de que está realmente dispuesto a cumplir sus promesas. Por lo pronto, en su momento anunció que en su primer gabinete la mitad serían mujeres. Y cumplió. De los 34 puestos ministeriales, 17 están ahora en manos de mujeres. Con una bien importante exclusión. La de Martine Aubry, su máxima rival política dentro del socialismo galo, con quien Hollande confrontara públicamente toda la vida. Empezando por enfrentarse nada menos que en relación con la herencia del gran político francés Jacques Delors, padre físico de Martine Aubry y padrino y guía político de François Hollande. Aubry –una de las mujeres de mayor peso en el socialismo francés– estará ausente del gobierno nacional socialista. No es una sorpresa. Seguirá como secretaria del partido y como alcaldesa de Lille. No es poco. Y mantendrá, cabe anticipar, la larga rivalidad. Para Aubry, Hollande es sólo un “flan”. Duro, pero así lo ha dicho en público. Entre las mujeres designadas para puestos de gabinete aparece Christiane Taubira, originaria de la Guyana francesa. Latinoamericana, entonces. Al menos, en teoría. Porque Guyana es, en rigor, una nación más caribeña que latinoamericana. Ella se hará cargo de la cartera de Justicia. También Aurelie Filipetti, una hija de italianos que ha quedado a cargo de Cultura. Y Marisol Turaine, la hija del respetado Alain –un intelectual de fuste–, que se desempeñará en el tema de la seguridad social y la salud pública. Así como Najat Vallaud-Belkacem, una joven nacida en Marruecos, de 34 años, que será nada menos que la portavoz de la administración de Hollande y que, además, se hará cargo de las cuestiones y temas de la mujer. A ellas se suma Fleur Pellerin, nacida en Seúl, Corea del Sur, francesa por adopción, que se ocupará de los temas de economía digital. Queda visto que, no sólo en el número sino en la importancia de las responsabilidades, las mujeres estarán en el centro de la tarea de gobierno, a la par de los hombres, en el equipo de Hollande. Al menos ciertamente al inicio. Al cumplimiento de esa promesa sumó el de otra: bajar los sueldos de sus ministros un 30%. Y obligarlos a ser discretos en sus gastos. Lo que entre otras cosas supone tener que viajar en tren, sin pompa y lujo. Esto es para aplaudir, porque se trata de medidas que corresponden al espíritu republicano, tan olvidado en la Argentina, donde lo público se ha vuelto suntuario con demasiada frecuencia. Como si ello fuera normal y la austeridad republicana apenas una pavada más. El gabinete de Hollande tiene en su seno algunos hombres de gran experiencia. Moderados, en su conjunto. No sólo jovencitos improvisados. Como Pierre Moscovici, a cargo de la cartera de hacienda, y Laurent Fabius, que fuera primer ministro en tiempos de Mitterrand, ahora a cargo de las relaciones exteriores pese a que estuviera entre quienes defendían el “no” en el 2005, cuando debió pronunciarse sobre el referendo para la Constitución de la Unión Europea. Quizás por esto el tema de Europa quedará en manos de Bernard Cazenave. También está en ese grupo el propio primer ministro, Jean-Marc Ayrault, un político de peso aunque no haya hasta ahora ocupado cargos ministeriales. Hay, sin embargo, un duro proteccionista, a cargo de los temas industriales: Arnaud Montebourg, un hombre de la izquierda del partido, con posturas bien conocidas de corte “antiglobalización”. Todo lo contrario, en materia de ubicación política, al nuevo ministro del interior: Manuel Valls, un hombre nacido en Barcelona que se hará cargo de las cuestiones espinosas que tienen que ver con el difícil tema de los inmigrantes. Como conjunto, un equipo sin mayores sorpresas. Equilibrado, pero con tendencia centrista. Tal como se esperaba, entonces. (*) Ex embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
EMILIO J. CÁRDENAS (*)