Hollande se muestra más enérgico
Clare Byrne DPA
Desde que François Hollande anunció el viernes su decisión de llevar su país a la guerra contra los rebeldes islamistas en Mali se ha ganado un aplazamiento en la imparable lluvia de críticas tanto en la esfera interna como a nivel internacional. Los organizadores de la manifestación de ayer en París contra el matrimonio homosexual que defiende el gobierno –contemplada como la mayor marcha en años– ahora compiten por notoriedad informativa con las actualizaciones del conflicto en el país africano. Desde el verano, Hollande se ha convertido en blanco de críticas por la lentitud de las reformas necesarias para dar un giro a la economía francesa y por sus titubeos. Por eso se esperaba que las imágenes de miles de manifestantes protestado contra su ley del “matrimonio para todos” –una promesa electoral clave– subrayaran el embiste que enfrenta. Sin embargo, el Hollande “Flanby”, como lo apodaban en referencia a una marca de flan, ha desaparecido y en su lugar emerge un “comandante de guerra” que muerde la bala para evitar que Mali sea conquistado por el fundamentalismo islámico mientras el mundo se lava las manos. Pero no todo ha marchado sobre rieles para Hollande en estos primeros días de combate. El sábado tuvo que admitir que la operación para liberar a un rehén en Somalia había fracasado. Un soldado murió, otro resultó herido y se cree que está en manos de los rebeldes y, “sin duda”, el grupo radical Al Shabaab habría acabado con la vida del rehén Denis Allex. Además, la fallida operación hace temer por la seguridad de los otros ocho rehenes franceses en África, de los que seis están en manos de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQIM). Pero Hollande defendió la intervención. “Esta operación confirma la determinación de Francia de no ceder ante el chantaje terrorista”, dijo ayer en la segunda vez que se dirigió al país en dos días. Pero en lo referente a Mali, la intervención marca “un punto de inflexión en la presidencia” de Hollande, señala Jean-Christophe Cambadelis, diputado del Partido Socialista del presidente. “François Hollande está asumiendo el liderazgo europeo para proteger a Europa del terrorismo”, dijo Cambelis. Sus palabras reflejan la visión de Francia de que si Mali se convierte en un Estado terrorista sería una amenaza para Europa y para Asia. Líderes africanos y europeos también alabaron a Hollande. El presidente de Mali, Dioncounda Traoré, llamó a su homólogo para darle las gracias, informó el Elíseo, mientras que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, celebró la “valiente actuación de las tropas francesas”. También el primer ministro británico David Cameron se comprometió a proporcionar apoyo logístico, mientras que el bloque de África Occidental Ecowas prometió acelerar el envío de sus propias tropas. Dentro de Francia, Hollande también está disfrutando de un inusual momento feliz: incluso la ultraderechista líder del Frente Nacional Marine Le Pen dijo que la intervención era “legítima”. Una de las pocas voces discordantes fue la del ex primer ministro Dominique de Villepin, famoso entre otros por su oposición a la Guerra de Irak en el Consejo de Seguridad de la ONU. Según advirtió en un artículo publicado en “Le Journal du Dimanche”, las guerras contra el terrorismo son un campo minado. “En Mali no se da ninguna de las condiciones para el éxito”, escribe Villepin. “Lucharemos solos, sin un sólido socio malí”.
Clare Byrne DPA
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