Imponen 10 años de cárcel por una puñalada mortal en Roca

Redacción

Por Redacción

ROCA.- Por unanimidad los jueces de la Cámara Criminal Segunda impusieron 10 años de prisión a Damián Ernesto “Cara” López (26) por el asesinato de Pablo “Canu” Parra (24), ocurrido en la zona norte Roca en la noche del 13 de mayo de 2012. El tribunal también pidió que se inicie causa por presunto falso testimonio contra cuatro testigos de la defensa que declararon en el juicio oral y público. El trágico enfrentamiento ocurrió en calle Kennedy casi J. M. Paz, cuando López salía del centro comunitario del barrio Alfonsina Storni, donde habían celebrado el bautismo de su hermanito, y Parra regresaba con tres amigos de pasar la tarde en el club Argentinos del Norte, porque eran parte de la hinchada del equipo de fútbol. Según la versión de los compañeros de Parra, hubo un mínimo entredicho entre los adversarios que terminó con la inesperada puñalada en el pecho del joven. Tan rápido fue el movimiento que uno de los amigos creyó que había sido una trompada. En contra, testigos de la defensa indicaron que Pablo atacó a López -posiblemente con un cuchillo- y que éste sólo se defendió. El fiscal Andrés Nelli pidió en su alegato 11 años de cárcel para López por homicidio simple, mientras que el abogado de la querella, Jorge Crespo, pidió 13. Los defensores Oscar Pineda y Pablo Iribarren alegaron por la absolución por “legítima defensa” o, en su defecto, por una pena excarcelable por “exceso en la legítima defensa”. Según el voto rector del juez Oscar Gatti, quedó demostrado que López caminaba delante del grupo de Parra, “se da vuelta y vuelve sobre sus pasos” para enfrentar al joven. Parra se preparó para un enfrentamiento a golpes de puño pero López le asestó de manera “rápida e intempestiva” una puñalada en el pecho. El juez rechazó la posibilidad de que Parra hubiera acometido contra López instantes antes de la agresión y de que este último haya actuado en legítima defensa. Con la autopsia, recalcó, “se constató la violencia de la puñalada asestada por el agresor, que no se corresponde con una acción defensiva sino más bien trasluce un accionar decisivo y contundente con intencionalidad destructiva”. La herida que verificaron los médicos tenía 11 cm de profundidad. “El que se colocó e inició la disputa fue el propio procesado, más allá de que la víctima le arrojara el primer golpe”, concluyó Gatti, quien además afirmó que no existió prueba alguna de que Parra también tuviera un cuchillo. El voto fue acompañado por los jueces María Evelina García Balduini y Gastón Martín.


Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora