Hubo 30 testimonios por el brutal ataque a la mujer policía
VIEDMA (AV).- La fiscalía ya recibió el testimonio de unas 30 personas con la esperanza de echar luz sobre el caso de una joven mujer policía que fue brutalmente atacada en Viedma y que permanece internada en gravísimo estado en el hospital Zatti. Entre los testigos hay compañeros de trabajo de la joven, que tiene 26 años, además de amigos, familiares y un vecino del barrio América de esta ciudad, donde se perpetró la agresión. La tarea estuvo a cargo del fiscal Juan Pedro Puntel, quien siguió recibiendo declaraciones ayer, según indicaron las fuentes judiciales. Trascendió además en la víspera que Puntel habría decidido cambiar la carátula de la causa a “lesiones gravísimas”, pues está en riesgo la vida de la víctima. Aunque de acuerdo con las características del caso, para algunos allegados a la investigación podría terminar en una calificación de tentativa de homicidio. A las pocas horas de haber ocurrido el salvaje ataque, a mediados de la semana pasada, la primera información que trascendió fue que la suboficial había sufrido un “disparo accidental” de su arma reglamentaria causado por ella misma, pero la confirmación de un segundo balazo y de lesiones compatibles con una brutal vejación genital reorientaron la pesquisa. En la investigación interviene la Policía Federal con el propósito de evitar cualquier tipo de sospecha en torno a la transparencia del procedimiento, ya que en el marco de la causa se realizaron allanamientos en dependencias de la Policía de Río Negro en esta capital. Además, el fiscal Puntel está a la espera de resultados de diversas pericias médicas, balísticas y de ADN. Hasta ayer no se habrían practicado detenciones pese a que una pareja, cuya vivienda fue allanada en el barrio Las Flores, tendría relación con el hecho. En cuanto al estado de salud de la víctima, se supo que continúa con asistencia respiratoria en la terapia intensiva del Zatti. Las lesiones sufridas son de un magnitud tal que los médicos que la atienden no pudieron practicarle ayer una tomografía computada ante la imposibilidad de moverla de su cama. El cuadro es peor del que se conoció inicialmente, pues trascendió que los médicos “no encuentran” uno de los dos proyectiles –aparentemente de distintas armas de fuego– que la joven tiene alojados en su cuerpo. La uniformada ingresó al hospital en la madrugada del jueves y cuando los médicos la revisaron se encontraron con que presentaba, además de los balazos, un desgarro genital revelador de un ataque salvaje.
VIEDMA