¿Honorables?

Bahía Blanca

En la entrada de los edificios para los legisladores suele haber una placa que señala que allí funciona el “Honorable…” Esa calificación se la atribuyen sus integrantes sin haber demostrado que la merecen.


Representando al pueblo han pasado por el Parlamento nacional personas dignas y patrióticas, pero el porcentaje de legisladores faltos de preparación o de bajo nivel moral es inaceptablemente alto y esta es la verdadera razón de nuestro subdesarrollo.


Por esto no sorprende su negativa a bajarse la dieta en momentos en que toda la población de la nación está en situación límite por el virus y la crisis económica. Quieren altos sueldos a pesar de sus fracasos como dirigentes.
Esta despreciable actitud no hace más que confirmar la opinión de Sarmiento sobre ellos escrita el 14 de noviembre de 1841 en el diario El Mercurio, de Chile:
“En los Estados sudamericanos la palabra libertad importa sainete ridículo y larguísima comedia que no manifiesta tener fin. Los proclamadores de libertad, defensores de los derechos del hombre, abogados de las garantías y, en fin, los liberales furibundos, que corren por la prensa, en las elecciones y en las cámaras, no representan más que una farsa ridícula en que los mismos actores ríen a carcajadas. Luego que baja el telón y que terminan los discursos, entran a solas en el patriótico debate de la repartija”.


Sarmiento, Obras Completas, tomo 9, pp. 33, 34 – Editorial “Luz del Día”, Buenos Aires 1948- 1956.


Los comentarios huelgan.

Humberto Guglielmin
DNI 10.401.180


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