Impugnaron la sentencia que condenó a un joven por intento de femicidio

La defensa de Enrique Martín Pardo expuso los argumentos del recurso para revocar el fallo ante el Tribunal de Impugnación de la provincia, y solicitó la absolución. El fiscal pidió confirmar la condena a 10 años de prisión.





Enrique Martín Pardo (con el rostro cubierto) cumple prisión preventiva en el penal de Bariloche, porque la sentencia condenatoria aún no está firme. (foto archivo)

Enrique Martín Pardo (con el rostro cubierto) cumple prisión preventiva en el penal de Bariloche, porque la sentencia condenatoria aún no está firme. (foto archivo)

El defensor oficial Nelson Vigueras expuso este jueves los argumentos del recurso de impugnación para tratar de revocar la sentencia que condenó a Enrique Martín Pardo a 10 años de prisión por el intento de femicidio de su expareja. En consecuencia, solicitó la absolución de Pardo.

Vigueras expuso los motivos del recurso que había presentado ante los jueces del Tribunal de Impugnación, Rita Custet Llambí, Adrián Zimmermann y Miguel Cardella.

El fiscal del caso Martín Govetto solicitó al tribunal desestimar el recurso de la defensa y confirmar la condena contra Pardo como autor del delito de intento de femicidio agravado de su expareja, junto con las lesiones leves en perjuicio de la víctima. La audiencia remota se hizo este jueves y el tribunal resolverá en un plazo de hasta 20 días.

Fuentes judiciales informaron que la defensa impugnó la sentencia condenatoria porque advirtió que era arbitraria por una errónea valoración de la prueba por parte del tribunal que juzgó a Pardo. Cuestionó que el tribunal no fundamentó en la sentencia atacada aspectos clave, como el tema de la tentativa del femicidio.

El fiscal planteó lo contrario. Advirtió que Pardo no mató a la víctima, que en ese momento tenía 17 años, porque una rama evitó que cayera por un barranco de varios metros. Govetto alegó que Pardo no logró su cometido, porque hubo personas que impidieron que la golpeara con una piedra en la cabeza, cuando al chica estaba indefensa.

La defensa advirtió en la audiencia que el médico forense había calificado de manera errónea las lesiones de la víctima. Sostuvo que fueron lesiones leves que no pusieron en riesgo la vida de la joven, como había declarado el forense en el juicio. En cambio, el fiscal se remitió a la declaración del médico forense.

Los jueces Marcos Burgos y Sergio Pichetto y la jueza Romina Martini juzgaron en diciembre pasado a Pardo y lo declararon culpable de manera unánime. A finales de febrero último le impusieron la pena de 10 años de prisión, que es es la pena mínima con la que el Código Penal reprime ese delito.

Para los jueces, en el juicio quedó “acreditado con certeza y fuera de toda duda razonable” la participación y autoría de Pardo en el ataque a su expareja y las lesiones provocadas a la chica y dos familiares. El ataque ocurrió la madrugada del 22 de febrero del año pasado.

Pardo agredió a la víctima porque la chica no quiso tener relaciones sexuales con él. Por eso, la golpeó y la arrastró del cabello por el patio del domicilio ubicado en el cruce de las calles Onelli y Arrayanes de Bariloche. “Si no estás conmigo no estás con nadie, te voy a matar, te quiero ver muerta”, le gritó el agresor, según la fiscalía.

Familiares que viven en una vivienda contigua salieron al escuchar los gritos a auxiliar a la víctima, que estaba en el suelo conmocionada. Cuando la chica intentó pararse, Pardo la empujó arrojándola por un barranco. Unas ramas evitaron que la víctima cayera al vacío. Después, Pardo le dio un golpe con una piedra en la cabeza a la chica. Después, atacó a los familiares de la víctima que la refugiaron en la vivienda de una pariente.

Los jueces del juicio valoraron, sobre todo, los atenuantes a favor del acusado para morigerar la condena y solo tuvieron en cuenta uno de los agravantes que había planteado el fiscal, que había pedido 15 años de cárcel.

A favor del acusado consignaron que solo tiene 20 años, su historia de vida marcada por la violencia, el vínculo negativo con su padre, que conoció cuando era un adolescente, y que influyó para que abandonara el colegio. También, la difícil situación económica en la que creció, porque la madre tuvo que trabajar como albañil para sostener sola a sus hijos.

Como agravante, tomaron en cuenta la condena de 3 años que se le había impuesto al joven por varios delitos contra la propiedad, que cometió después de cumplir 18 años. Y que actuó bajo el efecto del consumo de alcohol y de pastillas cuando atacó a su expareja.


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